
El encargado de Negocios de Estados Unidos en La Habana, Mike Hammer, lanzó duras críticas contra el gobierno cubano al afirmar que la Revolución “no solo ha fracasado, sino que ha traicionado al pueblo”. En un mensaje difundido en redes sociales y replicado por el periodista cubano Mario Pentón, el diplomático sostuvo que la profunda crisis económica y social que atraviesa la isla no es responsabilidad de Washington, sino el resultado de políticas internas fallidas y de la gestión de la cúpula gobernante.
Las declaraciones se producen en un contexto de creciente deterioro de las condiciones de vida en Cuba, marcado por la escasez de alimentos y medicinas, los apagones prolongados, la inflación y un flujo migratorio sostenido que ha impactado tanto a la región como a la relación bilateral con Estados Unidos.
El embargo bajo cuestionamiento y la responsabilidad interna
Hammer rechazó de manera directa la narrativa oficial del gobierno cubano que atribuye la crisis al embargo estadounidense. Según el diplomático, ni los alimentos ni los medicamentos están sancionados por Estados Unidos, por lo que —afirmó— el colapso de la economía cubana responde principalmente a decisiones estructurales y a políticas económicas ineficientes aplicadas durante décadas.
En su mensaje, subrayó que una parte significativa de la población cubana es consciente de esta realidad y distingue entre las restricciones externas y los problemas de gestión interna. Esta postura refuerza la línea discursiva de Washington, que insiste en que el embargo no impide el acceso a productos humanitarios y que la raíz de la crisis se encuentra en el modelo económico centralizado y en la falta de reformas profundas.
Presos políticos y derechos humanos como eje central
Uno de los puntos más contundentes del pronunciamiento fue la situación de los presos políticos. Hammer afirmó que la liberación de todos ellos constituye una exigencia “no negociable” de la administración del presidente Donald Trump, y denunció la existencia de violaciones sistemáticas de los derechos humanos en la isla.
El diplomático aludió de forma implícita a las detenciones tras las protestas de julio de 2021 y a otros casos de opositores, activistas y manifestantes encarcelados, un tema que ha sido recurrentemente señalado por organizaciones internacionales y que continúa siendo uno de los principales puntos de fricción entre La Habana y Washington.
Migración como herramienta de presión política
Hammer también criticó el uso de la migración como instrumento de presión política, una acusación que Estados Unidos ha formulado en distintas ocasiones al gobierno cubano. En este contexto, vinculó la crisis interna con el aumento del éxodo de ciudadanos cubanos, que buscan mejores condiciones de vida fuera de la isla.
Desde la perspectiva estadounidense, este fenómeno no solo tiene implicaciones humanitarias, sino también de seguridad regional, al impactar en países de tránsito y destino. El mensaje del diplomático apunta a que, mientras no se aborden las causas estructurales de la crisis, la migración seguirá siendo una válvula de escape para la población.
Defensa de sanciones y presión sobre estructuras militares
En su declaración, Hammer defendió las sanciones y restricciones impuestas por Estados Unidos, incluyendo el endurecimiento de medidas contra conglomerados económicos controlados por las Fuerzas Armadas, como el Grupo de Administración Empresarial de las FAR (GAESA) que dirigen los altos mandos militares. Washington considera que estas estructuras concentran gran parte del poder económico del país y se benefician de sectores estratégicos como el turismo, el comercio exterior y las remesas.
El diplomático sostuvo que estas sanciones buscan presionar a la élite gobernante y no al ciudadano común, al tiempo que reiteró que el objetivo declarado de Estados Unidos es promover cambios que conduzcan a una mayor apertura política y económica.
Recorridos por la isla y contacto directo con la población
Hammer aseguró que continuará recorriendo distintas regiones de Cuba y dialogando directamente con la población, una práctica que en ocasiones ha generado tensiones con las autoridades locales. Según el diplomático, este enfoque cuenta con el respaldo total de Washington y forma parte de una estrategia para escuchar de primera mano las preocupaciones de los ciudadanos.
En ese sentido, expresó su convicción de que una Cuba libre “se acerca”, una frase que, más allá de su carga simbólica, refleja la apuesta estadounidense por mantener la presión diplomática y política sobre el gobierno cubano.
Un mensaje en medio de una relación marcada por la tensión
Las declaraciones del encargado de Negocios se inscriben en una relación bilateral históricamente compleja, marcada por sanciones, desconfianza mutua y episodios de acercamiento y distanciamiento. En el escenario actual, Washington vuelve a situar en el centro del debate la responsabilidad del gobierno cubano en la crisis interna, la situación de los derechos humanos y la liberación de presos políticos.
Mientras tanto, La Habana mantiene su discurso de que el embargo es el principal obstáculo para el desarrollo del país. En medio de estas posiciones encontradas, la población cubana continúa enfrentando una de las etapas más difíciles de las últimas décadas, con un futuro inmediato aún incierto.





