En medio del cerco petrolero de EE.UU empresas privadas en Cuba comienzan a importar combustible para mantener sus negocios

Combustible. Foto: Video de YouTube de AmericaTeve Miami

La crisis energética en Cuba suma un nuevo capítulo, en medio del endurecimiento de las restricciones sobre el suministro de crudo, pequeñas empresas privadas han comenzado a importar combustible directamente a la isla, en una medida inédita dentro de un sector históricamente monopolizado por el Estado. La información fue divulgada este 19 de febrero por la Agencia EFE.

El movimiento ocurre en un contexto de creciente presión por parte de Estados Unidos, que en enero interrumpió los envíos de petróleo desde Venezuela y advirtió sobre posibles medidas contra terceros países o empresas que faciliten el suministro energético a La Habana.


Una apertura inédita en el sector energético

Durante décadas, el Estado cubano ha controlado de forma exclusiva la importación y distribución de combustibles. Sin embargo, la gravedad del déficit energético ha llevado a las autoridades a permitir que determinadas empresas —principalmente privadas, extranjeras o mixtas— puedan importar combustible para su propio consumo.

Según el reporte, esta autorización no implica liberalización del mercado interno. El combustible importado no podrá revenderse y estará destinado únicamente al autoconsumo de las compañías autorizadas. La logística prevé el uso de contenedores o tanques estandarizados transportados por vía marítima, bajo estrictas normas de seguridad por tratarse de material inflamable.

Aunque el paso representa una flexibilización relevante, su alcance es limitado y no supone, por ahora, el fin del control estatal sobre el mercado nacional de hidrocarburos.

Volúmenes reducidos frente a una crisis estructural

Las operaciones realizadas hasta el momento son de pequeña escala, se trata de iniciativas puntuales que buscan garantizar la operatividad de negocios específicos, especialmente aquellos con mayor capacidad financiera o vínculos comerciales internacionales.

Sin embargo, los volúmenes importados están lejos de cubrir la demanda nacional. Cuba atraviesa una severa escasez de combustible que impacta la generación eléctrica, el transporte público, la actividad industrial y la producción agrícola. Los apagones prolongados y las interrupciones en servicios básicos forman parte del panorama cotidiano en distintas provincias del país.


La posibilidad de importación privada puede aliviar parcialmente a determinados sectores productivos, pero no resuelve el déficit estructural del sistema energético nacional.

El contexto geopolítico: presión y restricciones

El endurecimiento de las sanciones energéticas ha sido un factor determinante en el agravamiento de la crisis. En enero, Washington detuvo el flujo de petróleo venezolano hacia la isla y advirtió sobre consecuencias económicas para actores que participen en el suministro de crudo a Cuba.

Este escenario ha reducido las fuentes tradicionales de abastecimiento y ha complicado la contratación de nuevos proveedores debido a riesgos financieros y regulatorios. La incertidumbre internacional también impacta en los costos de transporte y seguros para operaciones vinculadas con la isla.

La medida de permitir importaciones privadas surge, en parte, como respuesta a este entorno adverso, en un intento por diversificar vías de abastecimiento sin alterar completamente el esquema estatal.

Reuniones con empresarios y búsqueda de soluciones

De acuerdo con la información publicada, el Gobierno cubano ha sostenido encuentros con empresarios locales y extranjeros para explicar los mecanismos técnicos y regulatorios que permitirían la importación directa de combustible.

Las autoridades han delineado los requisitos logísticos y de seguridad necesarios para estas operaciones, en un contexto donde cualquier flexibilización requiere equilibrio entre necesidad económica y control institucional.

El interés empresarial dependerá, no obstante, de la viabilidad financiera de estas importaciones, de la estabilidad normativa y de la capacidad de sortear los riesgos asociados a las sanciones.

Impacto económico y social

La crisis energética se suma a un escenario económico complejo marcado por contracción del PIB, inflación, disminución de la producción y una sostenida emigración. La escasez de combustible no solo afecta la electricidad, sino también la movilidad interna, la distribución de alimentos y el funcionamiento de servicios esenciales.

En este contexto, la posibilidad de que empresas privadas aseguren su propio suministro puede contribuir a mantener operativos algunos sectores estratégicos, pero también podría profundizar desigualdades entre actores económicos con distinta capacidad de acceso a divisas y financiamiento externo.

¿Cambio estructural o medida temporal?

La autorización para importar combustible de forma directa marca un punto de inflexión en la política energética cubana, aunque su impacto estructural todavía es incierto. Por ahora, se trata de una respuesta puntual ante una emergencia prolongada.

El desarrollo de esta medida dependerá de la evolución del entorno geopolítico, de la capacidad del sector empresarial para sostener estas operaciones y de las decisiones futuras del Estado en materia de regulación energética.

En medio de apagones recurrentes y restricciones económicas, la importación privada de combustible emerge como un intento de adaptación en un escenario marcado por tensiones internacionales y limitaciones internas que continúan definiendo el rumbo económico del país en 2026.


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