
El Departamento del Tesoro de EE.UU. anunció que evaluará de manera favorable ciertas solicitudes de licencia para autorizar la reventa de petróleo venezolano con destino a Cuba, en lo que representa un ajuste puntual dentro del régimen de sanciones vigente.
La medida no implica el levantamiento general de sanciones contra La Habana ni contra Venezuela, sino la posibilidad de permitir operaciones específicas bajo estricta supervisión federal.
¿Qué cambia exactamente?
Según reportes citados por medios internacionales como The Wall Street Journal, la flexibilización permitiría que intermediarios o actores autorizados puedan revender crudo venezolano hacia la isla, principalmente con el objetivo de atender necesidades energéticas urgentes.
Funcionarios estadounidenses han dejado claro que cualquier autorización estaría condicionada a que no beneficie directamente a entidades sancionadas del gobierno cubano, manteniendo así la arquitectura de presión económica.
Contexto: crisis energética en la isla
Cuba atraviesa una de las crisis energéticas más severas de los últimos años. Los prolongados apagones, la falta de combustible y las limitaciones en la generación eléctrica han golpeado tanto al sector estatal como al emergente sector privado.
Durante años, Caracas fue el principal suministrador de petróleo a La Habana. Sin embargo, la caída en la producción venezolana y las sanciones internacionales —especialmente tras el endurecimiento de medidas contra el régimen de Nicolás Maduro— redujeron significativamente esos envíos.
La nueva política podría abrir un canal limitado para aliviar parcialmente el déficit de combustible.
¿Apertura o ajuste táctico?
Analistas consideran que la medida debe interpretarse más como un ajuste táctico que como un cambio de política hacia Cuba. La administración estadounidense mantiene intactas la mayoría de las restricciones financieras y comerciales.
Washington ha insistido en que cualquier flexibilización responde a criterios humanitarios o estratégicos, y no representa una normalización de relaciones.
Reacciones y posibles implicaciones
En el Caribe, varios gobiernos han expresado preocupación por la crisis energética cubana y sus efectos regionales. Un alivio parcial en el suministro de combustible podría reducir tensiones sociales internas en la isla y mitigar el impacto económico inmediato.
No obstante, aún queda por verse cuántas licencias serán efectivamente aprobadas, qué empresas participarán y bajo qué condiciones operarán.
Por ahora, la decisión introduce un nuevo elemento en la compleja relación entre Estados Unidos, Venezuela y Cuba, en un momento de alta sensibilidad política y económica en la región.





