
El gobierno de Cuba salió al paso de versiones que apuntaban a supuestos contactos discretos con Washington para negociar una eventual transición política en la isla. El viceministro de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, negó de forma rotunda que existan negociaciones secretas de alto nivel entre La Habana y Estados Unidos, y rechazó además que México esté actuando como mediador en un proceso de acercamiento bilateral.
Las declaraciones se producen en un contexto de intensa especulación mediática y digital, donde han circulado versiones que involucran incluso a familiares de figuras del gobierno cubano como presuntos facilitadores de contactos confidenciales.
“No hay negociaciones secretas”, afirma La Habana
En una entrevista a La Jornada Fernández de Cossío desestimó de forma directa la narrativa sobre una negociación política en curso. Según explicó, no existe ninguna mesa de diálogo estructurada ni un proceso formal orientado a redefinir el sistema político cubano.
El diplomático calificó las versiones difundidas en redes y algunos espacios informativos como “chismes” y aseguró que forman parte de interpretaciones sin sustento oficial. Con ello, el gobierno intenta frenar la percepción de posibles fracturas internas o de una transición pactada desde el exterior.
La referencia a familiares de altos funcionarios como presuntos intermediarios también se descartó, en lo que representa un intento de cerrar cualquier lectura sobre divisiones o movimientos paralelos dentro de la élite política.
Intercambios informales sí, proceso político no
Aunque negó negociaciones formales, el viceministro reconoció que pueden existir intercambios de mensajes informales entre ambos gobiernos. Este matiz confirma que, pese a la tensión bilateral, se mantienen canales mínimos de comunicación diplomática.
Sin embargo, subrayó que esos contactos no constituyen un proceso de diálogo político estructurado ni implican acuerdos en desarrollo. En la práctica, se trataría de comunicaciones habituales en relaciones internacionales, incluso entre países con profundas diferencias.
“Cuba no es un dominio de Estados Unidos ni de ningún país. Es un Estado soberano. Pensamos que un diálogo con el presidente Trump podría ser posible, pero siempre desde el respeto y la igualdad”, señaló Fernández de Cossío.
México no actúa como mediador, según el gobierno cubano
Otro punto clave abordado fue la supuesta mediación mexicana. Fernández de Cossío rechazó esa posibilidad y afirmó que la relación entre Cuba y México se basa en la cooperación bilateral y la amistad histórica, no en una gestión de intermediación política ante Washington.
“No es cierto que existan pláticas de familiares de nadie que represente al gobierno cubano con Estados Unidos. México no está jugando ningún papel de este tipo. Su relación con Cuba es de amistad y solidaridad, no de mediación política”, aseguró el vicecanciller cubano.
La aclaración cobra relevancia en un escenario regional donde México ha mantenido vínculos activos tanto con La Habana como con Estados Unidos, lo que alimentó especulaciones sobre un posible rol facilitador.
La narrativa oficial: sanciones y “estrangulamiento económico”
En su intervención, el diplomático centró parte de su discurso en la política estadounidense hacia Cuba. Señaló que las sanciones constituyen un “estrangulamiento” económico y energético que afecta directamente a la población.
Según su planteamiento, los rumores sobre negociaciones secretas servirían como una “cortina de humo” para desviar la atención del impacto de esas medidas. “Son rumores que sirven para distraer a la opinión pública del verdadero crimen: las medidas crueles e inhumanas de Washington contra el pueblo cubano”, advirtió el diplomático.
De esta manera, el gobierno mantiene su línea argumental de responsabilizar a Washington por la crisis estructural que atraviesa el país. Este enfoque forma parte de una estrategia comunicacional más amplia, en la que La Habana busca consolidar su relato ante la opinión pública nacional e internacional.
Los señalamientos realizados por Fernández de Cossío se producen en reacción a reportes divulgados por prensa extranjera y medios vinculados al exilio cubano, que apuntan al coronel Alejandro Castro Espín —hijo de Raúl Castro— como presunto canal de comunicación en encuentros confidenciales con delegados de la CIA y funcionarios de Estados Unidos en México.
Distintos medios de comunicación han reproducido estas informaciones, entre ellos ABC Internacional, El Colombiano y sitios digitales asociados al exilio cubano en Miami. Según esas publicaciones, las reuniones se habrían desarrollado en suelo mexicano y contarían con la intermediación de representantes del gobierno encabezado por Claudia Sheinbaum.
Contexto: crisis económica y debate sobre el futuro político
Las declaraciones se producen en un momento particularmente sensible para Cuba. La isla enfrenta dificultades económicas persistentes, escasez energética y tensiones sociales que han alimentado debates sobre el rumbo político del país.
En ese escenario, cualquier señal de acercamiento con Estados Unidos genera interpretaciones sobre posibles cambios estructurales. Sin embargo, la posición oficial expresada por Fernández de Cossío apunta a descartar públicamente esa hipótesis.
Al mismo tiempo, el reconocimiento de intercambios informales evidencia que, pese a la confrontación discursiva, la relación bilateral no está completamente cerrada.
Impacto en el escenario internacional
El desmentido oficial también tiene implicaciones diplomáticas. Al rechazar una mediación mexicana y negar negociaciones formales, La Habana refuerza la imagen de firmeza frente a presiones externas, mientras mantiene abierta la posibilidad de contactos discretos sin comprometer públicamente su postura política.
Para observadores internacionales, estas declaraciones pueden interpretarse como un intento de controlar la narrativa en un momento de alta especulación, sin cerrar por completo los canales diplomáticos existentes.




