
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, confirmó este martes que el Gobierno mexicano no enviará petróleo a Cuba “por ahora”, en medio de la profunda crisis energética que afronta la isla caribeña. En cambio, el Ejecutivo ha reforzado la entrega de ayuda humanitaria con alimentos y productos básicos dirigida a aliviar las necesidades más urgentes de la población cubana.
En el marco de su habitual encuentro con la prensa, la presidenta abordó el tema ante los reporteros y dejó claro que México seguirá proporcionando productos alimenticios y otros apoyos solicitados por La Habana. No obstante, subrayó que, al menos por ahora, no está previsto incluir combustibles dentro de esa asistencia.
La decisión ocurre en un contexto de presión diplomática y económica impulsada desde Washington, donde el presidente de Estados Unidos ha amenazado con imponer aranceles a los países que suministren crudo a Cuba, parte de una estrategia para aislar aún más al régimen bajo el embargo.
Solidaridad humanitaria, tensión geopolítica
Sheinbaum ha destacado que México mantendrá su tradición de solidaridad con el pueblo cubano, aunque encontró límites al suministro de petróleo por las consecuencias económicas y las sanciones que podrían afectar al país norteamericano. En lugar de combustibles, el gobierno mexicano ha desplegado envíos coordinados por la Secretaría de Marina con cientos de toneladas de alimentos, leche, arroz, frijoles y productos de higiene que ya han llegado a puertos cubanos.
“Sí, vamos a seguir enviando ayuda humanitaria, alimentación y algunas otras solicitudes que nos ha hecho el gobierno cubano que necesita a su pueblo”, afirmó ante la prensa nacional.
De igual manera, reivindicó el principio de autodeterminación de los pueblos establecido en la Constitución mexicana.
Señaló que son los propios ciudadanos cubanos quienes deben definir el modelo de gobierno de su nación y sostuvo que no deben producirse intervenciones externas, excepto aquellas que se desarrollen dentro de los canales diplomáticos y multilaterales formalmente reconocidos.
Dos buques de la Armada mexicana arribaron a La Habana en días recientes con más de 800 toneladas de ayuda humanitaria, en un gesto que México presentó como un esfuerzo para mitigar el impacto social de la crisis energética en la isla.
Una estrategia diplomática compleja
Sheinbaum ha descrito la situación como “muy injusta” y ha manifestado su preferencia por buscar soluciones diplomáticas que permitan eventualmente reanudar el suministro de petróleo, sin poner en riesgo las relaciones internacionales de México ni su estabilidad económica.
La presidenta incluso ha sugerido que México podría funcionar como «puente aéreo» para reabastecer combustibles a aerolíneas que operan hacia y desde Cuba, en un intento por mitigar los efectos del actual desabastecimiento energético.
El jueves pasado afirmó que su administración mantiene la disposición de fungir como intermediaria entre Cuba y Estados Unidos, y reiteró la oferta de México como canal para facilitar un acercamiento y promover conversaciones entre ambos países.
Crisis energética y consecuencias en Cuba
La escasez de combustibles en Cuba ha alcanzado niveles críticos. La falta de petróleo ha provocado racionamientos de gasolina, afectaciones al transporte público, apagones prolongados y restricciones en servicios básicos, incluyendo hospitales y recolección de basura, según informes recientes sobre la situación en la isla.
El colapso energético no solo limita la vida cotidiana de los ciudadanos cubanos, sino que también ha impactado el turismo internacional, con aerolíneas como Air Canada ajustando o suspendiendo vuelos hacia La Habana por problemas de combustible.
Reacciones y repercusiones internacionales
La postura mexicana ha generado reacciones en diversos frentes. Mientras aliados como China han expresado su disposición a apoyar a Cuba y criticar lo que consideran presión externa, otros países europeos como España han anunciado ayuda humanitaria sin incluir petróleo, en un patrón similar al adoptado por México.
Organizaciones internacionales también han advertido sobre la grave afectación de las sanciones al acceso de alimentos y agua, subrayando que las medidas punitivas han ampliado las carencias en sectores esenciales de la sociedad cubana.
¿Qué sigue para México y Cuba?
En el plano inmediato, México ha reiterado su compromiso de continuar enviando ayuda humanitaria y de explorar extramuros diplomáticos, en un intento de que el combustible vuelva a ser parte de la asistencia sin que ello implique sanciones económicas o comerciales. Muchas de estas gestiones se mantienen discretas y en diálogo con actores regionales y organizaciones multilaterales.
Mientras tanto, en Cuba, la crisis de combustibles permanece como una de las principales preocupaciones del gobierno de La Habana y de la población civil, presionando a líderes regionales y globales para buscar soluciones que eviten un colapso más profundo de la economía y de los servicios públicos.





