«¿De quién es la responsabilidad de tumbar esa dictadura?»: cubano en EE.UU hace un llamado a quienes esperan un cambio desde fuera para derrocar el régimen

Yurek Vázquez. Foto: Video de Instagram de yurekvazquez

Un cubano residente en Estados Unidos ha provocado una intensa discusión en redes sociales tras publicar un mensaje dirigido a quienes creen que el cambio político en Cuba dependerá principalmente de decisiones tomadas en Washington, especialmente por el presidente Donald Trump.

El protagonista del video es el cubanoamericano Yurek Vázquez, quien difundió un mensaje en redes sociales donde cuestiona esa percepción y plantea que la responsabilidad del futuro de la isla debe recaer fundamentalmente en los propios cubanos.


Su intervención llega en un momento de fuerte polarización dentro de la comunidad cubana, tanto en el exilio como dentro del país, donde se debate constantemente sobre qué factores podrían provocar un cambio político en la isla. En ese contexto, el mensaje ha generado numerosas reacciones, comentarios y debates en plataformas digitales, donde miles de cubanos discuten a diario sobre el rumbo político y económico del país.

El mensaje: “Cuba no puede esperar que otro país la rescate”

En su video que ya posee más de 60 mil visualizaciones y miles de comentarios, Yurek Vázquez plantea que existe una narrativa cada vez más extendida entre algunos sectores de la comunidad cubana que confía en que un líder extranjero —o una administración estadounidense— terminará resolviendo la crisis política en la isla. Según su reflexión, esperar que un gobierno extranjero provoque el cambio en Cuba puede generar falsas expectativas y restar protagonismo al papel que deben desempeñar los propios ciudadanos.

El empresario sostiene que los procesos históricos de transformación política suelen surgir desde dentro de las sociedades y no desde decisiones tomadas fuera de sus fronteras. Por ello, insiste en que los cubanos deben asumir un rol activo en cualquier proceso de cambio que pueda producirse en el país. «Las dictaduras no caen porque otro país lo desee. Las dictaduras caen cuando su propio pueblo decide enfrentar al régimen», explica el empresario.

Este mensaje se interpreta por muchos usuarios en redes como una llamada de atención a quienes depositan grandes expectativas en la política exterior de Estados Unidos como herramienta para provocar una transición en Cuba.

Para reforzar su planteamiento, recurrió a varios episodios de la historia reciente. Mencionó la caída del régimen de Nicolae Ceaușescu en Rumanía en 1989, el derribo del Muro de Berlín en la entonces Alemania Oriental, el protagonismo del movimiento Solidaridad en Polonia, la Revolución del Maidán en Ucrania y el fin del gobierno de Ferdinand Marcos en Filipinas.

A su juicio, estos casos comparten un rasgo central: los cambios políticos se produjeron fundamentalmente por la presión y la movilización de la ciudadanía dentro de sus propios países, más que por la acción directa de potencias extranjeras.

«¿Con qué moral vamos a pedirle a Estados Unidos que ponga sus muertos cuando los propios cubanos, los que tienen el problema, los que están pasando por esa dictadura, no están dispuestos a poner lo suyo?», resalta el cubanoamericano.

El antecedente de las protestas del 11 de julio y el impacto de la represión

El debate sobre el protagonismo de los propios cubanos en un eventual cambio político también está marcado por uno de los episodios más significativos de la historia reciente del país: las protestas del 11J en Cuba como comenta Vázquez.

El 11 de julio de 2021 miles de personas salieron a las calles en diversas ciudades de la isla para manifestarse contra la crisis económica, los apagones, la escasez de alimentos y la falta de libertades. Las movilizaciones se extendieron por localidades como San Antonio de los Baños, La Habana, Santiago de Cuba, Matanzas y Holguín, entre otras.

Aquella jornada marcó un punto de inflexión en la política cubana contemporánea, al tratarse de las mayores protestas registradas en décadas. Durante las manifestaciones, numerosos participantes corearon consignas como “libertad” y “patria y vida”, reflejando un profundo descontento social acumulado durante años.

Sin embargo, tras las protestas, las autoridades respondieron con una amplia operación de seguridad que incluyó más de 1.500 personas detenidas, así como 519 condenadas a más de 20 años en prisión. Organizaciones de derechos humanos denunciaron que miles de personas fueron arrestadas en los días posteriores a las manifestaciones, mientras decenas recibieron largas sentencias.

A partir de ese momento, las concentraciones públicas de gran escala comenzaron a disminuir considerablemente en la isla. Diversos analistas y activistas han señalado que la fuerte respuesta represiva del gobierno generó un clima de temor que frenó la capacidad de organización de nuevas protestas.

El ciudadano cubano admitió que el temor y la represión forman parte de la realidad que vive la isla; sin embargo, subrayó que el papel decisivo y la responsabilidad principal recaen en el propio pueblo cubano.

«En otras dictaduras, el pueblo puso el costo de cambiar su destino. El pueblo, no un país externo. No se sentaron a esperar a que le llegaran migajas o algún tipo de condescendencia que lo salvara y lo rescatara. Se salvaron ellos mismos», añadió.

Un debate recurrente dentro del exilio cubano

Las palabras de Vázquez reflejan una discusión histórica dentro de la comunidad cubana en el exilio. Desde el triunfo de la Revolución en 1959, el papel de Estados Unidos en relación con Cuba ha sido objeto de constantes debates entre los cubanos que viven fuera de la isla. Algunos sectores han considerado que la presión diplomática, económica y política ejercida desde Washington puede contribuir a debilitar al gobierno cubano.

Otros, sin embargo, han argumentado que los cambios políticos duraderos suelen ser resultado de procesos internos impulsados por la sociedad civil, las protestas ciudadanas, la presión social o transformaciones económicas dentro del propio país.

En ese contexto, las palabras del cubanoamericano vuelven a poner sobre la mesa una pregunta recurrente dentro del exilio: hasta qué punto los factores externos pueden influir realmente en el futuro político de Cuba.

Declaraciones de Donald Trump sobre un posible cambio en Cuba

El debate sobre el futuro político de la isla también ha sido alimentado por recientes declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump, quien en los últimos meses ha sugerido públicamente que podría producirse un cambio en Cuba en un futuro cercano.

Durante declaraciones a medios y simpatizantes, Trump afirmó que los acontecimientos que se desarrollan actualmente en relación con la isla podrían conducir a transformaciones significativas en poco tiempo. En una de sus intervenciones más comentadas, el exmandatario señaló que “los cubanos han estado esperando durante décadas por lo que está ocurriendo ahora”, insinuando que las condiciones actuales podrían acelerar un escenario de cambio político.

Trump también aseguró que el gobierno cubano estaría interesado en alcanzar algún tipo de acuerdo con Estados Unidos, dejando entrever que las conversaciones o presiones diplomáticas podrían influir en el rumbo político del país.

El papel de Estados Unidos en la política hacia Cuba

El debate se intensifica cuando se analiza la relación histórica entre Washington y La Habana. Durante su segundo mandato Trump impulsa una política de máxima presión contra el gobierno cubano. Entre las medidas adoptadas se incluyen sanciones económicas, bloqueo petrolero, restricciones a los viajes desde Estados Unidos, limitaciones al envío de remesas y la activación de disposiciones legales que permitieron demandas contra empresas vinculadas a propiedades confiscadas tras la revolución.

Estas acciones se respaldan por sectores del exilio cubano, que consideraron que podían aumentar la presión sobre el gobierno de la isla. Sin embargo, otros analistas han señalado que, aunque las presiones externas pueden influir en el contexto económico o diplomático de un país, los procesos de transformación política suelen depender principalmente de dinámicas internas. El mensaje difundido por Vázquez se alinea precisamente con esta última visión.

Redes sociales: el nuevo escenario del debate político cubano

El impacto del video también pone de manifiesto el papel creciente de las redes sociales en la discusión política sobre Cuba. En los últimos años, plataformas como Facebook, YouTube, Instagram o TikTok se han convertido en espacios donde cubanos dentro y fuera del país debaten abiertamente sobre la situación política, económica y social de la isla.

Este fenómeno ha transformado la forma en que se construye la opinión pública entre los cubanos. Activistas, periodistas, artistas, economistas y ciudadanos comunes participan activamente en conversaciones que antes se limitaban a espacios más reducidos. El video de Yurek Vázquez se suma a ese ecosistema digital donde cada declaración, análisis o reflexión puede amplificarse rápidamente y generar discusiones que atraviesan fronteras.

La crisis actual en Cuba como telón de fondo

El debate generado por el video también está profundamente ligado al contexto actual que vive la isla. Cuba atraviesa una de las crisis económicas más profundas de las últimas décadas. La escasez de alimentos y medicinas, los apagones prolongados, la inflación y el deterioro de los servicios públicos han provocado un creciente malestar social.

El declive de los suministros de petróleo procedentes de Venezuela tras la caída del dictador Nicolás Maduro también ha sido un factor importante ya que la isla recibía entre 26 mil y 30 mil barriles diarios de petróleo venezolano a cambio de cooperación en seguridad y otros campos estratégicos. Esta falta de combustible ha provocado un incremento hasta el 58% de los apagones en todo el país caribeño afectando a la población.

A esta situación se suma una ola migratoria sin precedentes en los últimos años, con cientos de miles de cubanos saliendo del país en busca de mejores oportunidades en Estados Unidos, América Latina y Europa.

Este escenario ha intensificado las discusiones sobre posibles escenarios de cambio político, reformas económicas o transformaciones estructurales dentro del sistema cubano. En ese contexto, los debates sobre el papel de actores externos —como Estados Unidos— y el protagonismo de la sociedad cubana adquieren una relevancia aún mayor.

Un debate que seguirá marcando la conversación entre cubanos

Más allá de las reacciones inmediatas que generó el video, el mensaje difundido por el cubanoamericano Yurek Vázquez refleja una discusión que sigue profundamente arraigada dentro de la comunidad cubana: el eterno dilema entre la presión internacional y la responsabilidad interna en cualquier proceso de transformación política.

A lo largo de las últimas décadas, las expectativas sobre el papel de Estados Unidos —y en particular sobre el presidente Donald Trump— han marcado buena parte del discurso político del exilio cubano. Sin embargo, cada vez más voces dentro y fuera de la isla insisten en que ningún actor externo puede sustituir el protagonismo de la propia sociedad cubana.

En medio de una crisis económica, social y migratoria sin precedentes recientes, el debate sobre quién debe impulsar el cambio en Cuba se vuelve cada vez más urgente. Mientras algunos continúan apostando por la presión internacional, otros sostienen que el verdadero punto de inflexión solo podrá surgir cuando los propios cubanos —dentro y fuera del país— asuman el papel central en la construcción de su futuro.

El mensaje que hoy circula en redes sociales no ofrece una respuesta definitiva, pero sí deja una advertencia clara que resuena entre miles de cubanos: el destino de Cuba difícilmente se decidirá en Washington o en cualquier otra capital extranjera, sino en la voluntad, la acción y el despertar de su propio pueblo.


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