
A partir del 1 de febrero, Cuba dará por concluido el régimen excepcional que permitía la entrada al país de alimentos, productos de aseo, medicamentos e insumos médicos sin el pago de impuestos aduanales, siempre que no tuvieran fines comerciales. Con esta decisión, las autoridades aduaneras volverán a aplicar las normas ordinarias de importación, lo que marcará un cambio sustancial para viajeros, remitentes de paquetes y, en general, para miles de familias que dependen del apoyo desde el exterior.
La medida, adoptada originalmente como respuesta a la crisis económica y al desabastecimiento de bienes esenciales, tenía carácter temporal y expiraba oficialmente el 31 de enero. Hasta el momento, no se ha anunciado una prórroga ni nuevas flexibilizaciones.
El fin de una excepción creada en medio de la crisis
El régimen excepcional fue implementado en un contexto de escasez generalizada, inflación y deterioro del poder adquisitivo de la población. Su objetivo principal era facilitar el ingreso de productos básicos ante la incapacidad del mercado interno para cubrir la demanda.
Durante su vigencia, miles de viajeros aprovecharon la exención para transportar alimentos, medicinas y artículos de higiene personal como una forma directa de ayuda familiar. Para muchos hogares, estos productos se convirtieron en un complemento indispensable para la supervivencia cotidiana.
Con su finalización, el Estado cubano cierra un capítulo de flexibilización que, aunque limitado en el tiempo, tuvo un impacto significativo en la dinámica de consumo y abastecimiento informal.
Regreso a las normas tradicionales de la Aduana
A partir de febrero, la Aduana cubana retomará el cálculo integral del equipaje acompañado, evaluando el peso y el valor total de todos los artículos que ingresen al país. Esto implica el restablecimiento del cobro de impuestos aduanales cuando se superen los límites establecidos por la normativa vigente.
También se eliminarán las facilidades que permitían separar determinados productos en bultos independientes o declararlos de forma diferenciada. En la práctica, los viajeros deberán ajustarse nuevamente a topes más estrictos y tarifas impositivas que no se aplicaban durante el régimen excepcional.
Qué cambia para los viajeros que llegan a la Isla
El impacto más inmediato recaerá en los viajeros procedentes del exterior, especialmente en aquellos que viajan con frecuencia para abastecer a familiares. El regreso de los aranceles supondrá mayores costos económicos, así como la necesidad de planificar con mayor cuidado el contenido del equipaje.
Para muchos cubanos residentes en el exterior, viajar cargados de alimentos y artículos básicos se había convertido en una práctica habitual y, en algunos casos, en una alternativa más viable que el envío de remesas monetarias. Con el nuevo escenario, algunos deberán reducir la cantidad de productos transportados o asumir pagos adicionales en Aduanas.
Cambios en envíos y paquetería internacional
La medida no solo afecta a los viajeros, sino también a los envíos aéreos, marítimos y postales. Con el fin del régimen excepcional, desaparecerán los beneficios ampliados que permitían importar productos esenciales bajo condiciones más flexibles.
Los paquetes volverán a estar sujetos a límites de valor y peso más restrictivos, así como al pago de impuestos aduanales. Esto encarecerá una vía de abastecimiento que, en los últimos meses, se había consolidado como una de las principales fuentes de productos básicos para miles de familias dentro de la Isla.
Consecuencias económicas y sociales
El restablecimiento de los impuestos aduanales ocurre en un momento en que la población cubana sigue enfrentando bajos salarios, inflación sostenida y escasez de bienes esenciales. En este contexto, la eliminación de las exenciones podría traducirse en mayor presión económica sobre los hogares, especialmente aquellos que dependen del apoyo de familiares en el exterior.
Analistas y ciudadanos han señalado que esta medida vuelve a poner de relieve la dependencia estructural de las importaciones no comerciales y de las remesas en especie, en un país donde la oferta estatal continúa siendo insuficiente.
Incertidumbre y expectativa de posibles cambios
En experiencias anteriores, las autoridades cubanas han anunciado extensiones o ajustes a este tipo de medidas en fechas cercanas a su vencimiento. Sin embargo, hasta ahora no se ha confirmado ninguna modificación, lo que mantiene a viajeros y remitentes en un escenario de incertidumbre.
Por el momento, todo apunta a que, a partir del 1 de febrero, se aplicarán plenamente las reglas aduaneras tradicionales, marcando el fin de una etapa de flexibilización que, aunque temporal, se convirtió en un alivio clave para miles de familias cubanas dentro y fuera del país.




