¿Alivio en camino? Gobierno de Canadá planifica asistencia para aliviar la crisis económica que enfrenta Cuba

La Habana. Foto: Cuba en Miami

El gobierno de Canadá confirmó esta semana que trabaja en un plan de asistencia para Cuba, en un contexto marcado por la profunda crisis energética que atraviesa la isla. La ministra de Asuntos Exteriores, Anita Anand, señaló que Ottawa diseña medidas de apoyo, aunque por ahora no se han ofrecido detalles concretos sobre el alcance, los plazos ni la naturaleza exacta de la ayuda.

El anuncio de Reuters se produce en un momento particularmente delicado para Cuba, donde la escasez de combustible ha desencadenado apagones prolongados, restricciones en la venta de diésel y serias afectaciones en sectores estratégicos de la economía.


“Estamos preparando un plan de asistencia. En este momento no estamos preparados para proporcionar más detalles sobre un anuncio”, manifestó Anita Anand, ministra de Asuntos Exteriores de Canadá, quien no detalló la magnitud de la ayuda ni momento en que se realizará.

El anuncio se da en un contexto en el que las autoridades canadienses ya habían advertido días atrás que mantenían bajo observación la evolución de los acontecimientos en la isla, al tiempo que expresaban preocupación por el deterioro de la situación y la posibilidad de que derive en una emergencia humanitaria.

El contexto geopolítico: presión de Estados Unidos y suministro desde Venezuela

El escenario energético cubano está condicionado por factores externos. La administración del presidente Donald Trump ha intensificado medidas destinadas a restringir el flujo de petróleo hacia Cuba, particularmente el procedente de Venezuela, principal proveedor energético de la isla.

Trump aseguró que Cuba está “muy cerca de colapsar” y afirmó que Venezuela, que antes era el principal proveedor de petróleo y apoyo financiero para la isla, ya no ha estado enviando ni combustibles ni recursos económicos recientemente.

Las acciones dirigidas a obstaculizar envíos de crudo y derivados han limitado las opciones de abastecimiento de La Habana en el mercado internacional. Esta situación agrava la fragilidad del sistema eléctrico cubano, que ya enfrenta problemas estructurales por el envejecimiento de sus plantas termoeléctricas y la falta de inversiones.


Una crisis energética con impacto en toda la isla

Cuba enfrenta una de las crisis energéticas más severas de los últimos años. Los cortes eléctricos se han vuelto frecuentes y, en algunos territorios, se extienden durante largas horas. La falta de combustible limita la generación termoeléctrica y también impacta el transporte público, la distribución de mercancías y la producción agrícola.

La suspensión o reducción en la comercialización de combustibles ha generado tensiones adicionales en la actividad económica y en la vida cotidiana de la población. Servicios esenciales como el bombeo de agua, la refrigeración de alimentos y el funcionamiento de hospitales dependen directamente de la estabilidad del sistema eléctrico.

Advertencias de organismos internacionales

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) advirtió que una prolongación de la crisis energética podría derivar en un escenario humanitario más complejo. La escasez de energía repercute en la producción de alimentos, en la cadena de frío, en los servicios sanitarios y en la estabilidad de las infraestructuras básicas.

Expertos señalan que, si no se garantiza un suministro mínimo y sostenido de combustible, el impacto podría extenderse más allá del sector eléctrico, afectando indicadores sociales y económicos sensibles.

Turismo y empresas extranjeras, bajo presión

El turismo, uno de los pilares económicos de Cuba, comienza a resentirse. El mercado canadiense, que tradicionalmente ha sido el principal emisor de visitantes hacia la isla, también empieza a verse afectado. Más de 27.900 pasajeros retornaron desde Cuba en vuelos de aerolíneas de Canadá antes de que varias compañías optaran por cancelar operaciones ante la escasez de combustible en el país.

Empresas extranjeras radicadas en Cuba también han enfrentado dificultades logísticas vinculadas a la falta de combustible, lo que limita operaciones, transporte interno y cadenas de suministro. Este escenario complica aún más un entorno económico ya tensionado por restricciones financieras y limitaciones estructurales.

La empresa minera canadiense Sherritt, considerada el principal socio extranjero en la extracción de níquel y cobalto en Moa, informó que se vio obligada a detener temporalmente sus actividades debido a la escasez de combustible.

El economista cubano Ricardo Torres señaló, en declaraciones recogidas por CBC, que el país podría enfrentar en cuestión de semanas un agotamiento total de sus reservas de combustible. Según explicó, Cuba requiere entre 90.000 y 100.000 barriles diarios equivalentes para mantener sus operaciones esenciales, un volumen que no puede suplirse únicamente mediante envíos esporádicos de asistencia humanitaria.

En el ámbito interno canadiense, aumenta la presión política para que el Ejecutivo responda con mayor celeridad. Dirigentes del Nuevo Partido Democrático y del Bloc Québécois han pedido al primer ministro Mark Carney que agilice el envío de asistencia y asuma una posición más contundente frente a Washington.

¿Qué podría incluir el plan canadiense?

Aunque Ottawa no ha revelado detalles, el plan de asistencia podría abarcar cooperación técnica, apoyo humanitario, mecanismos financieros o asistencia en materia energética. Sin embargo, hasta el momento no se han confirmado compromisos específicos ni montos asignados.

El anuncio refleja la preocupación internacional ante la evolución de la situación en Cuba y coloca a Canadá en una posición relevante dentro del panorama diplomático regional. También abre interrogantes sobre cómo reaccionará Washington ante un posible suministro de petróleo a Cuba y qué impacto real tendrá la iniciativa en el corto y mediano plazo.

Un escenario en evolución

La confirmación del plan de asistencia canadiense se inserta en un momento de alta sensibilidad económica y política para Cuba. La combinación de crisis energética, restricciones externas y desafíos estructurales internos configura un panorama complejo cuya evolución dependerá tanto de decisiones domésticas como de dinámicas geopolíticas.

Mientras se esperan más detalles desde Ottawa, la situación energética en la isla continúa siendo uno de los factores más determinantes para su estabilidad económica y social en 2026.


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