
Las autoridades federales de Estados Unidos han encendido las alarmas tras sugerir un posible vínculo entre el régimen cubano y esquemas de fraude que afectan al programa Medicare, especialmente en el sur de Florida, una región históricamente golpeada por este tipo de delitos.
La advertencia fue realizada por el director de los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid, Mehmet Oz, quien aseguró durante una entrevista con Fox News que existe un “fraude desenfrenado” en el sistema, con una concentración inusual de proveedores de equipos médicos duraderos en el sur de Florida, un sector que ha sido investigado repetidamente por irregularidades.
Según explicó Oz, las autoridades están analizando la posibilidad de que el gobierno cubano esté relacionado de alguna manera con estas operaciones fraudulentas. Sin embargo, hasta el momento no se han presentado pruebas públicas que confirmen esta conexión, por lo que la denuncia se mantiene en una etapa preliminar.
El foco de las investigaciones vuelve a centrarse en el negocio de los equipos médicos duraderos, donde en el pasado se han detectado redes organizadas que utilizaban empresas falsas para facturar servicios o productos que nunca se entregaban a pacientes de Medicare.
Como parte de los esfuerzos para frenar este problema, el gobierno federal ha implementado nuevas medidas, entre ellas una moratoria temporal de seis meses para la aprobación de nuevos proveedores en este sector, con el objetivo de evitar que continúe la expansión de posibles esquemas fraudulentos.
El sur de Florida ha sido durante años uno de los principales epicentros del fraude al Medicare en el país, con casos que han involucrado millones de dólares en pérdidas para el sistema de salud pública. Estas actividades no solo afectan las finanzas del programa, sino que también ponen en riesgo la atención de pacientes legítimos.
Las declaraciones del director de Medicare han generado reacciones tanto en el ámbito político como en la comunidad cubana en Estados Unidos, debido a la gravedad de señalar una posible implicación de un gobierno extranjero en delitos federales.
Por ahora, las autoridades continúan las investigaciones sin que exista una acusación formal, mientras se intensifican los controles para detectar y desmantelar redes de fraude que operan dentro del sistema de salud estadounidense.




