
La actriz y vedette cubana Niurka Marcos protagonizó un momento de alta carga emocional tras romper en llanto durante una entrevista con el show de televisión «De Primera Mano» al referirse a la profunda crisis que atraviesa Cuba, un testimonio que rápidamente generó reacciones dentro y fuera del exilio.
Sus declaraciones, marcadas por la indignación, la impotencia y la nostalgia, no solo reflejan una vivencia personal, sino que reavivan el debate sobre el deterioro económico, social y estructural que enfrenta la isla en medio de una de sus etapas más complejas en décadas.
El impacto emocional: imágenes de La Habana que la hicieron llorar
Durante su participación en el programa “De Primera Mano”, Niurka confesó que no pudo contener las lágrimas al ver imágenes recientes de su barrio en La Habana, un lugar que describió como completamente distinto al que guarda en su memoria.
La artista relató que lo que más le impactó fue el contraste entre la ciudad que conoció —activa, viva, con identidad— y la realidad actual, donde predominan edificaciones deterioradas, calles en mal estado y signos evidentes de abandono urbano.
Este tipo de escenas no solo representan un deterioro físico, sino también un golpe emocional para quienes emigraron y conservan un fuerte vínculo con sus raíces. En su caso, la reacción no fue solo personal, sino también simbólica de lo que viven miles de cubanos en el exterior al ver la transformación de sus comunidades.
Denuncia frontal: “Se están cayendo los edificios”
Más allá de la nostalgia, su intervención se convirtió en una denuncia directa sobre el estado crítico de la infraestructura en Cuba. Niurka afirmó que muchos edificios están literalmente colapsando o en peligro de derrumbe, una situación que ha sido documentada en diversas zonas del país, especialmente en La Habana. Se están cayendo los edificios… ya no tienen nada bonito, todo está derrumbándose», dijo visiblemente emocionada.
El deterioro estructural responde a décadas de falta de mantenimiento, escasez de materiales de construcción y ausencia de inversión estatal en vivienda. En muchos casos, familias continúan viviendo en inmuebles declarados inhabitables por no tener alternativas.
«No se trata ya solo de comida… se trata de que hasta las viviendas se están cayendo… porque el gobierno no le da mantenimiento a ese país, no le da nada al pueblo, nada, nada, carajo», agrega la cubana.
La vedette enfatizó que esta realidad no es aislada, sino generalizada, y que evidencia un problema sistémico que afecta la seguridad y la calidad de vida de la población.
Crisis sanitaria: hospitales sin medicinas y pacientes en el suelo
Uno de los puntos más contundentes de su testimonio fue la crisis del sistema de salud. Niurka denunció la escasez crónica de medicamentos, insumos médicos y condiciones básicas en hospitales. «No les da medicamento, ya no hay medicinas en los hospitales, la gente está tirada en el piso, es una inmundicia lo que se está viviendo en Cuba», cuestionó.
Señaló que existen reportes de pacientes que deben permanecer en el suelo por falta de camas, así como centros hospitalarios con infraestructura deteriorada y sin recursos suficientes para atender emergencias o tratamientos prolongados.
Este escenario ha sido descrito en múltiples informes recientes, donde se documenta el desabastecimiento de fármacos esenciales, la falta de equipamiento y el éxodo de profesionales de la salud, lo que agrava aún más la capacidad del sistema.
Responsabilidad política: críticas directas al gobierno cubano
Niurka Marcos fue directa al responsabilizar al gobierno cubano por la situación actual. En su intervención, cuestionó la incapacidad del Estado para garantizar servicios básicos y mejorar las condiciones de vida de la población.
Sus declaraciones se alinean con una narrativa cada vez más extendida dentro y fuera de la isla, que señala la centralización del sistema económico, la falta de reformas estructurales y la gestión ineficiente como factores clave del deterioro.
Además, la artista hizo referencia a la desconexión entre el discurso oficial y la realidad cotidiana de los ciudadanos, subrayando que la crisis no puede seguir siendo justificada sin asumir responsabilidades internas.
Una crisis que va más allá de lo económico
El testimonio de Niurka pone en evidencia que la crisis en Cuba no es únicamente económica, sino también social, estructural y humana. El deterioro de viviendas y edificios ha provocado desplazamientos internos y condiciones de riesgo para miles de familias. Los apagones frecuentes afectan no solo el confort, sino también la conservación de alimentos, el acceso al agua y el funcionamiento de hospitales.
A esto se suma la escasez de productos básicos, largas filas para adquirir alimentos y una inflación creciente que reduce el poder adquisitivo de la población. Todo ello genera un clima de incertidumbre y desgaste social.
Una voz constante en el exilio cubano
No es la primera vez que Niurka adopta una postura crítica frente al gobierno cubano. En el contexto de las protestas del Protestas del 11 de julio de 2021 en Cuba, la artista expresó su apoyo a los manifestantes y denunció la represión.
«Les quedó grande, muy grande el caimán, que entiendan que esta guerra la tienen perdida», manifestó en aquel momento a la vez que mostraba su apoyo a todos aquellos que se manifestaron abiertamente al régimen a pesar de la brutal represión a la que se expusieron.
Desde entonces, ha mantenido una presencia activa en el debate público, utilizando sus plataformas para visibilizar la situación en la isla y respaldar a quienes exigen cambios. También ha reconocido que estas posiciones pueden tener consecuencias personales, como restricciones para regresar a Cuba, lo que añade un componente de riesgo a su activismo.
«El pueblo cubano ya ahorita se tiró para las calles porque ahorita hay hambre… allá nadie tiene derecho de nada, allá todo es derecho del Estado», dijo haciendo referencia a la escasez de libertades con las que vive el pueblo cubano.
El trasfondo: una crisis que sigue profundizándose
Las declaraciones de Niurka se producen en un contexto donde los indicadores de crisis en Cuba continúan deteriorándose. Informes recientes apuntan a un aumento de los apagones, dificultades en el suministro de combustible y problemas en la distribución de alimentos. Asimismo, la migración masiva de cubanos en los últimos años refleja la falta de perspectivas económicas y sociales dentro del país.
En este escenario, el testimonio de figuras públicas como Niurka Marcos adquiere relevancia, ya que contribuye a amplificar una realidad que, para muchos, se invisibiliza en ciertos espacios internacionales.





