
La nostalgia por la tierra natal, los recuerdos del pasado y el deseo de reencontrarse con sus raíces llevaron a una abuela cubana a tomar una decisión que parecía profundamente humana: regresar a Cuba después de haber vivido en Estados Unidos. Sin embargo, ese retorno, impulsado por la emoción y la memoria, terminó convirtiéndose en una experiencia dura y dolorosa, tanto para ella como para su familia.
La historia la difundió la usuaria de TikTok @maydi0413 quien dice ser su nieta y se viralizó rápidamente en redes sociales. En el testimonio, la joven relata cómo su abuela, a pesar de contar con la posibilidad de permanecer en EE. UU., insistió en volver a la Isla porque extrañaba su hogar, su entorno y la vida que había dejado atrás.
Para ella, Cuba seguía siendo sinónimo de pertenencia y tranquilidad, una imagen que no coincidía con la realidad que la esperaba. “Aceptamos que regresara y casi la perdemos. Un mes más en Cuba y no la contamos”, escribió la mujer en la descripción del video.
El peso de una Cuba distinta a la recordada
Al llegar a Cuba, la mujer se encontró con un país profundamente marcado por la crisis económica, el desabastecimiento y la precariedad cotidiana. Según el relato familiar, la escasez de alimentos y productos básicos fue una constante desde los primeros días. La dificultad para conseguir comida, medicinas y otros insumos esenciales transformó la vida diaria en una lucha permanente.
Uno de los aspectos que más impactó a la familia fue el entorno social que rodeó a la abuela durante su estancia. Personas del barrio acudían a su casa pidiendo alimentos, ropa o ayuda básica, una señal clara del nivel de necesidad que atraviesa gran parte de la población. La situación, lejos de brindarle el consuelo emocional que buscaba, terminó generándole angustia y agotamiento.
“En Cuba solo hay hambre, necesidad, y gente metiéndose en tu casa a pedirte ropa o comida. Ya yo no tengo fuerza para andar con eso”, dijo la señora en otro video.
@maydi0413 Llego la super abuela de todos 🥰#abuela #welcomeback #feliz #paratiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii @mercy @Yoyi @user3588940512180 ♬ esta parte de mi vida… se llama felicidad – CrashG17
Deterioro físico y emocional
Con el paso del tiempo, la experiencia comenzó a reflejarse en su salud. La mujer regresó a Estados Unidos visiblemente deteriorada, según contó su nieta, tanto física como emocionalmente. La combinación de estrés, carencias materiales y el impacto psicológico de la situación terminó afectando su bienestar de manera significativa.
“Por complacerla, permitimos que volviera, pero regresó muy deteriorada. Fue una experiencia dolorosa y un sentimiento de culpa enorme”, dijo la nieta en los comentarios.
El regreso estuvo marcado por el arrepentimiento. La abuela reconoció que la Cuba que añoraba ya no existía, o al menos no en la forma en que la había conservado en su memoria. Para la familia, la experiencia dejó un profundo sentimiento de culpa por haber respaldado una decisión que terminó siendo tan dura.
@maydi0413 Si la abuela lo dice, creele! No confies@mercy @Yoyi @user3588940512180 en lo que otros quieren que escuches 🥺 #abuela #paratiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii #fyp ♬ Ambient-style emotional piano – MoppySound
Reacciones en redes y testimonios similares
El video publicado en TikTok generó miles de reacciones y comentarios. Usuarios de distintas partes del mundo compartieron historias similares de familiares que, tras años en el extranjero, decidieron regresar a Cuba movidos por la nostalgia, solo para enfrentarse a una realidad que superó sus peores temores.
Muchos comentarios coincidieron en que este fenómeno es especialmente frecuente entre personas mayores, para quienes el arraigo emocional pesa más que las consideraciones económicas o materiales. Sin embargo, la falta de condiciones mínimas de vida suele convertir el regreso en una experiencia insostenible.
«Está cansada, que bueno que esté con su familia». “Esa abuelita regresó con el corazón partido en dos”. “Duele tanto la emigración”. «Tan bella, aquí estoy llorando sin conocerla». «Lo que quiso decir es que ya no tiene fuerzas para coger esa lucha, imaginen los abuelos que están allí aún, esto rompe el alma», escribieron algunos usuarios.
Un reflejo del dilema migratorio cubano
Más allá del caso individual, la historia de esta abuela cubana se ha convertido en un símbolo del conflicto interno que viven miles de emigrados. La migración cubana no solo implica una ruptura geográfica, sino también emocional: el país que se deja atrás continúa existiendo en la memoria, pero cambia radicalmente con el paso del tiempo.
El deseo de volver, de cerrar un ciclo o de pasar los últimos años en la tierra natal, choca con una realidad marcada por la escasez, la incertidumbre y la falta de perspectivas, especialmente para personas en situación de vulnerabilidad. En muchos casos, el retorno no representa un final feliz, sino una nueva forma de desarraigo.
El impacto en las personas mayores: volver y encontrar un país más necesitado
Para muchos adultos mayores cubanos que han emigrado, la idea de regresar a la Isla está profundamente ligada a la nostalgia, la identidad y el deseo de reconectar con sus raíces. Sin embargo, ese retorno suele convertirse en un choque emocional cuando descubren que las condiciones de vida en Cuba son significativamente más precarias que las que recuerdan.
Especialistas en temas migratorios y familiares señalan que las personas mayores son especialmente vulnerables a este impacto. A diferencia de generaciones más jóvenes, su percepción del país suele estar anclada en una Cuba del pasado, marcada por redes comunitarias más sólidas y por una capacidad mayor de cubrir necesidades básicas. Al regresar, muchos se enfrentan a una realidad donde la escasez de alimentos, medicinas y servicios esenciales es más visible y persistente.
Uno de los elementos que más afecta emocionalmente a los adultos mayores es la ampliación de las necesidades en su entorno inmediato. Ver a vecinos, amigos o incluso familiares en situaciones de mayor pobreza genera sentimientos de angustia, impotencia y culpa. En muchos casos, estas personas sienten la obligación moral de ayudar, aun cuando sus propios recursos son limitados, lo que incrementa el estrés y el desgaste físico.
Además, el deterioro del sistema de salud y las dificultades para acceder a medicamentos impactan de manera directa en este grupo etario. Para quienes padecen enfermedades crónicas, la falta de tratamientos adecuados y la inestabilidad del suministro médico representan un riesgo real para su bienestar. Esta situación contrasta de forma abrupta con la seguridad sanitaria que muchos experimentaron en el extranjero.
El componente psicológico también juega un papel clave. El regreso, que inicialmente se concibe como un cierre emocional o un reencuentro con la tranquilidad, termina generando frustración y desilusión. La sensación de haber idealizado un país que ya no existe puede derivar en cuadros de ansiedad, tristeza o depresión, especialmente cuando la persona se siente atrapada entre el deseo de quedarse y la imposibilidad material de hacerlo.
En este contexto, numerosos testimonios coinciden en que el regreso a Cuba, lejos de ofrecer estabilidad emocional a los adultos mayores, puede profundizar su sensación de vulnerabilidad. Para muchas familias en la diáspora, estas experiencias se han convertido en advertencias sobre la necesidad de evaluar no solo el componente emocional del retorno, sino también las condiciones reales de vida que esperan a quienes deciden volver en una etapa avanzada de su vida.
Una lección marcada por la experiencia
El testimonio deja una reflexión clara para muchas familias cubanas en la diáspora: el amor por Cuba y la nostalgia no siempre bastan para enfrentar las duras condiciones actuales del país. La historia de esta abuela pone rostro humano a un debate más amplio sobre el retorno migratorio, el envejecimiento en el exilio y las difíciles decisiones que deben tomar quienes viven entre dos mundos.
Para su familia, la experiencia quedó marcada como una lección dolorosa. Para miles de usuarios en redes sociales, se convirtió en un recordatorio de que el recuerdo del hogar puede ser poderoso, pero la realidad, en ocasiones, resulta imposible de ignorar.





