
Cuba y Estados Unidos adoptarán el horario de verano en la madrugada del domingo 8 de marzo de 2026. A las 2:00 a.m., los relojes deberán adelantarse hasta las 3:00 a.m., lo que implica que esa jornada tendrá oficialmente una hora menos.
En términos prácticos, dispositivos electrónicos como teléfonos móviles, computadoras y relojes inteligentes realizarán el ajuste de forma automática si están configurados correctamente. Sin embargo, relojes analógicos y algunos sistemas manuales requerirán modificación directa por parte de los usuarios.
Este cambio marca el inicio de un período que se extenderá hasta el 1 de noviembre de 2026, cuando ambos países regresen al horario estándar atrasando nuevamente los relojes una hora coincidiendo así con el invierno en el hemisferio norte.
Efecto inmediato en la distribución de la luz solar
El principal impacto visible del horario de verano es la redistribución de la luz natural a lo largo del día. Tras el adelanto, el amanecer ocurrirá más tarde según el reloj, mientras que la puesta de sol se desplazará hacia horas más avanzadas de la tarde.
Esto significa que habrá mayor claridad en el tramo final de la jornada laboral y escolar, lo que suele favorecer actividades comerciales, recreativas y deportivas al aire libre. En ciudades con fuerte dinamismo urbano y turístico, como Miami o La Habana, la extensión de la luz vespertina puede influir en patrones de consumo, movilidad y ocio.
Sincronización estratégica entre ambos países
El hecho de que Cuba y Estados Unidos realicen el cambio el mismo día mantiene la paridad horaria entre ambos territorios. Esta coincidencia resulta relevante debido a la intensidad de los vínculos migratorios, familiares y comerciales.
Estados como Florida y Nueva York concentran amplias comunidades de origen cubano, así como un volumen considerable de comunicaciones diarias, operaciones financieras y desplazamientos aéreos.
La alineación horaria evita desfases temporales que podrían generar confusión en vuelos, reservas hoteleras, mercados bursátiles, transmisiones en vivo o reuniones empresariales virtuales. En un entorno digital interconectado, mantener la sincronía facilita la coordinación logística y tecnológica.
Efectos en la salud y adaptación biológica
Aunque el ajuste es de solo una hora, estudios científicos han señalado que el cambio puede generar alteraciones temporales en el ritmo circadiano, especialmente en los primeros días. Algunas personas experimentan fatiga, dificultad para conciliar el sueño o reducción momentánea de la concentración.
La adaptación suele completarse en pocos días, pero especialistas recomiendan anticipar progresivamente la hora de descanso para minimizar el impacto. Niños, adultos mayores y personas con rutinas estrictas pueden percibir el ajuste con mayor intensidad.
Origen histórico y evolución de la medida
El concepto del horario de verano suele asociarse a propuestas históricas atribuidas a Benjamín Franklin, quien en el siglo XVIII planteó ideas relacionadas con el mejor aprovechamiento de la luz solar. Sin embargo, su aplicación formal se consolidó durante el siglo XX, especialmente en contextos de guerra, cuando los gobiernos promovieron medidas orientadas al ahorro energético.
Con el paso del tiempo, la práctica fue institucionalizada en numerosos países del hemisferio norte, adaptándose a legislaciones nacionales y calendarios estacionales.
En Cuba, el sistema de alternancia horaria forma parte de su calendario oficial desde el siglo pasado. En Estados Unidos, está regulado a nivel federal, aunque en años recientes se han presentado iniciativas legislativas que proponen mantener un solo horario durante todo el año.
Debate contemporáneo: ahorro energético y cuestionamientos
El argumento tradicional del horario de verano sostiene que extender la luz natural por la tarde reduce el consumo eléctrico. No obstante, investigaciones recientes han puesto en duda la magnitud real de ese ahorro.
Algunos análisis indican que el uso intensivo de sistemas de climatización en meses cálidos podría neutralizar parte del beneficio energético. También se ha señalado que el impacto económico varía según la ubicación geográfica, el clima y los patrones de consumo de cada región.
A pesar de estas discusiones, la mayoría de los países que aplican el sistema continúan manteniéndolo, aunque el debate público sobre su pertinencia se reactiva cada año con la llegada del cambio de hora.
Cuba ante el horario de verano en medio de apagones prolongados
En el caso de Cuba, la entrada en vigor del horario de verano adquiere una dimensión particular en un contexto marcado por apagones prolongados y déficits en la generación eléctrica. La extensión de la luz natural en horas de la tarde podría representar un alivio parcial para muchas familias que enfrentan cortes programados o interrupciones imprevistas del servicio.
Con más claridad al final del día, los hogares tendrían mayor margen para realizar actividades cotidianas —desde la preparación de alimentos hasta tareas escolares— sin depender exclusivamente de la iluminación artificial. En barrios donde los cortes coinciden con el horario vespertino, contar con una hora adicional de luz solar puede reducir momentáneamente la presión sobre el consumo doméstico.
No obstante, especialistas advierten que el horario de verano por sí solo no resuelve los problemas estructurales del sistema eléctrico. El posible ahorro energético derivado del mayor aprovechamiento de la luz natural suele ser limitado y depende de múltiples factores, como la eficiencia de los equipos, las condiciones climáticas y los patrones de consumo. Aun así, en el actual escenario energético, cada hora de luz natural adicional puede tener un impacto tangible en la organización diaria de las familias cubanas.
Impacto en transporte, aviación y operaciones comerciales
El cambio horario tiene implicaciones directas en la industria aérea y en el transporte internacional. Las aerolíneas ajustan sus sistemas de itinerarios para evitar inconsistencias en horarios de salida y llegada, especialmente en rutas entre Estados Unidos y el Caribe.
Asimismo, bancos, plataformas de pago y mercados financieros actualizan automáticamente sus referencias temporales para garantizar continuidad en transacciones electrónicas, contratos y operaciones programadas.
En sectores como el turismo y el comercio minorista, la prolongación de la luz en la tarde puede incentivar mayor flujo de clientes en determinadas franjas horarias, lo que históricamente ha sido uno de los argumentos a favor del horario de verano.
Un ajuste anual que redefine la agenda cotidiana
Más allá de la discusión técnica, el cambio al horario de verano representa un evento que afecta simultáneamente a millones de personas. Desde la programación televisiva hasta la apertura de mercados financieros y la organización escolar, la modificación de una hora repercute en múltiples niveles de la vida cotidiana.
El 8 de marzo marca así el inicio de un nuevo período bajo el horario de verano en Cuba y Estados Unidos, una práctica consolidada que, pese a los cuestionamientos, continúa estructurando el calendario anual y la dinámica social de ambos países hasta el retorno al horario estándar en noviembre.



