
Una cubana residente en Lehigh Acres, Florida, asegura que lleva más de dos meses intentando sacar de su vivienda a una inquilina que dejó de pagar y que, según denuncia, introdujo más de 19 gatos sin su consentimiento. La situación la llevó a compartir su experiencia y recomendar a otros propietarios que comprueben los antecedentes de las personas antes de alquilarles un espacio en sus casas.
La mujer explica que aceptó el alquiler por la necesidad de rentar el apartamento y que se sintió confiada después de recibir un depósito equivalente a dos meses. Sin embargo, sostiene que ese pago inicial no evitó que comenzaran los problemas.
Su relato describe un conflicto que va más allá del dinero: incluye desacuerdos por cámaras de vigilancia, restricciones que presuntamente le habría impuesto la ocupante y dificultades para restablecer la electricidad, porque el panel de los interruptores se encuentra dentro del espacio alquilado.
Más de dos meses intentando recuperar el apartamento
De acuerdo con el testimonio de la propietaria, lleva más de dos meses en un proceso para conseguir que la mujer abandone el inmueble. Durante ese tiempo, afirma, ha tenido que afrontar el impago y una convivencia cada vez más complicada.
Uno de los hechos que más le preocupa es la cantidad de animales que, según cuenta, la inquilina metió en el apartamento. La cubana asegura que son más de 19 gatos y que nunca autorizó su presencia.
La denunciante también sostiene que la ocupante instaló cámaras y pretende impedirle permanecer en la puerta de entrada. Estos señalamientos forman parte de su versión de los hechos; en la información facilitada no figura una respuesta de la inquilina ni documentación que permita contrastarlos de manera independiente.
El panel eléctrico, en el centro del conflicto
La ubicación del panel eléctrico ha añadido otra dificultad. Según explica la cubana, los interruptores que necesita restablecer cuando se corta la corriente están dentro del apartamento ocupado por la mujer.
La propietaria denuncia que, cuando se han disparado esos interruptores, la inquilina no los ha restablecido, lo que la obliga a depender del acceso a ese espacio para recuperar el suministro.
En uno de los episodios más recientes, asegura que tuvo que entrar acompañada de un policía, después de que la ocupante se negara a abrirle la puerta para atender el problema eléctrico.
El relato no precisa qué actuación realizó el agente ni si se levantó un informe sobre ese incidente. Tampoco permite determinar en qué etapa se encuentra el proceso para recuperar el inmueble.
«Me confié»: la advertencia de la propietaria
Al compartir su experiencia, la mujer reconoce que la urgencia por alquilar influyó en su decisión. Explica que recibió dinero por adelantado y se confió, sin realizar las comprobaciones que ahora recomienda a otras personas.
Su principal consejo a quienes rentan habitaciones o apartamentos dentro de sus viviendas es solicitar una verificación de antecedentes —conocida en inglés como background check— y revisar el historial policial del posible inquilino antes de llegar a un acuerdo.
La cubana también afirma que posteriormente supo de un supuesto caso abierto relacionado con la vivienda anterior de la ocupante. A partir de esa información, sostiene que la mujer habría protagonizado problemas similares. Esa acusación no está respaldada en el material facilitado por expedientes, resoluciones judiciales u otros documentos, por lo que no puede presentarse como un patrón comprobado.
Su mensaje está dirigido especialmente a los residentes de Lehigh Acres que alquilan parte de sus casas para obtener ingresos. Desde su experiencia, insiste en que recibir un depósito no sustituye las comprobaciones previas y pide que otros propietarios extremen la atención antes de entregar las llaves.
Mientras intenta resolver el conflicto, asegura que continúa afrontando las consecuencias de una decisión que tomó con la expectativa de aliviar sus gastos y que terminó afectando su tranquilidad dentro de su propia vivienda.





