
Antes de que su rostro apareciera en anuncios de compra de viviendas en el sur de Florida, Bobby Suárez tuvo que cerrar su compañía de hipotecas durante la crisis de 2008. Años después, el empresario de padres cubanos asegura que su operación compra entre 35 y 50 propiedades mensuales en esa región, además de otras ocho a diez en Tampa.
En una entrevista para Entre Millonarios, Suárez compartió el recorrido que lo llevó desde el negocio hipotecario hasta la inversión inmobiliaria, los costos de mantener una operación de ese tamaño y las decisiones que tomó para recuperarse de uno de los momentos más difíciles de su carrera.
Una de las cifras más llamativas de la conversación fue su presupuesto de publicidad: alrededor de 80,000 dólares por semana, según explicó. Mantener ese ritmo durante un año equivaldría a unos 4.16 millones de dólares destinados a captar clientes.
Detrás de esa exposición hay una estrategia concreta: conseguir que los propietarios interesados en vender sus viviendas llamen directamente a su empresa.
Raíces cubanas y una infancia en Miami
Aunque muchos lo conocen como Bobby, su nombre es Bárbaro Suárez. Nació en Venezuela, adonde sus padres se trasladaron después de salir de Cuba, y llegó a Miami cuando tenía cuatro años.
Según relató, la estancia familiar en Venezuela iba a ser temporal, pero se prolongó porque su padre comenzó a hacer negocios allí. Posteriormente, la familia se estableció en Estados Unidos.
Suárez contó que entró al sector hipotecario a los 19 años, gracias a una oportunidad vinculada a un vecino que trabajaba en esa actividad. También estudió Finanzas, aunque desde joven tenía claro que quería desarrollar sus propios negocios.
La crisis que lo obligó a cerrar
El episodio más difícil de su trayectoria empresarial llegó con el desplome de 2008.
“De un día para otro tuve que cerrar la compañía”, recordó al hablar de su negocio de hipotecas.
El cierre lo obligó a reducir gastos y ajustar su vida familiar. Durante la entrevista recordó que las salidas con su esposa pasaron a incluir promociones económicas en restaurantes, una imagen cotidiana del cambio que atravesaron.
Después trabajó en la adquisición de viviendas para un fondo de inversión. Allí, según explicó, aprendió a evaluar propiedades considerando el precio de compra, las reparaciones necesarias y los posibles ingresos por alquiler.
Esa experiencia le sirvió para desarrollar posteriormente su propia operación de compra y reventa de inmuebles.
Cómo funciona su negocio de compra de casas
Suárez explicó que su empresa presenta ofertas en efectivo a propietarios que buscan vender con rapidez o simplificar el proceso. Según describió, la compañía asume los gastos de cierre y no cobra comisiones al vendedor en ese tipo de operación.
Sin embargo, reconoció que la propuesta no resulta adecuada para todos. Algunos propietarios pueden conseguir un precio mayor si ponen la vivienda en el mercado mediante un agente inmobiliario.
La diferencia está en las prioridades de cada vendedor: obtener el mayor precio posible, reducir trámites o cerrar en menos tiempo.
El empresario también aclaró que sus adquisiciones se financian tanto con efectivo como con líneas de crédito bancarias. Estas últimas, explicó, le permiten operar con mayor agilidad que mediante préstamos convencionales para cada compra.
Durante la conversación afirmó haber adquirido más de mil casas a lo largo de su trayectoria.
Publicidad millonaria y expansión en Florida
La captación de vendedores combina televisión, radio, vallas publicitarias, correo directo y anuncios en buscadores.
Según Suárez, el presupuesto se revisa constantemente para identificar qué canales generan oportunidades y cuáles dejan de funcionar. La inversión publicitaria representa un costo de su operación, no una medida de sus ganancias.
En el momento de la entrevista, afirmó contar con 27 trabajadores a tiempo completo y describió la expansión hacia Tampa como parte del crecimiento de su empresa.
También mostró tres edificios en Sunrise, con 12 apartamentos en total, que aseguró haber comprado por 1.75 millones de dólares. Según su relato, destinó aproximadamente otros 100,000 dólares a mejoras y los puso a la venta por un total de 2.5 millones. Ese precio anunciado no equivale a una ganancia realizada.
Una rutina que comienza antes de llegar a la oficina
La entrevista también mostró su vida fuera de las operaciones inmobiliarias. Suárez contó que se levanta a las seis de la mañana, prepara café, plancha la ropa de sus hijas y las lleva a la escuela.
Después dedica tiempo al ejercicio antes de trasladarse a la oficina, aunque reconoce que revisa mensajes y atiende asuntos del negocio desde temprano.
Atribuyó buena parte de su capacidad para delegar a un equipo de confianza, con personas que llevan años trabajando junto a él y pueden resolver problemas sin depender de su intervención constante.
Para quienes quieren emprender, su consejo fue invertir primero en formación y aprender a vender. También advirtió que dirigir una empresa exige convivir con gastos, incertidumbre y responsabilidades que no terminan al finalizar la jornada laboral.




