
Donald Trump intensificó su ofensiva para mantener el horario de verano durante todo el año, una propuesta que eliminaría los ajustes del reloj dos veces al año y modificaría las rutinas de millones de residentes, incluidos los de Florida. Sin embargo, el proyecto todavía enfrenta resistencia en el Senado y no se ha convertido en ley.
La disputa escaló el sábado cuando el presidente pidió a los habitantes de Arkansas que presionaran al senador republicano Tom Cotton, uno de los principales opositores a la iniciativa. Trump publicó un número que presentó como el teléfono del legislador y lo responsabilizó de obstaculizar el avance de la denominada Sunshine Protection Act.
El enfrentamiento expone una división que va más allá de la incomodidad de adelantar o atrasar los relojes: mantener más claridad por la tarde implica también que, durante el invierno, el amanecer llegue más tarde según la hora oficial.
Trump sostiene que conservar el horario de verano facilitaría las actividades al aire libre después del trabajo y evitaría las molestias que provoca ajustar los relojes. En declaraciones a periodistas, mencionó el golf y el tenis entre las actividades que se beneficiarían de una mayor disponibilidad de luz al final de la jornada.
También expresó su rechazo a regresar a casa cuando ya está oscuro y defendió que terminar con los cambios semestrales simplificaría la vida cotidiana.
Cotton respondió que comparte el desagrado por cambiar la hora, pero considera que la alternativa propuesta generaría otros problemas. Su principal objeción son las mañanas oscuras durante el invierno, especialmente para los niños que esperan el transporte escolar y las personas que salen temprano a trabajar.
El senador argumentó que las experiencias anteriores de Estados Unidos con el horario de verano permanente provocaron rechazo cuando la población tuvo que enfrentar amaneceres demasiado tardíos. Su oposición demuestra que incluso dentro del Partido Republicano no existe consenso sobre qué horario debería mantenerse.
La iniciativa ya superó una etapa importante: la Cámara de Representantes la aprobó en julio por 308 votos a favor y 117 en contra, según el registro de la votación de la Cámara. Pero esa aprobación no basta para modificar el sistema vigente; el proyecto aún debe completar su recorrido legislativo.
Para Florida, el debate tiene especial relevancia. El estado figura entre los que han aprobado medidas para adoptar el horario de verano de manera permanente, aunque su aplicación depende de un cambio federal. Por eso, el respaldo estatal a la idea no ha significado la desaparición de los ajustes del reloj.
En términos prácticos, mantener el horario de verano supondría conservar durante el invierno una hora más de claridad por la tarde respecto al horario estándar. A cambio, el sol también saldría una hora más tarde según el reloj.
La propuesta no añadiría una hora de luz solar al día: cambiaría cómo se distribuye esa luz dentro de los horarios habituales de trabajo, escuela y ocio. En Miami y otras ciudades de Florida, esa diferencia afectaría tanto a quienes prefieren aprovechar la tarde como a quienes comienzan sus actividades antes del amanecer.
La presión presidencial ha vuelto a colocar el tema en el centro de la discusión política, pero todavía no garantiza un acuerdo. Mientras el Congreso no complete la aprobación y el cambio entre en vigor, los residentes de Florida deben continuar siguiendo el sistema actual de ajustes de hora.





