
El cantante cubano Rey Ruiz dedicó un video de más de siete minutos a hablar de la crisis que atraviesa su país y de la distancia que, a su juicio, separa a quienes viven en la isla de quienes emigraron. Criticó las condiciones de vida bajo el sistema político cubano, pero también pidió a ambos lados dejar de atacarse y buscar una forma de entenderse.
Ruiz comenzó reconociendo una diferencia que le impedía dirigirse a los residentes de Cuba desde una posición de igualdad: él tiene electricidad, agua y otras necesidades cubiertas. «Quisiera que estuvieran igual que yo para poder hablar en las mismas condiciones», dijo. Explicó que había ensayado varias veces el mensaje porque quería expresar su frustración sin ignorar las dificultades de quienes permanecen en la isla.
«Soy artista, pero también soy ciudadano cubano»
El salsero defendió su derecho a opinar sobre política pese a quienes sostienen que los músicos deben mantenerse al margen. «Soy un ciudadano más de Cuba y tengo derecho a hablar de política tanto como cualquier ciudadano cubano, dondequiera que esté», afirmó.
Ruiz contó que lleva más de 30 años fuera de Cuba y que sus viajes le han permitido comparar la situación de la isla con la de otros países. Desde esa experiencia, cuestionó a quienes siguen defendiendo al Gobierno cubano y dijo sentir vergüenza y tristeza por las condiciones en que vive su pueblo. Su valoración es una opinión expresada en el video, no una comparación sustentada allí con indicadores entre países.
El cantante vinculó el deterioro que percibe con décadas de gobierno revolucionario. «Hay que arreglar Cuba, señores», reclamó al referirse a lo que describió como «67 años de pobreza». También lamentó el estado de la cultura y la falta de oportunidades para conocer el mundo.
Un mensaje para los cubanos de dentro y fuera
Aunque parte de sus palabras fueron duras, Ruiz insistió en que su propósito era acercar a los cubanos de la isla y del exterior. Dijo que quienes emigraron a veces hacen comentarios que ofenden a los residentes, mientras estos cuestionan a quienes hablan desde países donde disponen de recursos y libertades que ellos no tienen.
«Quiero unir al cubano», resumió. Pidió que dejaran de insultarse y defendió la conversación cara a cara como una posible manera de reconocer lo que cada grupo ha vivido. También aseguró que los emigrados siguen pensando en quienes permanecen en Cuba.
Su llamado llega en medio de una crisis cotidiana marcada por apagones, problemas de acceso al agua, dificultades de transporte y altos precios de los alimentos, según testimonios recogidos este mes por EFE en La Habana.
«No voy a ser mártir», pero pide una salida
Ruiz admitió que no tiene una solución concreta. Mencionó la posibilidad de ayuda de Estados Unidos u otro país, aunque no planteó una propuesta definida. También reconoció el límite de pedir sacrificios desde el exterior: «Rico es estar aquí hablando de eso», dijo antes de señalar que quienes sufren directamente la crisis son los cubanos que viven en la isla.
«Yo no voy a ser mártir», expresó. Aun así, sostuvo que la situación debe resolverse para que los cubanos no sigan viviendo, en sus palabras, «sin agua, sin luz, sin comida, sin dignidad».
Cerró el video con un abrazo dirigido «desde la otra orilla». Entre la indignación y la empatía, su mensaje dejó una petición central: que la discusión sobre el futuro de Cuba no enfrente a quienes se fueron con quienes se quedaron.





