
El humorista y actor cubano Ulises Toirac lanzó una dura advertencia sobre la crisis energética de la Isla: ni la llegada de petróleo ni la instalación de nuevas termoeléctricas podrán eliminar los apagones mientras continúe funcionando el actual modelo económico.
“Pueden poner siete termoeléctricas nuevas la semana que viene, tener el petróleo por tuberías… Dentro de 15 años seguirán los apagones”, afirmó el artista en una publicación de Facebook que rápidamente provocó cientos de reacciones.
Su análisis surgió en medio de la polémica generada por reportes sobre un supuesto acuerdo secreto entre la administración de Donald Trump y el régimen cubano. Según esas versiones, Washington habría ofrecido suministros de petróleo a cambio de privatizar la empresa estatal Cuba Petróleo, conocida como CUPET, y facilitar la salida de Miguel Díaz-Canel del poder.
El presunto entendimiento no ha sido confirmado públicamente por ambas partes. Toirac tampoco dio por cierta la negociación, pero consideró que la posibilidad de privatizar CUPET “debe tener insomne a más de uno” dentro de la estructura de poder cubana.
El combustible no resolvería el problema de fondo
Para Toirac, la principal dificultad no radica exclusivamente en la escasez de petróleo ni en el deterioro de las centrales generadoras. El problema, argumentó, se encuentra en un sistema económico incapaz de generar los ingresos necesarios para pagar el combustible, mantener las plantas y renovar la infraestructura.
La electricidad residencial continúa cobrándose en pesos cubanos y mediante tarifas subsidiadas que no cubren los verdaderos costos de generación. Una parte considerable del sector estatal también opera bajo ese esquema.
En esas condiciones, el Sistema Electroenergético Nacional carece de suficientes recursos propios para comprar petróleo a precios internacionales, adquirir piezas de repuesto o financiar las costosas reparaciones que necesitan las termoeléctricas.
El régimen cubano depende entonces de créditos, donaciones, intercambios políticos y suministros concedidos por países aliados. Cuando alguno de esos mecanismos se interrumpe, la producción eléctrica vuelve a desplomarse.
La advertencia de Toirac apunta precisamente a ese círculo vicioso: incluso si aparecieran nuevas plantas y combustible abundante, el sistema comenzaría a deteriorarse nuevamente si continúa administrado bajo las mismas reglas.
Toirac rechaza entregar completamente el SEN a empresas privadas
El humorista también estableció una diferencia entre privatizar determinadas actividades petroleras y entregar el sistema eléctrico nacional a intereses particulares. “La electricidad de un país es del país. Es demasiado estratégico quedar a la deriva de otros”, escribió.
Toirac defendió que el Estado conserve el control sobre una infraestructura esencial para la seguridad nacional, aunque cuestionó con dureza la forma en que el régimen cubano la ha administrado durante décadas.
Su planteamiento no consiste simplemente en vender el SEN, sino en transformar el modelo productivo y financiero que lo sostiene. Sin una economía capaz de generar riqueza, cobrar servicios de manera sostenible, atraer inversiones transparentes y reinvertir en mantenimiento, ninguna modernización tendría resultados duraderos.
Seis décadas de decisiones fallidas
Las nuevas declaraciones continúan una serie de críticas públicas realizadas por el actor durante los últimos meses. En julio, Toirac atribuyó el colapso energético a “seis décadas de malas decisiones económicas”. Entre ellas mencionó el desmantelamiento de numerosos centrales azucareros, el fracaso del proyecto nuclear de Juraguá, el uso de crudo cubano pesado y altamente corrosivo, así como la falta de mantenimiento de las termoeléctricas.
Durante años, las autoridades han presentado cada reparación o incorporación temporal de capacidad como un paso hacia la estabilidad. Sin embargo, las averías vuelven a repetirse y la generación disponible permanece muy por debajo de la demanda nacional.
Días después de aquel análisis, Toirac resumió su pérdida de esperanza con otra frase contundente: ya no veía “la luz al final del túnel” porque, a su juicio, “no hay túnel”.
De los apagones al “crimen” y la “tortura”
La crítica del artista también se ha concentrado en las consecuencias humanas de la crisis. A finales de agosto comparó los cortes prolongados con una forma de “tortura” debido al agotamiento físico y psicológico que provocan.
A comienzos de septiembre los calificó directamente como un “crimen”, después de denunciar que su circuito en La Habana había permanecido varios días sin servicio, con restablecimientos que en ocasiones duraban menos de veinte minutos.
Los apagones afectan la conservación de alimentos y medicamentos, el bombeo de agua, el descanso, las comunicaciones y la posibilidad de trabajar o estudiar. Las elevadas temperaturas convierten las noches sin ventiladores ni aire acondicionado en una experiencia especialmente difícil para ancianos, enfermos y familias con niños.
Mientras la población soporta cortes cada vez más extensos, el régimen continúa atribuyendo la situación al embargo estadounidense, a la escasez de combustible y a las averías. Sus críticos, incluido Toirac, sostienen que esas explicaciones no pueden separarse de la falta de reformas, la centralización estatal y décadas de administración ineficiente.
Un déficit superior a los 2,100 MW
El panorama eléctrico que acompaña las declaraciones del humorista refleja la gravedad del colapso. Este jueves, el SEN operó con apenas 1,220 megavatios disponibles frente a una demanda estimada de 3,350 megavatios.
La diferencia superó los 2,100 MW, lo que significa que una parte enorme del país quedó simultáneamente sin electricidad durante los horarios de mayor consumo.
En lo que va de 2026, Cuba ha registrado al menos siete colapsos totales del Sistema Electroenergético Nacional. A estos eventos se suman averías constantes, salidas imprevistas de unidades generadoras y déficits diarios que obligan a programar apagones durante gran parte de la jornada.
La recuperación de una termoeléctrica suele aliviar temporalmente la situación, pero otra unidad puede averiarse poco después. La falta de capacidad de reserva deja al país vulnerable ante cualquier incidente.
Una advertencia dirigida al régimen cubano
La publicación de Toirac superó las 1,218 reacciones y acumuló más de 230 comentarios. Algunas respuestas coincidieron con su diagnóstico y otras recurrieron al humor negro para cuestionar quiénes podrían beneficiarse de una eventual privatización de CUPET.
“Va y la privatizan en las pinzas de algún crustáceo…”, ironizó uno de los usuarios, en una aparente referencia a los familiares de la élite gobernante y al control que ejercen sobre sectores estratégicos de la economía.
El debate trasciende la existencia o no del supuesto acuerdo con Washington. La tesis central de Toirac es que la crisis no se resolverá cambiando una pieza aislada mientras permanezca intacta la estructura que provocó el deterioro.
Cuba necesita combustible y nuevas centrales, pero también una reforma económica profunda, mecanismos transparentes de inversión, mantenimiento sistemático y una administración obligada a rendir cuentas. Sin esos cambios, advierte el artista, cualquier alivio será pasajero.
Toirac cerró su reflexión apelando al escepticismo: “Aunque, como dice la Biblia: ‘se verán…’”. Su pronóstico resulta más directo: si el modelo no cambia, los apagones continuarán acompañando a los cubanos durante muchos años.





