
La congresista republicana María Elvira Salazar aseguró que Cuba experimentará un cambio político antes de que Donald Trump termine su mandato en la Casa Blanca, una contundente predicción que realizó durante una extensa entrevista en el programa El Mañanero con el presentador cubano Alexander Otaola.
“Cuba, yo te puedo asegurar que antes que Donald Trump se vaya de la Casa Blanca, Cuba es libre”, afirmó Salazar al ser interrogada sobre el futuro de la Isla y las acciones que podría impulsar Washington.
La representante por el Distrito 27 de Florida no ofreció una fecha concreta ni reveló la existencia de una operación específica. Sin embargo, sostuvo que dentro de la Administración estadounidense existe un compromiso con el cambio político en Cuba.
“Yo quisiera que fuera mañana, antes de las elecciones o después de las elecciones. Yo no te puedo decir, pero sí sé que hay un compromiso seguro de que Cuba se va a liberar”, declaró.
Salazar asegura que Trump está “decidido”
Durante la conversación, Salazar también se refirió al papel que podrían desempeñar el presidente Trump y el secretario de Estado, Marco Rubio, en la política estadounidense hacia La Habana.
La congresista afirmó que Trump está “decidido” y presentó a Rubio como una de las figuras fundamentales dentro de los esfuerzos para promover un cambio en Cuba.
“Créeme, te lo vuelvo a decir, Trump está decidido y Marco, más que nadie. Marco es el gran héroe de todo esto”, expresó Salazar.
Sus declaraciones llegan en medio de una intensificación del discurso de Washington contra el régimen cubano y de crecientes llamados de sectores del exilio para que Estados Unidos adopte medidas más contundentes.
No obstante, Salazar evitó precisar qué acciones podría tomar la Administración Trump o cuáles serían los próximos pasos de la estrategia estadounidense.
¿Qué ocurriría después de un cambio en Cuba?
Una parte importante de la entrevista estuvo dedicada a lo que podría suceder después de una eventual caída del régimen. Para Salazar, el futuro de Cuba no dependerá únicamente de Estados Unidos o de la comunidad internacional, sino también de la capacidad de los propios cubanos para construir estabilidad política.
La congresista advirtió que las divisiones internas podrían convertirse en uno de los principales obstáculos para la reconstrucción de la nación.
“Los cubanos vamos a tener que ponernos de acuerdo cuando se trata de estabilidad política y no empezar la fajaleta”, señaló.
Según explicó, ningún país estaría dispuesto a comprometer grandes cantidades de recursos en Cuba si los diferentes sectores políticos no alcanzan acuerdos mínimos que garanticen gobernabilidad.
“Nadie va a venir a ayudar a una Cuba donde estén los cubanos fajados unos con los otros”, afirmó Salazar, quien agregó que la comunidad internacional estaría dispuesta a colaborar si el país demuestra estabilidad.
Una alianza internacional para reconstruir la Isla
Salazar consideró que Estados Unidos no estaría solo en un eventual proceso de reconstrucción. En su opinión, varios gobiernos latinoamericanos y europeos podrían participar en la recuperación económica e institucional de Cuba.
“La comunidad internacional está ahí dispuesta a ayudarnos mientras nosotros nos portemos bien”, manifestó.
La congresista incluso imaginó una transformación económica acelerada para la Isla. Aseguró que, en el mejor escenario, una Cuba democrática podría convertirse en un importante centro de inversiones, manufactura y turismo.
“Cuba puede ser Taiwán, Singapur o Hong Kong en los próximos diez años”, sostuvo.
Salazar mencionó la cercanía geográfica con Estados Unidos, la capacidad de la mano de obra cubana y el posible interés de inversionistas extranjeros como algunas de las ventajas que podrían impulsar la recuperación.
También habló de una eventual participación de instituciones financieras internacionales y de capital privado en la reconstrucción de la infraestructura cubana.
“El futuro es extraordinario. Está la mano de obra, está el dinero, está la voluntad política y está la cercanía con Estados Unidos”, explicó.
Sin embargo, insistió en que el éxito dependería fundamentalmente de las decisiones adoptadas por los cubanos después de un cambio de sistema.
“Todo depende de los cubanos”, recalcó.
Salazar estaría dispuesta a ayudar en la transición
Cuando le preguntaron si viajaría a Cuba para colaborar con una futura transición democrática, Salazar respondió afirmativamente.
La legisladora, nacida en Miami dentro de una familia de origen cubano, aseguró que estaría dispuesta a participar en los esfuerzos para alcanzar acuerdos y evitar enfrentamientos entre los diferentes sectores de la sociedad.
Salazar explicó que su mayor contribución podría ser precisamente ayudar a construir consensos durante una etapa que anticipa como compleja.
La congresista también defendió la necesidad de respetar las instituciones, la separación de poderes y las reglas democráticas después de décadas de sistema comunista.
A su juicio, Cuba podría recibir un respaldo internacional sin precedentes, pero primero tendría que demostrar que es capaz de iniciar una transición ordenada y establecer un sistema político estable.
Una predicción, no un anuncio oficial
Las palabras de Salazar constituyen una declaración política y no la confirmación de un plan oficial de Washington para producir un cambio de gobierno en Cuba.
Aunque aseguró que Trump está comprometido con la libertad de la Isla, la congresista no presentó detalles sobre mecanismos, fechas o decisiones concretas adoptadas por la Administración.
Su predicción, sin embargo, probablemente provocará una fuerte reacción dentro y fuera de Cuba debido a la claridad con la que estableció un plazo: antes de que Donald Trump abandone la Casa Blanca.




