Iglesia histórica de Brickell queda en medio de una batalla por torre Nobu y venta de $240 millones

Iglesia en Brickell. Imagen creada con IA. Foto: Chat GPT

Una de las propiedades frente al mar más codiciadas de Miami se ha convertido en el centro de una disputa que enfrenta desarrollo inmobiliario, preservación histórica y el derecho de los vecinos a participar en las decisiones que transformarán Brickell.

La controversia rodea a First Miami Presbyterian Church, ubicada en el 609 de Brickell Avenue. La congregación, considerada la presbiteriana más antigua de Miami, llegó a un acuerdo para vender parte de su propiedad a 13th Floor Investments y Key International por aproximadamente 240 millones de dólares.


Los desarrolladores proyectan construir en el terreno una torre de condominios de lujo de 75 pisos vinculada a la marca Nobu. Sin embargo, una decisión judicial anuló parte del proceso municipal que facilitaba la operación y ordenó reconsiderar el asunto con participación de los residentes cercanos.

Una torre de lujo entre la iglesia y la bahía

El proyecto, comercializado como 619 Brickell by Nobu, contempla una torre de cristal diseñada por Foster + Partners en colaboración con Sieger Suarez Architects. La propuesta anunciada por los desarrolladores incluye 296 residencias, aproximadamente 90,000 pies cuadrados de amenidades privadas y un restaurante Nobu frente a la bahía.

Los apartamentos se promocionan con precios que comienzan alrededor de los tres millones de dólares y pueden alcanzar los 60 millones en las residencias más exclusivas. La torre también tendría un centro de bienestar y longevidad valorado en 25 millones de dólares, equipado con crioterapia, oxigenación hiperbárica, sauna infrarroja y otros tratamientos asociados al llamado biohacking. El sitio comercial del proyecto presenta además piscinas, áreas deportivas y servicios privados de hospitalidad.

La construcción ocuparía el área donde actualmente se encuentran el anexo educativo y el estacionamiento de la iglesia. El santuario de 1949 que mira hacia Brickell Avenue permanecería protegido e integrado al complejo.

Los documentos presentados ante la ciudad no coinciden completamente con la promoción comercial. Una solicitud revisada en julio por la Junta de Revisión de Desarrollo Urbano describe 321 unidades, mientras que el lanzamiento comercial anuncia 296. Las cifras todavía podrían cambiar mientras el proyecto avanza por las distintas etapas de aprobación.


Una congregación vinculada al nacimiento de Miami

First Miami Presbyterian Church tiene raíces que se remontan a abril de 1896, el mismo año en que Miami fue incorporada como ciudad. Sus primeros integrantes celebraban los servicios religiosos en una carpa.

El empresario ferroviario Henry Flagler donó posteriormente terrenos y financió el primer templo permanente, construido en 1900. El santuario actual fue terminado en 1949 y conserva en su capilla elementos rescatados de aquella edificación original.

La iglesia ingresó en 1989 al Registro Nacional de Lugares Históricos. En 2003, Miami declaró sitio histórico el conjunto completo, incluyendo el santuario, el anexo escolar y el estacionamiento. Los antecedentes históricos recopilados sobre la propiedad explican por qué modificar esos límites se convirtió en un paso determinante para desarrollar el terreno.

La decisión municipal que desató el litigio

La iglesia solicitó en 2023 que el anexo educativo y el estacionamiento fueran retirados de la designación histórica. La Junta de Preservación Histórica y Ambiental de Miami aprobó la petición en diciembre de 2024.

Antes de esa votación, la asociación IconBrickell Condominium No. Two pidió intervenir formalmente. Esa condición le habría permitido aportar documentos, presentar testigos, cuestionar pruebas y formular argumentos dentro del expediente.

La junta rechazó la petición por cinco votos contra tres y después aprobó la modificación solicitada por la iglesia. La Comisión de Miami confirmó posteriormente la decisión al concluir que la asociación no tenía legitimidad para intervenir.

Icon Brickell Tower 2 llevó entonces el caso ante la División de Apelaciones del Tribunal de Circuito del Undécimo Circuito Judicial.

El tribunal devuelve la voz a los vecinos

Un panel de tres jueces falló por unanimidad el 16 de julio de 2026 que la asociación sí tenía derecho a participar. Tower 2 está aproximadamente a 160 pies de la propiedad de la iglesia y cuenta con unas 560 unidades y cerca de 1,300 residentes.

Los jueces determinaron que sus posibles afectaciones —entre ellas ruido, polvo, contaminación, calidad del aire, impacto inmobiliario y consecuencias sobre el cercano Brickell Park— eran diferentes de las que experimentaría el público general.

El tribunal concluyó que la junta de preservación y la Comisión de Miami privaron a la asociación del debido proceso. Por ello, anuló las resoluciones que modificaron la protección histórica y devolvió el asunto a la ciudad.

La resolución no impide definitivamente la construcción de 619 Brickell ni decide que el anexo y el estacionamiento deban conservarse. Su efecto principal es obligar a repetir esa parte del procedimiento permitiendo que los vecinos participen formalmente.

Los residentes no descartan el desarrollo

Los grupos vecinales sostienen que su objetivo inmediato no es impedir cualquier construcción, sino tener voz en las decisiones sobre densidad, tráfico, espacios públicos y preservación.

La asociación Brickell Homeowners Association celebró el fallo como una victoria para la transparencia. Su posición es que el crecimiento y la conservación histórica pueden coexistir, siempre que las comunidades directamente afectadas tengan la oportunidad de presentar evidencias y objeciones.

Mientras tanto, la torre continúa avanzando por trámites separados. La Junta de Revisión de Desarrollo Urbano recomendó el diseño con condiciones el 15 de julio, un día antes del fallo judicial. Esa recomendación no resuelve el conflicto sobre la designación histórica.

El futuro del proyecto dependerá ahora de nuevos procedimientos municipales y de cualquier revisión judicial adicional. En juego no está solamente una venta estimada en 240 millones de dólares, sino el destino de uno de los últimos grandes terrenos de Brickell con acceso directo a la Bahía de Biscayne.


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