
La congresista María Elvira Salazar aseguró que miles de cubanos han sido víctimas de un sistema migratorio desigual que ha generado resultados completamente distintos para personas que llegaron a Estados Unidos bajo circunstancias prácticamente idénticas.
La denuncia forma parte de una nueva carta enviada al secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, en la que la legisladora solicita una solución para los cubanos que fueron liberados con formularios I-220A y que continúan enfrentando dificultades para acceder a los beneficios de la Ley de Ajuste Cubano.
«Dos niveles» para personas que llegaron de la misma manera
Según Salazar, el gobierno terminó creando un sistema en el que algunos inmigrantes cubanos recibieron parole migratorio mientras otros fueron liberados con I-220A, a pesar de haber ingresado al país bajo condiciones similares.
La diferencia ha tenido consecuencias trascendentales.
Mientras muchos beneficiarios de parole pudieron posteriormente acogerse a la Ley de Ajuste Cubano y avanzar hacia la residencia permanente, miles de cubanos con I-220A quedaron atrapados en una compleja batalla legal que aún continúa en tribunales y cortes de inmigración.
«Eso nunca fue justo y nunca fue la intención de la Ley de Ajuste Cubano», afirmó la congresista al referirse a la disparidad de tratamiento.
Familias separadas por decisiones administrativas
Uno de los aspectos más sensibles señalados por Salazar es que esta diferencia de criterios afectó incluso a miembros de una misma familia.
En algunos casos, familiares que llegaron juntos a la frontera recibieron documentos migratorios distintos, generando oportunidades completamente diferentes para regularizar su situación.
La congresista sostiene que esta realidad creó un sistema de categorías donde personas con historiales, circunstancias de llegada y perfiles similares terminaron enfrentando procesos migratorios radicalmente distintos.
Miles de cubanos continúan en limbo
La situación ha dejado a miles de cubanos sin una vía clara hacia la residencia permanente bajo la Ley de Ajuste Cubano.
Muchos optaron por presentar solicitudes de asilo para mantenerse protegidos legalmente, obtener permisos de trabajo o acceder a licencias de conducir mientras esperan una solución definitiva.
Sin embargo, Salazar advierte que esta situación no solo afecta a las familias cubanas, sino que también aumenta la presión sobre un sistema migratorio ya sobrecargado.
Piden corregir la desigualdad
Como parte de su propuesta, la representante federal pidió que el Departamento de Seguridad Nacional evalúe alternativas que permitan corregir las diferencias generadas por años de decisiones inconsistentes.
Entre ellas figura la posibilidad de otorgar parole in place a cubanos con I-220A que no tengan antecedentes penales, una medida que podría abrir la puerta para que muchos de ellos puedan beneficiarse de la Ley de Ajuste Cubano.
Un debate que sigue abierto
La carta vuelve a colocar en el centro del debate una de las principales controversias migratorias que enfrenta actualmente la comunidad cubana en Estados Unidos.
Mientras miles de personas esperan una respuesta definitiva de las autoridades federales, Salazar insiste en que quienes llegaron bajo circunstancias similares deberían recibir un trato similar ante la ley.
Para la congresista, el problema de los I-220A no es solo una cuestión migratoria, sino también un asunto de equidad y consistencia dentro del sistema de inmigración estadounidense.




