Nuevo revés para la economía cubana: régimen anuncia suspensión de operaciones con Visa y Mastercard

Banco en Cuba. Foto: Matyas Rehak / Shutterstock.com

Cuba dejará de aceptar pagos con tarjetas Visa y Mastercard emitidas por bancos extranjeros a partir del próximo 6 de junio, una decisión que marca un nuevo punto de inflexión en las relaciones económicas entre La Habana y Washington y que podría tener repercusiones inmediatas sobre el turismo, el comercio y el acceso a divisas en la isla.

El anuncio fue realizado en un contexto de creciente presión financiera sobre el régimen cubano, apenas horas después de que venciera el plazo otorgado por Estados Unidos para que empresas extranjeras cesaran sus vínculos comerciales con entidades controladas por el conglomerado militar GAESA. La medida representa uno de los efectos más visibles de la nueva política de sanciones impulsada por la administración estadounidense.


La suspensión de estas tarjetas internacionales ocurre en momentos en que Cuba atraviesa una de las crisis económicas más profundas de las últimas décadas, caracterizada por apagones prolongados, escasez de combustible, inflación, caída de la producción nacional, falta de liquidez y una disminución sostenida de visitantes extranjeros.

Para una economía que depende en gran medida de los ingresos procedentes del turismo internacional y de las remesas enviadas desde el exterior, las restricciones sobre los mecanismos de pago añaden nuevas dificultades a un escenario ya extremadamente complejo.

Qué ocurrirá a partir del 6 de junio

Desde la entrada en vigor de la medida, los turistas extranjeros que viajen a Cuba con tarjetas Visa y Mastercard emitidas fuera del país no podrán utilizarlas para realizar pagos en hoteles, tiendas, restaurantes, agencias de viajes y otros establecimientos que operan dentro del sistema financiero cubano.

La restricción afectará especialmente a visitantes procedentes de Europa, Canadá y América Latina, mercados emisores fundamentales para el turismo cubano. Durante años, estos viajeros han dependido de tarjetas bancarias internacionales para cubrir la mayor parte de sus gastos dentro de la isla.

La decisión obligará a muchos visitantes a viajar con efectivo, utilizar tarjetas emitidas por instituciones financieras cubanas o recurrir a mecanismos alternativos de pago cuya disponibilidad aún no ha sido explicada en detalle por las autoridades.


Además de los turistas, la medida podría impactar a empresarios extranjeros, representantes de compañías internacionales y cubanos residentes en el exterior que utilizan tarjetas emitidas por bancos extranjeros para realizar compras o financiar gastos de familiares dentro del país.

Analistas advierten que la incertidumbre sobre los métodos de pago disponibles podría afectar la planificación de viajes y generar preocupación entre potenciales visitantes en un momento en que Cuba intenta atraer más turistas para aliviar la escasez de divisas.

Las sanciones de Estados Unidos detrás de la decisión

La suspensión de Visa y Mastercard está estrechamente vinculada al endurecimiento de las sanciones estadounidenses contra empresas relacionadas con GAESA, el conglomerado empresarial controlado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

En mayo, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) anunció nuevas disposiciones destinadas a restringir las operaciones financieras y comerciales con entidades vinculadas a ese grupo empresarial, otorgando un plazo hasta el 5 de junio para que empresas extranjeras concluyeran sus relaciones comerciales con dichas compañías.

La administración estadounidense sostiene que GAESA controla una parte significativa de la economía cubana, incluyendo hoteles, marinas, agencias de viajes, tiendas minoristas, inmuebles, servicios logísticos, puertos y otras actividades estratégicas que generan ingresos en divisas.

El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, ha defendido públicamente estas medidas argumentando que buscan limitar las fuentes de financiamiento de la estructura económica controlada por el régimen cubano y aumentar la presión para impulsar cambios políticos y económicos en la isla.

Por su parte, el gobierno cubano considera que estas sanciones constituyen una nueva fase del embargo económico y acusa a Washington de intentar asfixiar financieramente al país mediante restricciones que afectan tanto al Estado como a la población.

El turismo vuelve a estar en el centro de la crisis

La industria turística es uno de los sectores que podría resentir con mayor fuerza la suspensión de los pagos mediante Visa y Mastercard. Durante años, el turismo ha sido una de las principales fuentes de ingresos en moneda fuerte para Cuba, junto con las remesas y la exportación de servicios profesionales. Sin embargo, el sector aún no logra recuperar plenamente los niveles de actividad registrados antes de la pandemia.

Las cifras oficiales muestran que el país continúa recibiendo menos visitantes de los previstos por las autoridades, mientras enfrenta crecientes dificultades para competir con otros destinos del Caribe que ofrecen mayor conectividad aérea, mejores infraestructuras y menos restricciones financieras.

La imposibilidad de utilizar dos de las principales redes de pago del mundo podría convertirse en un factor adicional de desventaja para el destino cubano, especialmente entre turistas acostumbrados a operar casi exclusivamente mediante pagos electrónicos.

Representantes del sector turístico han advertido en otras ocasiones que la facilidad para realizar pagos es un elemento clave en la experiencia del visitante moderno. Cualquier limitación en este ámbito puede afectar la percepción de seguridad y comodidad del destino.

La salida de empresas extranjeras aumenta la presión

La suspensión de las operaciones con Visa y Mastercard se produce además en un contexto de creciente incertidumbre para las compañías extranjeras presentes en Cuba. Durante las últimas semanas, varias cadenas hoteleras internacionales y empresas vinculadas al turismo han comenzado a revisar sus operaciones en la isla debido al riesgo de verse afectadas por las nuevas sanciones estadounidenses.

Entre los casos más relevantes destacan los anuncios relacionados con la reducción de operaciones de grupos hoteleros españoles que durante años estuvieron entre los principales socios del sector turístico cubano. La salida o reorganización de estas empresas ha sido interpretada como una señal de preocupación ante el nuevo escenario regulatorio.

La combinación de sanciones, baja rentabilidad, dificultades operativas y escasez de divisas está obligando a numerosos inversionistas extranjeros a replantearse su presencia en el país.

Esta situación incrementa la presión sobre una economía que necesita inversión extranjera para modernizar infraestructuras, aumentar la capacidad hotelera y generar nuevos ingresos.

Un sistema financiero cada vez más aislado

La suspensión de Visa y Mastercard constituye un nuevo capítulo en el progresivo aislamiento financiero que enfrenta Cuba desde hace años. Numerosos bancos internacionales han reducido o eliminado sus relaciones con entidades cubanas debido a las complejidades regulatorias y al riesgo de sanciones por parte de Estados Unidos. Como consecuencia, las operaciones de transferencia, financiamiento y procesamiento de pagos se han vuelto cada vez más difíciles y costosas.

El acceso limitado a mecanismos financieros internacionales ha obligado a Cuba a desarrollar sistemas alternativos para canalizar pagos, remesas y operaciones comerciales, aunque con resultados limitados frente a la magnitud de las necesidades económicas del país.

Especialistas consideran que la salida de Visa y Mastercard podría profundizar esa tendencia, dificultando aún más la integración de la isla en los circuitos financieros globales y aumentando los costos de las transacciones internacionales.

Qué impacto podría tener para los cubanos

Aunque el efecto más inmediato recaerá sobre turistas y visitantes extranjeros, las consecuencias podrían extenderse a amplios sectores de la sociedad cubana. Una reducción del flujo turístico implica menos ingresos para propietarios de alojamientos privados, restaurantes, cafeterías, taxistas, guías turísticos y pequeños emprendedores que dependen en gran medida del gasto realizado por viajeros internacionales.

Asimismo, la menor circulación de divisas podría agravar problemas ya existentes relacionados con el abastecimiento de productos, la disponibilidad de moneda fuerte y la capacidad de importación de bienes esenciales.

Los economistas también advierten que cualquier disminución en los ingresos procedentes del turismo repercute sobre el conjunto de la economía nacional, afectando la generación de empleo y la disponibilidad de recursos financieros.

Un nuevo capítulo en la confrontación económica entre La Habana y Washington

La suspensión de Visa y Mastercard simboliza el creciente impacto que está teniendo la nueva ofensiva de sanciones estadounidenses sobre la economía cubana. La medida no solo afecta aspectos operativos relacionados con los pagos electrónicos, sino que también envía una señal sobre las dificultades que enfrenta Cuba para mantener conexiones fluidas con el sistema financiero internacional.

Mientras Washington sostiene que sus acciones buscan presionar a las estructuras económicas controladas por el aparato militar cubano, La Habana insiste en que las sanciones terminan afectando a toda la población y obstaculizan cualquier intento de recuperación económica.

Lo cierto es que, a partir del 6 de junio, turistas, empresarios, inversionistas y ciudadanos deberán adaptarse a un escenario financiero más restrictivo, en un momento en que la economía cubana enfrenta desafíos históricos y busca desesperadamente nuevas fuentes de ingresos y estabilidad.


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