Madre cubana compara Brasil con Cuba y desata una tormenta de comentarios en redes: «Hay pobreza, inseguridad y mucha gente luchando todos los días por sobrevivir»

Cubana en Brasil. Foto: Video de TikTok de anitalacubana7

Una cubana radicada en Brasil se ha convertido en tendencia en redes sociales tras compartir un testimonio que ha generado un intenso debate entre emigrantes y residentes de la isla. La joven, identificada en TikTok como @anitalacubana7, relató los desafíos que enfrentó después de abandonar Cuba y comenzar una nueva vida en territorio brasileño.

Su experiencia ha llamado la atención porque aborda una realidad que pocas veces aparece en las historias de éxito que dominan las plataformas digitales: la emigración también implica sacrificios, incertidumbre, soledad y largos períodos de adaptación.


La frase que resumió su visión y que rápidamente se volvió viral fue contundente: “Brasil es una Cuba con luz, agua y comida”.

Más allá de la polémica que provocó, la afirmación puso sobre la mesa una discusión cada vez más frecuente entre los cubanos dentro y fuera de la isla: ¿hasta qué punto la emigración cumple las expectativas de quienes buscan escapar de la crisis económica y social que atraviesa Cuba?

Las redes sociales y la construcción del “sueño migratorio”

La joven explicó que antes de emigrar tenía una percepción muy diferente de Brasil, influenciada en gran medida por el contenido que consumía en internet. Según relató, gran parte de los videos publicados por emigrantes muestran únicamente momentos positivos: paseos turísticos, compras, celebraciones familiares, automóviles, playas y logros económicos. Sin embargo, rara vez reflejan los momentos difíciles que acompañan el proceso migratorio.

«Brasil está muy romantizado en internet, la gente muestra la playa, la fiesta, la vida perfecta, pero casi nadie habla de lo duro que también puede ser vivir aquí», explica al inicio del video en el que se puede ver a acompañada de su niño pequeño y un hombre que parecer ser su pareja.

Este fenómeno no es exclusivo de Brasil, especialistas en migración han señalado que las redes sociales suelen contribuir a la construcción de una imagen idealizada de la vida en el extranjero, alimentando expectativas que en muchos casos chocan con la realidad.


La necesidad de encontrar empleo, adaptarse a un nuevo idioma, enfrentar trámites burocráticos, pagar alquileres elevados y construir una nueva red de apoyo son obstáculos que pocas veces aparecen en las publicaciones virales.

La cubana afirmó que muchas personas toman decisiones importantes basándose en una visión incompleta de la emigración y que por ello decidió compartir una experiencia más realista.

@anitalacubana7 “La verdad que nadie cuenta sobre vivir en Brasil”#cubanos #cubanosenbrasil🇨🇺🇧🇷🇨🇺🇧🇷💯 #paratiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii #cubanosporelmundo🇨🇺 #emigrantes ♬ sonido original – anitalacubana

El impacto emocional de abandonar Cuba

Uno de los aspectos más significativos de su relato fue la referencia al impacto psicológico que experimentó durante sus primeras semanas fuera de la isla. La joven confesó que llegó a considerar regresar a Cuba apenas un mes después de su llegada a Brasil.

La nostalgia, la distancia con sus familiares, la incertidumbre económica y el sentimiento de estar completamente sola en un país desconocido la llevaron a atravesar momentos de profunda angustia. Su experiencia coincide con la de numerosos emigrantes cubanos que describen los primeros meses en el extranjero como una etapa marcada por la ansiedad, la adaptación cultural y la sensación de pérdida.

«Extrañar a tu familia, empezar desde cero, sentirte solo, trabajar duro, pasar necesidad, aguantar humillaciones y tener miedo, eso también es emigrar», agregó la madre.

Para muchos, emigrar significa dejar atrás padres, hijos, hermanos y amigos, además de renunciar a costumbres y espacios que formaron parte de su vida durante años. Aunque las dificultades materiales en Cuba impulsan la salida de miles de personas, el costo emocional de la separación familiar sigue siendo uno de los aspectos más dolorosos del fenómeno migratorio.

Empezar desde cero: el desafío que no aparece en las fotografías

La cubana insistió en que emigrar implica mucho más que cambiar de residencia. Al llegar a un nuevo país, los migrantes deben reconstruir prácticamente todos los aspectos de su vida: encontrar vivienda, obtener ingresos estables, regularizar su situación migratoria, aprender nuevas normas sociales e incluso redefinir sus expectativas profesionales.

Muchos cubanos que poseen títulos universitarios o experiencia laboral especializada terminan aceptando empleos alejados de su formación académica durante sus primeros años fuera de la isla.

Otros enfrentan dificultades relacionadas con el reconocimiento de estudios, barreras lingüísticas o limitaciones económicas que retrasan sus planes de crecimiento personal. Según explicó la joven, la capacidad de resistir esta etapa inicial es uno de los factores que determina el éxito o fracaso de la experiencia migratoria.

Brasil: entre las oportunidades y las dificultades

Durante su reflexión, la cubana también quiso desmontar la idea de que Brasil sea un país libre de problemas. Reconoció que la nación sudamericana enfrenta desafíos importantes relacionados con la inseguridad, la desigualdad económica, la pobreza y las diferencias sociales existentes entre regiones. «Aquí hay pobreza, inseguridad y mucha gente luchando todos los días por sobrevivir», advirtió.

Brasil es la mayor economía de América Latina, pero también uno de los países con mayores niveles de desigualdad en la distribución de la riqueza. Mientras algunas ciudades presentan altos niveles de desarrollo, otras enfrentan problemas estructurales vinculados a la vivienda, el empleo y los servicios públicos.

La joven explicó que quienes emigran deben comprender que ningún país ofrece una realidad perfecta y que toda decisión migratoria implica asumir riesgos y enfrentar obstáculos.

“La diferencia es que aquí puedes avanzar”

A pesar de reconocer las dificultades existentes, la cubana señaló que la principal diferencia entre Brasil y Cuba radica en las oportunidades de progreso económico. Según explicó, en Brasil una persona puede trabajar, ahorrar, emprender y mejorar gradualmente sus condiciones de vida. «Aquí tú puedes trabajar, emprender, abrir un negocio, comprarte tus cosas, ayudar a tu familia y sentir que tu esfuerzo sí vale para algo, y eso cambia completamente la mentalidad de una persona», sostiene.

Para ella, el esfuerzo personal tiene mayores posibilidades de traducirse en resultados concretos. Esa percepción es compartida por numerosos emigrantes cubanos que consideran que, aunque los países receptores tengan problemas propios, ofrecen mayores oportunidades para construir un proyecto de vida independiente.

«Brasil no es el paraíso que muestran en redes, pero para muchos cubanos sí es un lugar donde por primera vez en mucho tiempo sienten que existe la oportunidad de construir una vida mejor», finalizó. La posibilidad de acceder a financiamiento, abrir negocios, adquirir propiedades o mejorar el nivel de ingresos son elementos que muchos migrantes identifican como ventajas frente a la realidad económica cubana.

El crecimiento de Brasil como destino para los migrantes cubanos ha sido notable en los últimos años. Mientras que en 2021 apenas concentraba una fracción mínima de los flujos migratorios procedentes de la isla, para 2024 se había convertido en uno de los principales países receptores. Ese año, más de 22.000 cubanos presentaron solicitudes de asilo ante las autoridades brasileñas, representando cerca de un tercio de todas las peticiones de refugio registradas en el país.

La tendencia continuó acelerándose en 2025, cuando las solicitudes superaron las 41.900, lo que significó un incremento cercano al 90 % en comparación con el año anterior y confirmó el creciente atractivo de Brasil como alternativa migratoria para miles de cubanos que buscan establecerse fuera de la isla.

La crisis en Cuba como telón de fondo

El impacto del testimonio también está relacionado con el contexto que vive actualmente la isla. Durante los últimos años, Cuba ha enfrentado una combinación de crisis económicas, energéticas y sociales que ha deteriorado significativamente las condiciones de vida de la población.

«En Cuba tú puedes trabajar un mes entero y el salario no da ni para un paquete de pollo, y llega un momento donde pierdes hasta las ganas de crecer porque sientes que hagas lo que hagas nunca vas a salir adelante», detalla la ujer.

Los apagones prolongados se han convertido en una realidad cotidiana en numerosas provincias. En declaraciones recientes, Vicente de la O Levy reconoció que el país enfrentó en 2025 la etapa más severa de falta de combustible de los últimos años y anticipó que los cortes de electricidad continuarán durante 2026.

Esta realidad se ha traducido en extensas interrupciones del servicio eléctrico en distintas regiones de la isla, donde miles de familias han tenido que soportar jornadas enteras sin energía, profundizando las dificultades cotidianas y el descontento social. A ello se suman problemas en el abastecimiento de agua potable, escasez de alimentos, inflación, dificultades en el transporte público y falta de medicamentos. Estos factores han impulsado una de las mayores olas migratorias de la historia reciente del país.

Millones de cubanos han expresado en redes sociales sentimientos similares a los descritos por la joven en Brasil: la emigración puede ser difícil y dolorosa, pero representa una oportunidad para escapar de una situación económica que consideran cada vez más insostenible.

La experiencia compartida por la cubana refleja una realidad que viven muchos emigrantes y que va más allá de las dificultades económicas. En publicaciones anteriores, @anitalacubana7 explicó que, antes de partir hacia Brasil, tomó la decisión de desprenderse de prácticamente todo lo que poseía en Cuba, incluyendo su vivienda, su motocicleta y el negocio que había levantado. Sin embargo, aseguró que el golpe más difícil no fue llegar a otro país con recursos limitados, sino enfrentarse al vacío emocional que dejó atrás al abandonar su entorno, sus proyectos y una etapa completa de su vida.

Un fenómeno que sigue transformando a la sociedad cubana

Las declaraciones de esta emigrante llegan en un momento en que la salida de cubanos continúa redefiniendo la realidad demográfica, económica y social de la isla. Familias divididas entre varios países, comunidades enteras marcadas por la migración y una creciente dependencia de las remesas forman parte de las consecuencias de este fenómeno.

Al mismo tiempo, las redes sociales se han convertido en el espacio donde los emigrantes comparten tanto sus éxitos como sus frustraciones, contribuyendo a moldear la percepción que tienen quienes aún permanecen en Cuba.

Por ello, testimonios como el de esta joven generan tanta repercusión. No prometen soluciones milagrosas ni presentan una visión idealizada del extranjero. Más bien muestran una realidad compleja en la que conviven sacrificios, oportunidades, nostalgia y esperanza.

Su mensaje final parece resumir una experiencia compartida por miles de cubanos: emigrar no elimina todos los problemas, pero para muchos sigue representando la posibilidad de construir un futuro que consideran cada vez más difícil de alcanzar dentro de la isla.


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