Funcionario estadounidense desenmascara a la dictadura cubana: «Las estanterías de las tiendas están totalmente carentes de productos básicos»

Un alto funcionario del gobierno de Estados Unidos lanzó una de las críticas más contundentes de los últimos meses contra el sistema político y económico de Cuba, al calificarlo como una “mentira cruel” que, según afirmó, ha dejado de cumplir incluso sus promesas más básicas hacia la población.

Las declaraciones de Jeremy Lewin, subsecretario de Asistencia Exterior del Departamento de Estado y asesor principal del secretario Marco Rubio, reflejan un endurecimiento del tono de la Casa Blanca y se producen en un momento de alta tensión bilateral y en medio de un escenario interno marcado por escasez prolongada, crisis energética y deterioro sostenido de las condiciones de vida en la isla.


Este posicionamiento que compartió el funcionario en su cuenta de X se inscribe dentro de una estrategia más amplia de Washington orientada a desacreditar el modelo cubano en el plano internacional y a reforzar la presión política y económica sobre el gobierno de La Habana.

El colapso del sistema de racionamiento como símbolo de la crisis

Uno de los ejes centrales de la crítica estadounidense es el progresivo deterioro del sistema de distribución estatal de alimentos, conocido como la libreta de racionamiento, históricamente presentado como un pilar del modelo socialista cubano.

De acuerdo con el funcionario, la incapacidad del sistema para garantizar productos básicos refleja el agotamiento estructural del modelo. En la práctica, la población enfrenta retrasos en la entrega de alimentos subsidiados, reducción de cantidades y una creciente dependencia del mercado informal o en divisas.

Este fenómeno no solo evidencia problemas logísticos, sino también limitaciones productivas, falta de divisas y una caída sostenida en la capacidad de importación del país, factores que han agravado la inseguridad alimentaria en amplios sectores de la población.

«Los estantes de las tiendas están completamente desprovistos de productos básicos debido a décadas de corrupción e incompetencia incalculables por parte de las élites del régimen», escribió Jeremy.


El funcionario señaló que el régimen dirige los recursos exclusivamente hacia la represión interna y los emprendimientos turísticos estatales, los cuales —según afirmó— están orientados a engrosar las cuentas en el extranjero de GAESA y de los sectores corruptos vinculados al poder.

Crisis multidimensional: escasez, apagones y deterioro del nivel de vida

El señalamiento de Washington coincide con una crisis interna cada vez más visible en Cuba, caracterizada por apagones prolongados, inflación, caída del poder adquisitivo y dificultades para acceder a bienes esenciales.

La escasez de alimentos, medicinas y combustible ha transformado la vida cotidiana en la isla, obligando a amplios sectores de la población a recurrir a redes informales, remesas o mercados dolarizados para subsistir.

Este escenario ha impulsado además un aumento significativo de la migración, convirtiéndose en uno de los indicadores más claros del descontento social y la pérdida de expectativas dentro del país.

«Ningún cubano puede sobrevivir de verdad con los productos de la libreta», dijo en el reportaje de la agencia AP el bodeguero habanero José Luis Amate López que despacha la poca mercancía a alrededor de 5 mil clientes.

Por su parte, Ana Enamorado, residente en La Habana y de 68 años, apenas pudo acceder en abril a una ración mínima compuesta por chícharos y un kilo de azúcar. Entre su pensión y salario reúne unos 8,000 pesos cubanos al mes, una cifra que ronda los 16 dólares, reflejando el limitado poder adquisitivo frente al costo de los alimentos.

«En la libreta casi no hay nada. Estamos prácticamente viviendo del aire. Ahora hay que recortar, comer una vez al día y vivir de los recuerdos», confesó Enamorado.

Rosa Rodríguez, de 54 años y sin ingresos provenientes de remesas, sobrevive con apenas 4,000 pesos mensuales —alrededor de ocho dólares— y en abril su única fuente de alimentos fue una ayuda puntual: cuatro libras de arroz entregadas en la bodega. Todo escasea aquí, todo, hasta ese maldito pan que nos dan. Si compro frijoles, no puedo comprar azúcar. Si me jubilo, me muero», cuestionó Rodríguez.

La isla cubre cerca del 80% de su demanda alimentaria mediante importaciones, un esquema que, según advierten especialistas, se ha vuelto insostenible por la falta de liquidez estatal. En ese sentido, el profesor William LeoGrande, de la American University, sostuvo que la reforma de unificación monetaria aplicada en 2021 fue gestionada de forma ineficiente, lo que desencadenó una espiral inflacionaria que llegó a niveles cercanos al 470%.

Washington rechaza la narrativa del embargo como causa principal

Otro punto clave del pronunciamiento es el rechazo frontal a la narrativa del gobierno cubano que atribuye la crisis al embargo estadounidense. Según la visión de Washington, los problemas actuales responden principalmente a decisiones internas, rigidez económica y falta de reformas estructurales.

El funcionario subrayó que, pese a décadas de control centralizado, el sistema no ha logrado generar crecimiento sostenible ni garantizar servicios básicos eficientes, lo que —según esta postura— pone en duda la viabilidad del modelo en su forma actual.

Este argumento refuerza una línea discursiva que busca desplazar el foco del embargo hacia la responsabilidad interna del Estado cubano, en un intento por influir en la percepción internacional del conflicto.

Más sanciones y presión financiera: el rol de OFAC en la estrategia estadounidense

Las declaraciones se enmarcan en una política más amplia de presión económica impulsada por Estados Unidos, que ha intensificado sanciones dirigidas a entidades, empresas y actores vinculados al aparato estatal cubano.

En este contexto, la Office of Foreign Assets Control (OFAC) desempeña un papel clave mediante la imposición de restricciones financieras, congelamiento de activos y limitaciones a transacciones internacionales.

Estas medidas buscan reducir las fuentes de ingreso del Estado cubano, especialmente en sectores estratégicos, y aumentar el costo económico de mantener el actual sistema político. Sin embargo, su impacto también genera debate sobre las consecuencias indirectas en la población.

En febrero, el funcionario insistió en que la cúpula gobernante ha sostenido de manera intencional condiciones de escasez en el país como herramienta para afianzar su dominio total. Posteriormente, en marzo, arremetió contra el modelo de misiones médicas en el exterior, al catalogarlo como una de las formas más severas de explotación en la actualidad, al tiempo que denunció que el Estado se apropia de entre el 70% y el 85% de los salarios de los médicos.

El panorama alimentario alcanza niveles críticos: entre 2022 y 2023, las muertes vinculadas a la desnutrición se dispararon en un 74,42%, y casi la totalidad de la población —un 96,91%— enfrenta dificultades para acceder a una alimentación adecuada, según reportes de Food Monitor Program.

Un discurso que apunta a la legitimidad del sistema cubano

Más allá del impacto inmediato, las declaraciones del funcionario estadounidense forman parte de una estrategia comunicacional orientada a cuestionar la legitimidad del modelo cubano a nivel global.

Al describirlo como una “mentira cruel”, Washington busca erosionar la narrativa histórica del sistema como garante de equidad social, resaltando en cambio sus fallas estructurales y su incapacidad para sostener condiciones mínimas de bienestar.

Este enfoque también tiene implicaciones diplomáticas, ya que influye en la percepción de aliados, organismos internacionales y actores económicos respecto a Cuba.

Tensión sostenida y un escenario sin señales de distensión

El endurecimiento del discurso confirma que las relaciones entre Estados Unidos y Cuba continúan en una fase de confrontación abierta, sin indicios claros de acercamiento en el corto plazo.

Mientras la crisis interna en la isla se profundiza, la combinación de presión externa y limitaciones estructurales internas configura un escenario complejo, donde las perspectivas de recuperación económica y estabilidad social siguen siendo inciertas.


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