
El testimonio de un cubano residente en Estados Unidos ha encendido el debate en redes sociales al ofrecer una visión cruda, directa y sin adornos sobre la realidad migratoria. A través de un video difundido en su cuenta de Facebook el migrante lanza un mensaje contundente que ha resonado especialmente entre la diáspora: vivir en “la yuma” no es sinónimo de éxito inmediato, sino de esfuerzo constante.
Su frase —“en la yuma hay que lucharla duro”— se ha convertido en el eje de una narrativa que desmonta las expectativas idealizadas que aún persisten entre muchos cubanos que ven en Estados Unidos una vía rápida hacia la prosperidad. El impacto del mensaje radica precisamente en su tono directo, alejado de discursos políticos o mediáticos, y centrado en la experiencia cotidiana de quien ha tenido que abrirse camino desde cero.
El peso del esfuerzo individual en el “sueño americano”
Uno de los elementos más destacados del testimonio es el énfasis en la responsabilidad personal como eje del éxito. El cubano subraya que en Estados Unidos no existen atajos y que cada logro es el resultado directo del trabajo sostenido.
En su relato, lanza dardos contra quienes afirman que en EE.UU es fácil buscarse el dinero. «Todas las personas que no viven aquí, que nunca han venido aquí, pero le sacan cuenta a los que vivimos aquí. No, que si gana 100 dólares diario, en un mes son 3,000», dijo el usuario Bolaños Filippis, autor del video.
Al considerar únicamente los días laborables, los ingresos mensuales se sitúan en torno a los 2,600 dólares. Desde ese punto, los egresos se reparten de manera exigente: la mayor parte se destina al alquiler con 1,100 dólares, seguido por 200 en seguros, 400 asociados al automóvil, 100 para el servicio de agua, otros 100 en electricidad, 300 en combustible y una suma similar de 300 dólares para la alimentación.
Además, el migrante exhorta a aquellos que constantemente piden dinero y otras ayudas a ser más empáticos con los que sudan en realidad cada dólar que ganan. «Entonces, si de esos 100 te mandan 50 dólares, están compartiendo lo que le quedó en un mes entero de trabajo contigo. Hay que decir gracias, y no estás diciendo que si con lo que gana voy a darte más», afirmó.
Expectativas vs. realidad: el choque que muchos no anticipan
Durante décadas, emigrar a Estados Unidos ha sido percibido por amplios sectores de la población cubana como una oportunidad casi automática de mejorar la calidad de vida. Las historias de éxito, el acceso a bienes de consumo y la estabilidad económica proyectada desde el exterior han contribuido a consolidar esa imagen.
Sin embargo, el protagonista del testimonio advierte que esa percepción no siempre se corresponde con la experiencia real. Según explica, muchos migrantes llegan con la expectativa de insertarse rápidamente en el mercado laboral o alcanzar cierta estabilidad en poco tiempo, pero se encuentran con un escenario mucho más exigente.
La realidad incluye procesos de regularización migratoria complejos, barreras idiomáticas, dificultades para validar títulos profesionales y una competencia laboral intensa. A esto se suman los altos costos de vida en ciudades clave como Miami, donde el alquiler, el transporte y los servicios básicos pueden absorber gran parte de los ingresos iniciales.
En ese contexto, el migrante insiste en que el progreso no depende del lugar al que se llega, sino de la capacidad de cada individuo para adaptarse, resistir y avanzar gradualmente.
Adaptarse o quedarse atrás: el verdadero desafío
Más allá del trabajo, el testimonio pone énfasis en el proceso de adaptación como uno de los mayores retos. Integrarse a la vida en Estados Unidos implica no solo aprender el idioma, sino también comprender normas sociales, dinámicas laborales y sistemas administrativos que pueden resultar desconocidos para muchos migrantes.
El cubano señala que aspectos como el manejo del crédito, el pago de impuestos, el acceso a servicios de salud o la organización del tiempo son fundamentales para lograr estabilidad. La falta de conocimiento en estas áreas puede generar errores que afecten la economía personal o limiten oportunidades.
A esto se suma la presión emocional. La distancia con la familia, la necesidad de enviar remesas a Cuba y el peso de las expectativas personales pueden generar estrés, especialmente en las primeras etapas del proceso migratorio.
Reacciones en redes: una realidad compartida y debatida
El video ha generado más de 73.000 reproducciones, donde cientos de usuarios han comentado, compartido y debatido el mensaje. La mayoría de las reacciones coincide en que el testimonio refleja una experiencia común entre los cubanos en el exterior.
Algunos usuarios han reforzado la idea de que emigrar implica sacrificio y que el éxito no es inmediato, mientras que otros han destacado la importancia de visibilizar estas realidades para contrarrestar narrativas idealizadas.
También han surgido opiniones que matizan el mensaje, señalando que, aunque el proceso es difícil, las oportunidades en Estados Unidos siguen siendo superiores a las disponibles en Cuba. Este contraste de perspectivas evidencia la complejidad del fenómeno migratorio y la diversidad de experiencias dentro de la diáspora.
Este fenómeno no es reciente, desde 2024, cubanos residentes en ciudades como Miami y Detroit, entre otras, han difundido videos en los que detallan sus ingresos y gastos reales, con el propósito de evidenciar una realidad que muchas veces sus familiares en Cuba tienden a subestimar.
La disparidad en la percepción se profundiza aún más en el contexto de la crisis económica que atraviesa la isla, donde los ingresos promedio rondan apenas los 16 dólares mensuales. En ese escenario, cualquier envío de dinero desde el exterior adquiere un papel determinante, al convertirse en un sostén clave para la supervivencia de muchas familias.
Migración cubana en aumento y nuevas narrativas digitales
El contexto en el que emerge este testimonio es clave. En los últimos años, la migración cubana hacia Estados Unidos ha experimentado un incremento significativo, impulsado por la crisis económica, la escasez de bienes básicos, los apagones y la falta de oportunidades en la isla.
En este escenario, las redes sociales han adquirido un papel central como espacio de intercambio de experiencias. A diferencia de etapas anteriores, donde predominaban relatos centrados en el éxito y la prosperidad, actualmente se observa una tendencia hacia contenidos más realistas que incluyen tanto logros como dificultades.
Este cambio en la narrativa contribuye a ofrecer una visión más equilibrada del proceso migratorio, permitiendo a quienes consideran emigrar tomar decisiones con mayor información.
Un mensaje claro para quienes piensan emigrar
Lejos de desalentar la emigración, el protagonista del video insiste en la importancia de asumir el proceso con una mentalidad preparada para el esfuerzo. Su mensaje no niega la existencia de oportunidades en Estados Unidos, pero sí recalca que estas deben ser construidas paso a paso.
La idea central que transmite es que el verdadero desafío comienza después de llegar: encontrar estabilidad, adaptarse al entorno y construir un proyecto de vida sostenible. En ese camino, la constancia, la disciplina y la capacidad de sacrificio se convierten en factores determinantes.
En un momento en que miles de cubanos continúan evaluando la posibilidad de emigrar, testimonios como este aportan una perspectiva necesaria. Más que una advertencia, se trata de una invitación a entender la migración no como una solución inmediata, sino como un proceso complejo que exige preparación, resiliencia y una visión realista del futuro.





