
El Gobierno de Cuba decidió extender de manera indefinida la exención del pago del Impuesto Aduanero para la importación de materias primas e insumos productivos, una medida que busca aliviar los costos de producción y enfrentar la prolongada crisis económica que atraviesa el país. La disposición quedó establecida en la Resolución 21/2026 del Ministerio de Finanzas y Precios (MFP), publicada en la Gaceta Oficial No. 20.
La normativa entra en vigor con carácter retroactivo desde el 1 de enero de 2026 y elimina los límites temporales que habían caracterizado prórrogas anteriores, marcando un giro hacia una política sin fecha de expiración definida.
“Resulta necesario mantener hasta que las condiciones económicas lo demanden, el tratamiento descrito en el Por Cuanto anterior, lo que conlleva a prorrogar la referida Resolución 329 de 2024”, dice la norma jurídica.
Qué establece la nueva resolución
La exención del Impuesto Aduanero aplica a más de 230 subpartidas arancelarias, con un enfoque prioritario en insumos destinados al sector agropecuario y a actividades productivas consideradas estratégicas. Entre los productos incluidos figuran piensos, fertilizantes, plaguicidas, semillas, medicamentos veterinarios y otros recursos necesarios para la producción agrícola y ganadera.
El beneficio alcanza a todos los actores económicos autorizados a importar en el país, incluyendo empresas estatales, mipymes privadas, cooperativas y trabajadores por cuenta propia. Esto implica que tanto el sector público como el emergente sector privado podrán acogerse a la exención, siempre que cumplan los requisitos establecidos para la importación.
Al amparo de esta medida excepcional, destacaron en las importaciones productos básicos como el azúcar, el alimento destinado al ganado, la harina de trigo, distintos tipos de grasas comestibles y los frijoles. De acuerdo con la propia agencia estatal, varios de estos rubros se sitúan entre los que registran mayor volumen de operaciones dentro del sector no estatal.
Un intento por reducir costos en un entorno inflacionario
Según el Ministerio de Finanzas y Precios, el objetivo principal de la medida es reducir los costos de importación y, en consecuencia, los costos de producción nacional. Las autoridades sostienen que esta política podría contribuir a contener los precios en el mercado interno, donde la inflación y la escasez de productos básicos han golpeado con fuerza el poder adquisitivo de la población.
En un escenario marcado por la dolarización parcial de la economía y la dependencia creciente de insumos importados, la exención arancelaria busca facilitar el acceso a materias primas que no se producen en el país o cuya fabricación resulta insuficiente para cubrir la demanda interna.
Antecedentes de prórrogas temporales
La eliminación del límite temporal distingue esta decisión de medidas anteriores, que habían sido prorrogadas en varias ocasiones por periodos determinados. La extensión indefinida sugiere que el Gobierno prevé mantener este incentivo mientras persistan las actuales condiciones económicas adversas.
En los últimos años, las autoridades han recurrido a exenciones arancelarias como mecanismo para estimular la producción y aliviar tensiones en el abastecimiento. Sin embargo, los resultados han estado condicionados por la disponibilidad de divisas y por las limitaciones estructurales del sistema productivo.
Contexto económico: crisis estructural y dependencia de importaciones
La medida se adopta en un contexto de contracción económica, déficit de combustible, apagones prolongados y caída de la producción nacional. La escasez de divisas ha limitado la capacidad de importación del Estado y de los actores privados, lo que ha provocado interrupciones en cadenas de suministro y desabastecimiento en diversos sectores.
Ante esta realidad, la exención arancelaria se presenta como un instrumento para dinamizar la actividad productiva, especialmente en la agricultura, uno de los sectores más afectados por la falta de insumos y por la disminución de rendimientos.
No obstante, el impacto real de la medida dependerá en gran medida de la capacidad de los actores económicos para acceder a financiamiento externo y divisas, así como de la estabilidad en los canales logísticos y comerciales.
Impacto potencial en 2026
Con la extensión indefinida de la exención arancelaria, el Gobierno cubano apuesta por sostener el flujo de insumos importados como soporte para la producción nacional en 2026. La política busca generar un entorno menos oneroso para quienes producen bienes en el país, en un momento en que la recuperación económica continúa siendo uno de los principales desafíos.
Aunque la decisión elimina una carga fiscal relevante para los importadores, el entorno macroeconómico seguirá siendo determinante. La disponibilidad de moneda libremente convertible, el acceso a proveedores internacionales y la estabilidad del sistema energético serán factores clave para evaluar el alcance efectivo de esta medida en el corto y mediano plazo.





