Apagones sin tregua: más de 20 horas sin electricidad y un déficit que casi llega a los 2.000 MW

Cuba atraviesa una de las jornadas más críticas del año en materia energética. El Sistema Eléctrico Nacional registró un déficit cercano a los 1.800 megavatios (MW), una cifra que volvió a traducirse en apagones prolongados a lo largo y ancho del país. La información se dio a conocer en el parte oficial de la Unión Eléctrica (UNE), que confirmó afectaciones durante prácticamente las 24 horas del día.

El desbalance entre generación disponible y demanda nacional mantuvo sin servicio eléctrico a cientos de miles de hogares en distintos territorios, en un escenario que consolida la crisis energética como uno de los principales desafíos estructurales de la isla en 2026.


Un déficit que se acerca a niveles críticos

De acuerdo con los datos oficiales de la UNE, la máxima afectación del día anterior alcanzó alrededor de 1.793 MW en horario nocturno, cuando el consumo aumenta significativamente por la demanda residencial.

En la madrugada siguiente, el panorama no mejoró de forma sustancial. La generación disponible rondaba los 1.280 MW, mientras la demanda superaba los 2.100 MW. Esta brecha obligó a mantener cortes programados y rotaciones prolongadas en múltiples provincias.

Las proyecciones para el horario pico indicaban que, aun con la posible incorporación de algunas unidades o motores de generación distribuida, el déficit seguiría elevándose, manteniendo la probabilidad de apagones extensos durante la jornada.

Termoeléctricas fuera de servicio y mantenimiento prolongado

La UNE detalló que varias unidades de generación térmica permanecen fuera de servicio por averías o mantenimiento. Entre las centrales señaladas se encuentran unidades en Santa Cruz, Felton, Carlos Manuel de Céspedes, Antonio Maceo, Mariel y Nuevitas, lo que limita de manera considerable la capacidad base del sistema.

La indisponibilidad de estas plantas reduce el margen de maniobra del sistema eléctrico, que opera con reservas mínimas. A ello se suman restricciones en la generación distribuida y limitaciones asociadas al combustible, factores que son recurrentes en los reportes energéticos recientes.


El sistema eléctrico también enfrenta afectaciones en sus centrales térmicas, lo que impide incorporar 466 megavatios a la capacidad operativa disponible.

De cara al horario de mayor consumo, la Unión Eléctrica prevé sumar capacidad con la puesta en marcha del emplazamiento de fuel en Mariel, que aportaría 112 megavatios, además de la activación de cinco motores en la Patana de Regla con 45 MW y otros seis equipos en la planta fuel de Moa, que añadirían 85 MW adicionales al sistema.

Sin embargo, aun con estas incorporaciones, la generación estimada apenas alcanzaría los 1.437 megavatios, mientras que la demanda máxima podría escalar hasta 3.170 MW. Esto implicaría un faltante de 1.733 megavatios durante el pico de consumo.

Si el comportamiento previsto se mantiene, las interrupciones del servicio podrían intensificarse y llegar a afectar hasta 1.763 megavatios en ese periodo.

Energía solar: avances insuficientes frente a la demanda

El parte oficial destacó el aporte de 51 nuevos parques fotovoltaicos incorporados al sistema que aportaron al SEN 3.968 MWh. Sin embargo, la generación proveniente de fuentes solares resultó insuficiente para compensar el déficit estructural.

Aunque la expansión de energías renovables forma parte de la estrategia gubernamental para diversificar la matriz energética, la capacidad instalada todavía no alcanza para sustituir la generación térmica tradicional ni para cubrir picos de demanda.

La Habana: casi 22 horas sin servicio

La capital fue una de las zonas más golpeadas por la crisis. Según el reporte, La Habana acumuló cerca de 22 horas de interrupción eléctrica en un solo día. La prolongación de los cortes afectó viviendas, comercios, centros de trabajo y servicios esenciales, en una ciudad donde la demanda energética es especialmente alta por su densidad poblacional.

Los apagones en la capital también tienen un impacto simbólico y político, ya que tradicionalmente se intenta priorizar el suministro en esta región frente a otras provincias.

Impacto económico y social

Los apagones prolongados tienen efectos directos en la actividad económica y la vida cotidiana. Comercios obligados a cerrar, interrupciones en servicios de agua por falta de bombeo eléctrico, afectaciones en telecomunicaciones y dificultades en centros de trabajo forman parte del escenario diario que enfrentan los ciudadanos.

En el ámbito doméstico, la conservación de alimentos, el acceso a refrigeración y el uso de equipos esenciales se convierten en desafíos constantes cuando los cortes se extienden por más de 10 o incluso 20 horas.

Una crisis estructural sin solución inmediata

El déficit cercano a los 1.800 MW no representa un hecho aislado, sino un episodio más dentro de una crisis energética prolongada. El envejecimiento de la infraestructura, la falta de inversión sostenida, las salidas frecuentes de unidades térmicas y la dependencia de combustible importado han limitado la capacidad de recuperación del sistema.

En 2026, el país continúa enfrentando un sistema eléctrico que opera al límite, con déficits recurrentes y escaso margen de reserva. Mientras tanto, la población se adapta a un esquema de apagones extendidos que, lejos de ser coyunturales, se han convertido en una constante del panorama energético nacional.

La evolución de las próximas jornadas dependerá de la reincorporación efectiva de unidades en mantenimiento y de la disponibilidad de combustible, factores clave para reducir una brecha que mantiene a Cuba, nuevamente, a oscuras.


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