
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, confirmó que su gobierno sostiene conversaciones orientadas a explorar la posibilidad de facilitar un diálogo entre Estados Unidos y Cuba, en un momento marcado por tensiones diplomáticas, sanciones económicas y un agravamiento de la crisis energética y social en la isla.
La mandataria aclaró en la conferencia de prensa matutina que realiza todas las mañanas que México no actúa como mediador formal hasta que exista voluntad expresa de ambas partes, pero dejó abierta la puerta a desempeñar un papel facilitador si Washington y La Habana así lo consideran pertinente.
“Hay pláticas para ver si es factible, pero depende de los dos gobiernos, no solamente de la voluntad del gobierno de México, sino de la voluntad del gobierno de Cuba y de la voluntad del gobierno de Estados Unidos”, dijo la mandataria azteca.
México retoma su tradición diplomática
Sheinbaum enmarcó esta iniciativa dentro de los principios históricos de la política exterior mexicana: la no intervención, la autodeterminación de los pueblos y la solución pacífica de controversias. En ese sentido, sostuvo que el futuro político de Cuba debe ser decidido por los propios cubanos, sin injerencias externas.
El planteamiento posiciona nuevamente a México como actor relevante en la diplomacia latinoamericana, especialmente en un contexto en el que la relación entre Estados Unidos y Cuba continúa marcada por sanciones económicas, restricciones financieras y tensiones políticas.
Ayuda humanitaria y solidaridad “de pueblo a pueblo”
Además del componente diplomático, Sheinbaum reiteró que México continuará enviando ayuda humanitaria a Cuba. Entre las iniciativas mencionadas figura una colecta organizada en el Zócalo de la Ciudad de México, cuyos insumos serían enviados en embarcaciones que regresan a la isla tras operaciones comerciales.
La presidenta subrayó que estas acciones responden a un principio de solidaridad y cooperación, no a una estrategia política de alineamiento. También señaló que España ha mostrado disposición a participar en esfuerzos de asistencia humanitaria, en un momento de creciente complejidad económica para el gobierno cubano.
La jefa de Estado reiteró que el gobierno mexicano seguirá adelante con su estrategia de respaldo bajo un enfoque solidario y no descartó la incorporación de otros países al esfuerzo. Sin embargo, no ofreció detalles sobre la eventual implementación de una estructura formal de carácter multilateral que articule esa cooperación.
Cooperación energética y presencia de médicos cubanos
Sheinbaum defendió los acuerdos de cooperación bilateral entre México y Cuba, incluyendo esquemas relacionados con el suministro de petróleo —actualmente impactados por sanciones estadounidenses— y el programa de médicos cubanos que prestan servicios en territorio mexicano.
Frente a críticas sobre estos acuerdos, la mandataria negó que constituyan explotación laboral y sostuvo que se trata de convenios entre Estados soberanos que buscan atender necesidades internas de salud y energía.
El contexto: crisis en Cuba y presión internacional
La posible facilitación de un diálogo ocurre en medio de una crisis profunda en Cuba, caracterizada por escasez de combustible, apagones prolongados, dificultades en el abastecimiento de alimentos y medicinas, y una contracción sostenida de la economía.
En paralelo, distintos gobiernos han manifestado preocupación por la situación humanitaria en la isla, mientras crecen las especulaciones sobre eventuales movimientos diplomáticos que podrían modificar el actual escenario bilateral.
Reportes sobre contactos discretos en Washington
El artículo también hace referencia a reportes publicados por Axios, según los cuales el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, estaría sosteniendo conversaciones discretas con Alejandro Castro Espín, hijo de Raúl Castro.
De acuerdo con esas versiones, los contactos explorarían escenarios políticos alternativos en la isla, incluso fuera de los canales formales del gobierno encabezado por Miguel Díaz-Canel. Aunque no hay confirmación oficial detallada sobre el alcance de dichas conversaciones, la información ha generado interrogantes sobre posibles movimientos estratégicos en torno al futuro político cubano.
Escenarios posibles: ¿mediación real o gesto diplomático?
La confirmación de Sheinbaum introduce un nuevo elemento en la dinámica regional. Si bien aún no existe una mesa formal de negociación, el solo hecho de que México exprese disposición a facilitar un acercamiento podría interpretarse como un intento de reactivar canales diplomáticos indirectos.
Expertos en política internacional señalan que cualquier proceso de diálogo requeriría no solo voluntad política, sino también garantías, incentivos y condiciones mínimas de confianza entre las partes, elementos que actualmente parecen limitados.
Impacto regional y proyección internacional
Para México, asumir un rol de facilitador fortalecería su posicionamiento como actor diplomático en América Latina y como interlocutor válido ante Washington y La Habana. Para Cuba, podría representar una oportunidad de aliviar tensiones externas en medio de la crisis interna. Para Estados Unidos, abrir canales indirectos permitiría evaluar alternativas sin comprometer públicamente su postura oficial.
Por ahora, el escenario permanece abierto. Las conversaciones mencionadas por Sheinbaum se encuentran en fase exploratoria, y su evolución dependerá de decisiones políticas de alto nivel en ambos países.
En un contexto de crisis energética, presión económica y tensiones geopolíticas, cualquier movimiento diplomático —por preliminar que sea— adquiere relevancia estratégica en el tablero regional.





