
La Florida House of Representatives aprobó un proyecto de ley que propone cambiar el nombre del Palm Beach International Airport a “President Donald J. Trump International Airport”, en honor al actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien tiene residencia en el condado de Palm Beach.
La iniciativa, respaldada mayoritariamente por legisladores republicanos, ahora deberá ser evaluada por el Florida Senate. Si recibe luz verde en esa cámara y es promulgada, el cambio se convertiría en oficial tras cumplir con los procedimientos administrativos correspondientes.
Una votación con alto contenido simbólico
El proyecto se aprobó en la Cámara baja con una mayoría clara 81-30, en un debate que reflejó la polarización política en el estado. Sus defensores argumentaron que Trump es el primer presidente estadounidense con residencia oficial en Florida y que el aeropuerto, como puerta de entrada internacional del sur del estado, sería un reconocimiento apropiado a su figura.
«Hace cuarenta años, Donald Trump llegó al condado de Palm Beach cuando era un pequeño pueblo costero y tranquilo y compró una propiedad en desuso que hoy sirve como la Casa Blanca de invierno como símbolo del poder de Estados Unidos, lo que ha hecho de Palm Beach uno de los lugares más deseables e importantes del mundo», dijo el republicano John Snyder.
Para los impulsores, el cambio consolidaría el vínculo entre el mandatario y el estado que ha sido su base política y residencial en los últimos años. También señalaron que la infraestructura aeroportuaria tiene relevancia nacional e internacional, lo que daría mayor visibilidad al nombre propuesto.
La oposición: costos y precedentes
Legisladores demócratas manifestaron su rechazo a la medida, cuestionando tanto la oportunidad como el mensaje institucional que enviaría. Señalaron que el aeropuerto es una infraestructura pública financiada por contribuyentes y que su denominación debería mantenerse al margen de disputas partidistas.
«Ahora, si hablamos de su legado hasta ahora, creo que tenemos que hablar de los dos juicios políticos. Creo que tenemos que hablar de las condenas. Creo que tenemos que hablar de las facturas impagadas. Creo que tenemos que hablar de cómo ha hecho con los contratistas. Creo que tenemos que hablar de cómo ha tratado a las mujeres. Creo que tenemos que hablar de cómo ha tratado a los negros en este país y en Nueva York antes de volverlo a elegir. Creo que tenemos que hablar de cómo trató al presidente Barack Obama con todo lo de los birthers», comentó la líder demócrata de la Cámara, Fentrice Driskell.
Durante la sesión de debate, la congresista Angie Nixon, quien representa a Jacksonville, se contó entre las tres integrantes del Partido Demócrata que señalaron al mandatario describiéndolo como alguien responsable de violación en un proceso judicial.
«Me parece una locura que estemos intentando ponerle el nombre de este hombre a un aeropuerto, ¿vale?», dijo en consonancia la representante de Miami-Dade, Ashley Gantt. «Creo que nombrar este aeropuerto en honor a este hombre es infundado y poco aconsejable», agregó.
La representante de Boca de Ratón, Kelly Skidmore hizo mención a un informe que dice que la empresa del presidente presentó varias solicitudes a la Oficina de Patentes y Marcas de EE. UU. para reservar su nombre y que se empleara su uso en un aeropuerto.
Además, algunos opositores subrayaron que nombrar un aeropuerto comercial en honor a un presidente en funciones podría sentar un precedente inusual en el ámbito federal y estatal. «Hay un texto en este proyecto de ley que dice: ‘Oh, no. No va a sacar dinero del merchandising.’ No dice ahora que tiene intención de usar, que no te va a cobrar la tasa de licencia. Este es un hombre que solo piensa, puede pensar en cómo puede mejorar su situación financiera como presidente de los Estados Unidos. Si por un segundo piensas que lo hace gratis, estás más loco que él», dijo Skidmore.
Al cerrar su participación, la congresista republicana Meg Weinberger, representante del condado de Palm Beach, señaló que le remitieron una comunicación en nombre de la familia Trump en la que manifestaban su “profundo honor” ante la determinación de renombrar la terminal aérea, al tiempo que informaban su decisión de no ejercer reclamaciones sobre los derechos de marca.
¿Cuánto costaría el cambio de nombre?
Uno de los puntos más debatidos fue el impacto financiero. El proceso implicaría actualizar señalización exterior e interior, sistemas digitales, documentación oficial, materiales promocionales y uniformes. Las estimaciones iniciales apuntan a que el costo podría superar varios millones de dólares.
Más allá del gasto directo, el cambio requeriría coordinación con la Federal Aviation Administration (FAA), encargada de los registros oficiales y designaciones aeroportuarias en Estados Unidos. La aprobación federal es un paso clave para formalizar cualquier modificación en el nombre de una terminal aérea comercial.
El papel del condado y la estructura legal
Aunque el aeropuerto lo operan las propias autoridades del condado de Palm Beach, la Legislatura estatal tiene facultades para intervenir en su denominación. Sin embargo, el proceso ha generado interrogantes sobre el nivel de consulta a las autoridades locales y a la comunidad empresarial y turística.
El aeropuerto moviliza millones de pasajeros al año y es una pieza estratégica para el turismo, los negocios y la conectividad internacional del sur de Florida.
Contexto político en Florida
La propuesta se produce en un momento en que Florida continúa consolidándose como un epicentro político nacional. Palm Beach, en particular, ha adquirido mayor relevancia mediática debido a la residencia del presidente en la zona.
El debate trasciende el simple cambio de nombre y se inserta en una discusión más amplia sobre el uso simbólico de espacios públicos, la identidad institucional del estado y el equilibrio entre reconocimiento político y gestión administrativa.
Próximos pasos
El proyecto se debatirá y votará en el Senado estatal, de aprobarse, requerirá la firma del gobernador y el cumplimiento de procedimientos administrativos y federales antes de implementarse oficialmente.
Si la iniciativa prospera, el Aeropuerto Internacional de Palm Beach se convertiría en uno de los pocos aeropuertos comerciales importantes del país en llevar el nombre de un presidente en funciones, una decisión con implicaciones políticas, económicas y simbólicas que seguramente continuará generando debate en Florida y a nivel nacional.





