Caos en Florida: Spirit cancela más de 250 vuelos y deja a cientos de pasajeros varados en todo el país

Spirit Airlines. Foto: Eric Glenn / Shutterstock.com

La aerolínea de bajo costo Spirit Airlines atraviesa uno de sus momentos más complejos en los últimos años. Desde el 13 de febrero ha cancelado más de 250 vuelos en todo el país, con un impacto especialmente fuerte en el sur de Florida, donde cientos de pasajeros han quedado varados o han tenido que reorganizar sus planes a última hora.

La compañía, que se encuentra en proceso de bancarrota bajo el Capítulo 11 por segunda vez en menos de un año, admitió que las cancelaciones y retrasos están directamente relacionados con la escasez de tripulaciones y asistentes de vuelo disponibles para operar sus aviones.


Fort Lauderdale, epicentro de las cancelaciones

El Fort Lauderdale–Hollywood International Airport, principal centro de operaciones de Spirit, ha sido uno de los aeropuertos más afectados a nivel nacional. Durante el fin de semana del Día de los Presidentes se cancelaron 89 vuelos de la aerolínea y, hasta la mañana del 17 de febrero, se sumaron al menos 11 cancelaciones adicionales.

La magnitud de las suspensiones colocó a Fort Lauderdale entre los aeropuertos con mayor número de vuelos cancelados en Estados Unidos durante esos días.

En el Palm Beach International Airport también se reportaron múltiples cancelaciones en rutas hacia Atlantic City y Newark a lo largo de la semana. Aunque Spirit no es la aerolínea dominante en esa terminal, los efectos fueron visibles en las pantallas de salidas y en la experiencia de los pasajeros.

El Orlando International Airport figura igualmente entre los aeropuertos con afectaciones significativas, además de otros destinos frecuentes de la compañía donde se han registrado retrasos prolongados.

Entre las rutas más golpeadas desde Fort Lauderdale destacan Atlantic City, Newark, Baltimore y Norfolk, con cinco o más vuelos cancelados hacia cada uno de esos destinos.


¿Qué provocó la crisis?

El problema central radica en la disponibilidad de personal. Spirit intentó recientemente reincorporar a 500 asistentes de vuelo que habían sido suspendidos, pero muchos se negaron a regresar a sus puestos. Además, parte del personal activo ha reportado ausencias por enfermedad, lo que ha reducido aún más la capacidad operativa.

A esto se suma un factor estructural: como parte de su reestructuración financiera, la aerolínea vendió 20 aviones Airbus adicionales, dejando su flota activa por debajo de las 100 aeronaves. Con menos aviones en servicio, la compañía dispone de menor margen para sustituir equipos o reacomodar pasajeros cuando ocurre una cancelación o un retraso en cadena.

En el modelo de bajo costo que caracteriza a Spirit, la rotación eficiente de aeronaves y tripulaciones es clave. Cuando uno de esos eslabones falla, el efecto se multiplica rápidamente en toda la red.

Pasajeros varados y gastos imprevistos

El impacto humano de la crisis ha sido considerable. Un residente estacional de West Palm Beach relató que pasó la noche en el aeropuerto después de que su vuelo dominical hacia Atlantic City fuera cancelado. Finalmente logró regresar a casa comprando un boleto con otra aerolínea que opera desde Fort Lauderdale.

El pasajero debió cubrir de su bolsillo el traslado terrestre hasta ese aeropuerto y el costo del nuevo pasaje. Como compensación, Spirit le otorgó un vale de 50 dólares para un futuro vuelo. Sin embargo, el viajero expresó dudas sobre si podrá utilizarlo ante la incertidumbre actual de la compañía.

Historias similares se han repetido en distintas terminales, donde los viajeros han tenido que asumir gastos adicionales en transporte, alojamiento o boletos alternativos.

Un escenario de incertidumbre

Las cancelaciones masivas se producen en un contexto financiero delicado. El segundo proceso de bancarrota bajo el Capítulo 11 en menos de un año refleja los desafíos que enfrenta la aerolínea en términos de costos, liquidez y estructura operativa.

La combinación de escasez de personal, reducción de flota y alta demanda en fechas festivas ha puesto a prueba la resiliencia del modelo de negocios de Spirit. Mientras la compañía intenta estabilizar sus operaciones, los pasajeros continúan enfrentando demoras, cancelaciones y cambios de itinerario de última hora.

En un mercado aéreo altamente competitivo, la capacidad de recuperar la confianza del viajero será un factor determinante para el futuro inmediato de la aerolínea.


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