
La profundización de la crisis energética y económica en Cuba comienza a reflejarse en decisiones diplomáticas concretas. El gobierno de Costa Rica recomendó a sus ciudadanos evitar viajes no esenciales a la isla y pidió a quienes ya se encuentran allí que abandonen el país mientras existan vuelos comerciales disponibles, ante el agravamiento de la escasez de combustible, los apagones prolongados y la falta de alimentos, agua potable y medicinas.
La advertencia oficial incluye un elemento clave: las autoridades costarricenses subrayaron que no cuentan con capacidad para organizar evacuaciones en caso de emergencia, lo que coloca la responsabilidad de salida en cada viajero mientras las conexiones aéreas sigan operando.
Noruega emite una alerta similar y pide registrar la estancia
En una línea comparable, el gobierno de Noruega emitió una alerta dirigida a sus nacionales que planeen viajar o que ya estén en Cuba. Las autoridades noruegas señalaron que en la isla se registran cortes eléctricos diarios, fallos en las comunicaciones, dificultades para acceder a efectivo y escasez de medicamentos.
Además, recomendaron a los viajeros registrar su estancia ante las autoridades consulares, una práctica habitual en contextos de riesgo que permite a las embajadas mantener localizados a sus ciudadanos ante posibles contingencias.
Más países actualizaron alertas de viaje por la escasez de combustible en Cuba
Durante 2026, la agudización de la crisis energética en Cuba ha llevado a varios gobiernos a revisar y endurecer sus recomendaciones de viaje, en un contexto marcado por apagones prolongados, fallos en el transporte y dificultades en el acceso a bienes esenciales.
El gobierno de Canadá, por ejemplo, actualizó su aviso consular señalando interrupciones recurrentes en el suministro eléctrico, limitaciones en el transporte interprovincial por falta de combustible y escasez de productos básicos. Las autoridades canadienses recomendaron a sus ciudadanos mantener reservas de efectivo, prever dificultades con pagos electrónicos y contar con planes alternativos de salida en caso de cancelaciones aéreas.
Por su parte, el Ministerio de Asuntos Exteriores de España incluyó en sus actualizaciones consulares advertencias sobre apagones diarios, problemas en telecomunicaciones y restricciones en el suministro de gasolina que afectan tanto el transporte público como los traslados privados hacia aeropuertos. También instó a los viajeros a registrar sus datos de contacto en el sistema consular y a mantenerse informados sobre posibles cambios en la operatividad aeroportuaria.
En el caso de Alemania, las autoridades consulares enfatizaron en 2026 la necesidad de prever interrupciones prolongadas en servicios básicos y señalaron que la capacidad de asistencia en escenarios de crisis energética generalizada podría verse limitada.
La raíz del problema: interrupción del suministro petrolero y colapso energético
El trasfondo de estas advertencias es la interrupción del suministro petrolero externo que ha agravado la crisis energética estructural del país. La falta de combustible impacta directamente en la generación eléctrica, el transporte, la distribución de alimentos y el funcionamiento de hospitales e infraestructuras esenciales.
Los apagones, que en algunas zonas se extienden por varias horas al día, afectan tanto a la población local como a visitantes extranjeros. La limitada disponibilidad de combustible también complica la movilidad interna y el traslado hacia aeropuertos o centros turísticos.
A ello se suman las dificultades para acceder a productos básicos, el racionamiento informal de ciertos bienes y la inestabilidad en los servicios bancarios y de telecomunicaciones, lo que genera un entorno logístico complejo para cualquier viajero.
Turismo en un escenario de alta incertidumbre
Las recomendaciones de Costa Rica y Noruega no constituyen prohibiciones formales de viaje, pero sí representan una señal diplomática de alto nivel. El llamado explícito a salir del país “mientras haya vuelos disponibles” refleja la preocupación por una posible mayor degradación de las condiciones operativas.
Para Cuba, donde el turismo es una de las principales fuentes de ingreso en divisas, este tipo de alertas puede tener impacto reputacional y económico. Las advertencias de viaje suelen ser evaluadas por aseguradoras, agencias y operadores turísticos internacionales.
¿Qué significa para los viajeros?
En términos prácticos, las alertas implican que: el entorno operativo puede deteriorarse de forma imprevisible, no hay garantía de asistencia o evacuación por parte de los gobiernos emisores y los servicios básicos —electricidad, comunicaciones, transporte y abastecimiento— presentan vulnerabilidades significativas.
Para quienes ya se encuentran en la isla, la recomendación central es evaluar su situación logística, mantener comunicación con sus respectivas embajadas y considerar la salida mientras existan opciones comerciales viables.
Un contexto que podría escalar
La crisis energética en Cuba no es un fenómeno reciente, pero la interrupción del suministro externo de combustible ha profundizado las tensiones económicas y sociales. Si las condiciones continúan deteriorándose, es posible que otros gobiernos actualicen también sus recomendaciones de viaje.
Por ahora, las decisiones de Costa Rica y Noruega marcan un punto relevante en la percepción internacional del momento que atraviesa la isla: un escenario de fragilidad energética, limitaciones estructurales y creciente incertidumbre para residentes y visitantes.





