Conviasa suspende vuelos La Habana–Managua en plena crisis de combustible: ¿qué pasará con los pasajeros?

Conviasa, la aerolínea estatal venezolana, anunció la suspensión temporal de su ruta Caracas–La Habana–Managua, una conexión que en los últimos años se consolidó como una de las principales vías utilizadas por ciudadanos cubanos para viajar hacia Centroamérica. La decisión se produce en un escenario marcado por la crisis de combustible en Cuba y por recientes modificaciones en los requisitos migratorios exigidos por Nicaragua.

La medida impacta directamente a pasajeros con boletos programados para las próximas semanas y reabre el debate sobre la estabilidad de la conectividad aérea de la Isla en un contexto de limitaciones operativas.


Aviso aeronáutico por falta de combustible en Cuba

El ajuste en la ruta de Conviasa responde a la emisión de un aviso aeronáutico (NOTAM) que advierte sobre la escasez de combustible Jet A-1 en aeropuertos cubanos, con vigencia desde el 10 de febrero hasta, al menos, el 11 de marzo de 2026. Esta situación ha obligado a varias aerolíneas a revisar sus planes operativos, ya que la falta de carburante afecta la planificación de vuelos internacionales.

En términos prácticos, las compañías deben modificar sus cargas de combustible, transportar mayor cantidad desde el aeropuerto de origen o realizar escalas técnicas fuera de Cuba para repostar. Estas medidas incrementan los costos y complican la programación regular de las rutas.

Dentro de este panorama, la escala en La Habana dejó de ofrecer garantías operativas para mantener la conexión hacia Managua, lo que derivó en la suspensión temporal del tramo que enlazaba ambos destinos dentro del itinerario de Conviasa.

Nicaragua endurece requisitos para cubanos

A la crisis logística se suma un segundo elemento determinante: la introducción de nuevos requisitos migratorios por parte de Nicaragua para ciudadanos cubanos. Estas disposiciones obligan a reforzar controles y verificaciones previas al embarque, lo que añade complejidad a la operación de la ruta.


Durante los últimos años, Managua se había convertido en un punto estratégico dentro de los itinerarios regionales de muchos cubanos. Los cambios regulatorios, combinados con las limitaciones de combustible en Cuba, han reducido la estabilidad de esa conexión aérea.

Reprogramaciones entre el 11 y el 19 de febrero

Conviasa informó que los vuelos afectados serán reprogramados entre el 11 y el 19 de febrero de 2026. La aerolínea publicó un calendario específico con salidas y retornos ajustados entre Caracas y La Habana, así como algunas operaciones puntuales hacia Managua en ese período, os cuales exponemos a continuación:

  • Miércoles 11 de febrero: Caracas–La Habana (15:00–17:00) y retorno 19:00–23:00.
  • Jueves 12 de febrero: Caracas–La Habana (15:45–17:45) y retorno 19:45–23:45.
  • Miércoles 18 de febrero: Caracas–La Habana (07:00–09:00) y retorno 11:00–15:00.
  • Jueves 19 de febrero: Caracas–La Habana (07:00–09:00) y retorno 11:00–15:00.
  • Jueves 19 de febrero también están previstos los vuelos Caracas–Managua (17:00–18:00) y Managua–Caracas (20:00–01:00).

Sin embargo, la compañía no detalló qué ocurrirá con los boletos adquiridos para fechas posteriores al 19 de febrero ni aclaró si la interrupción pudiera extenderse más allá de ese rango. La ausencia de definiciones concretas mantiene en incertidumbre a viajeros que tenían planes programados para marzo o semanas siguientes.

Aerolíneas españolas y canadienses ajustan operaciones

La crisis de combustible en Cuba no solo ha impactado a Conviasa y a rutas específicas como La Habana–Managua, sino que se ha extendido de manera más amplia al panorama internacional de vuelos hacia la Isla. Varias compañías extranjeras han anunciado ajustes en sus operaciones, desde cancelaciones hasta la introducción de escalas técnicas, debido a la falta de disponibilidad de combustible Jet A-1 en los aeropuertos cubanos.

En el caso de las aerolíneas españolas, compañías como Iberia y Air Europa han modificado sus itinerarios tradicionales entre Europa y Cuba para incluir paradas intermedias fuera de la Isla —principalmente en aeropuertos de República Dominicana— con el objetivo de repostar combustible antes de completar sus vuelos hacia La Habana. Estas escalas técnicas permiten mantener las conexiones sin la necesidad de depender del combustible local, aunque alargan los tiempos de viaje y encarecen las operaciones.

Por su parte, desde Canadá, varias líneas aéreas han tomado decisiones más drásticas ante la imposibilidad de garantizar operación segura sin suministro de combustible en Cuba. La principal, Air Canada, anunció la suspensión total de sus vuelos hacia los destinos cubanos, operativo que entró en vigor el 9 de febrero de 2026. La aerolínea se comprometió a enviar aviones vacíos al Caribe para repatriar a aproximadamente 3.000 pasajeros que se encontraban en la Isla y ofrecer opciones de reembolso o reprogramación a quienes tenían viajes futuros programados.

Otras compañías canadienses, como WestJet Airlines y Air Transat, se sumaron a la suspensión de vuelos tras evaluar las condiciones operativas. Inicialmente estas aerolíneas consideraron continuar sus servicios mediante escalas de repostaje en terceros países, pero posteriormente decidieron cancelar también sus operaciones hacia Cuba, priorizando la seguridad y la gestión de repatriación de sus clientes.

Impacto en la conectividad regional

La suspensión de la ruta Caracas–La Habana–Managua no es un hecho aislado. La escasez de combustible ha generado ajustes en distintas aerolíneas internacionales que operan hacia la Isla, provocando modificaciones de frecuencias, escalas técnicas adicionales y revisiones en la programación de vuelos.

Este escenario implica mayores tiempos de traslado, incremento de costos operativos y menor previsibilidad en los itinerarios. En un contexto donde la conectividad ya enfrenta desafíos estructurales, la combinación de factores técnicos y regulatorios vuelve más frágil el mapa de rutas disponibles para los viajeros.

Mientras no se normalice el suministro de combustible y no exista mayor claridad sobre las disposiciones migratorias, la continuidad de la ruta dependerá de la evolución de ambas variables. Entretanto, los pasajeros deberán mantenerse atentos a los anuncios oficiales de la aerolínea para conocer el estado de sus reservas y las alternativas disponibles.


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