
El sistema de salud pública en Cuba atraviesa uno de sus momentos más delicados en los últimos años. Las autoridades sanitarias confirmaron la reducción de servicios médicos y la limitación de cirugías programadas en todo el país como consecuencia directa de la crisis energética y la escasez de combustible, una situación que ha puesto bajo fuerte presión la capacidad operativa de hospitales y policlínicos.
La decisión la anunció en la Mesa Redonda el ministro de Salud Pública, José Ángel Portal Miranda, quien reconoció que las actuales condiciones del sistema eléctrico y la disponibilidad de recursos no permiten sostener con normalidad el funcionamiento de múltiples procedimientos médicos.
Cirugías limitadas y prioridad a casos urgentes
De acuerdo con las autoridades, las cirugías electivas o programadas serán reducidas significativamente, debido a que estos procedimientos requieren un alto consumo de electricidad, equipos médicos especializados y condiciones estables como camas en terapia y en salas de observación que hoy no pueden garantizarse de forma continua. En ese sentido dijo que además del consumo energético la medida se toma para «proteger a los pacientes».
En este nuevo escenario, el sistema sanitario priorizará únicamente las intervenciones quirúrgicas de urgencia y emergencia, dejando en espera a pacientes con procedimientos no vitales, una medida que impacta directamente en miles de personas que dependen de operaciones planificadas para mejorar su calidad de vida.
Servicios esenciales bajo resguardo
El Ministerio de Salud Pública aseguró que, pese a los recortes, se mantendrán activos los servicios considerados vitales, entre ellos el programa materno-infantil, la atención a pacientes oncológicos, los tratamientos de hemodiálisis y otras prestaciones que no pueden ser interrumpidas sin poner en riesgo la vida de los pacientes. «Por un tema de seguridad debemos dejar que los hospitales funcionen y respalden aquellas cirugías que no son postergables», aclaró Miranda.
Según las autoridades, la estrategia consiste en concentrar los recursos disponibles en estas áreas críticas, ante un escenario de restricciones prolongadas que obliga a tomar decisiones de emergencia dentro del sistema de salud.
“Casi todos los medios diagnósticos llevan respaldo eléctrico, por lo tanto tenemos que ver los horarios en que los podemos hacer”, mencionó José Ángel quien exhortó a los profesionales de la salud a emplear los diagnósticos clínicos y dar prioridad a los análisis que sean «impostergables».
Reorganización de hospitales y policlínicos
Como parte de las medidas adoptadas, se anunció una reorganización de los servicios médicos en policlínicos, especialmente en aquellos centros que no cuentan con respaldo energético propio. Esto implica ajustes en horarios, redistribución de consultas y reducción de actividades que no sean estrictamente imprescindibles.
También se informó sobre la disminución de la movilidad de personal sanitario y pacientes, así como la reducción de la actividad en algunas instituciones médicas, con el objetivo de ahorrar combustible y energía. Las autoridades reconocieron que estas decisiones afectan la atención médica cotidiana, pero insistieron en que se trata de medidas necesarias para sostener el funcionamiento mínimo del sistema sanitario en el contexto actual.
Afirmó que el combustible destinado a las ambulancias está asegurado solo para situaciones excepcionales, pero dejó en evidencia que el país no dispone de suficientes unidades para cubrir la demanda sanitaria.
Escasez de medicamentos agrava el panorama
A la crisis energética se suma la escasez de medicamentos, un problema que el propio ministro admitió y que complica aún más la capacidad de respuesta de hospitales y centros de salud. La falta de fármacos limita tratamientos, retrasa procesos clínicos y aumenta la presión sobre médicos y personal sanitario.
Esta combinación de apagones, falta de combustible y carencias de insumos médicos ha llevado al sistema de salud cubano a operar bajo condiciones cada vez más restrictivas.
Un sistema de salud en modo emergencia
La reducción de servicios médicos se produce en medio de una crisis energética sostenida, caracterizada por apagones frecuentes y dificultades para garantizar el suministro eléctrico en instalaciones clave, incluidos hospitales y salas quirúrgicas.
Aunque las autoridades no precisaron cuánto tiempo permanecerán vigentes estas medidas, dejaron claro que el sistema de salud continuará funcionando bajo condiciones excepcionales, priorizando únicamente los servicios considerados esenciales mientras persistan las limitaciones de energía y combustible.
La situación refleja el nivel de tensión estructural que enfrenta el sistema sanitario cubano, obligado a reajustar su funcionamiento en un contexto de escasez prolongada que impacta directamente en la atención a la población.





