Déficit eléctrico en Cuba se dispara tras quedar fuera de servicio la termoeléctrica Antonio Guiteras

La salida de la Central Termoeléctrica Antonio Guiteras del Sistema Electroenergético Nacional (SEN) volvió a tensar la ya frágil situación energética en Cuba, provocando un aumento generalizado de los apagones y un fuerte incremento del déficit de generación eléctrica en todo el país.

Según la información divulgada, la planta quedó fuera de servicio tras detectarse una avería técnica en la caldera, específicamente vinculada a problemas de hermeticidad. La falla obligó a la desconexión inmediata de la unidad y al inicio de un proceso de enfriamiento para evaluar los daños y definir las acciones de reparación necesarias, sin que se ofreciera un plazo concreto para su reincorporación al SEN.


El ingeniero Félix Estrada Rodríguez en la televisión estatal señaló que la jornada del domingo estuvo marcada por una escalada sostenida de los apagones, que comenzaron en la madrugada, poco después de las cinco, y se agravaron con el paso de las horas. La situación alcanzó su punto más crítico al anochecer, cuando el déficit de generación eléctrica se disparó hasta los 1.722 megavatios, una cifra que superó ampliamente lo previsto en la planificación energética.

De acuerdo con el especialista, el deterioro del sistema estuvo directamente vinculado a una avería externa en la caldera de la central termoeléctrica Antonio Guiteras, en Matanzas, lo que obligó a recortar de forma significativa su aporte al sistema eléctrico nacional.

De cara a este lunes, el panorama se anticipa todavía más complicado. Estrada Rodríguez indicó que, durante la mañana, la central termoeléctrica Antonio Guiteras será desconectada por completo del Sistema Eléctrico Nacional con el fin de ejecutar trabajos de reparación en el componente averiado. “No es posible ofrecer un pronóstico de reincorporación en este momento”, advirtió el funcionario.

Un golpe directo al equilibrio entre oferta y demanda

La central Antonio Guiteras es una de las principales fuentes de generación del país y cumple un rol clave en la estabilidad del sistema eléctrico, especialmente por su capacidad para aportar energía de base. Su salida impactó de manera inmediata en el balance entre la demanda nacional y la capacidad real de generación disponible.

Para el horario pico nocturno, las autoridades eléctricas estimaron una demanda de 3100 MW y un déficit cercano a los 1.900 megawatts, una cifra que obliga a aplicar apagones prolongados y rotativos en todas las provincias. La magnitud del déficit refleja la dependencia del sistema cubano de un reducido número de grandes plantas termoeléctricas y la limitada capacidad de respaldo ante fallas imprevistas.


Otras unidades fuera de servicio agravan el escenario

La situación se complica aún más por la indisponibilidad simultánea de otras unidades generadoras, que permanecen fuera del SEN debido a averías técnicas tales como la Renté, la del Mariel y la de Santa Cruz del Norte. Por otro lado, permanecen en mantenimiento la Unidad 5 de Nuevitas y la 4 de Felton. Esta combinación reduce de forma significativa la capacidad operativa del sistema y limita las opciones para redistribuir la carga eléctrica, incrementando la frecuencia y duración de los cortes.

El contexto actual evidencia las dificultades estructurales del sistema electroenergético cubano, marcado por el envejecimiento de la infraestructura, la escasez de piezas de repuesto y la limitada capacidad para ejecutar reparaciones profundas y sostenidas.

Fallas tras mantenimientos recientes

De acuerdo con el reporte, la avería que provocó la salida de la Guiteras no fue detectada durante trabajos de mantenimiento realizados con anterioridad, lo que pone en evidencia los desafíos técnicos y operativos que enfrenta el sector. La central, que funciona con crudo nacional, es considerada estratégica no solo por su potencia instalada, sino también por su papel en la reducción de costos asociados al transporte de combustible.

Sin embargo, su dependencia de un equipamiento antiguo y sometido a un alto nivel de exigencia técnica la convierte también en un punto crítico de vulnerabilidad para el sistema eléctrico nacional.

Reacciones en redes: frustración, cansancio y desconfianza

La salida de la termoeléctrica Antonio Guiteras y el agravamiento de los apagones provocaron una ola de reacciones en redes sociales, donde numerosos usuarios expresaron frustración, agotamiento y desconfianza ante la reiteración de fallas en el sistema eléctrico nacional.

En plataformas como Facebook y X (antes Twitter), muchos internautas cuestionaron la falta de estabilidad del SEN y la recurrencia de averías en instalaciones consideradas estratégicas. “Cada vez que anuncian mantenimiento, a los pocos días vuelve a romperse algo. El problema no es solo una planta, es todo el sistema”, comentó un usuario.

Otros mensajes reflejaron el impacto directo de los apagones en la vida cotidiana. “Con más de 10 horas sin corriente al día es imposible cocinar, trabajar o descansar. Esto no es una emergencia puntual, es una crisis permanente”, escribió otra persona, en referencia a la duración de los cortes en varias provincias.

También hubo críticas centradas en la falta de previsión y en la ausencia de plazos claros para la solución del problema. “Siempre dicen que están evaluando daños, pero nunca explican cuánto tiempo más tendremos que vivir así”, señaló un comentario ampliamente compartido.

Algunos usuarios, por su parte, apuntaron a la dependencia del sistema eléctrico de un reducido número de grandes centrales. “Cuando se cae la Guiteras, se cae medio país. Eso demuestra lo vulnerable que es la red eléctrica”, escribió un internauta, resumiendo una percepción extendida.

Impacto cotidiano y presión social

El incremento de los apagones tiene un impacto directo en la vida cotidiana de la población. Las interrupciones prolongadas del servicio eléctrico afectan la conservación de alimentos, el acceso al agua potable, el funcionamiento de centros de salud, el transporte y la actividad económica en general, especialmente durante los horarios de mayor consumo.

En un contexto ya marcado por la escasez de combustible y las limitaciones operativas del SEN, la salida de la termoeléctrica Guiteras vuelve a colocar la crisis energética en el centro de las preocupaciones diarias de millones de cubanos.

Mientras continúan las evaluaciones técnicas para determinar el alcance de la avería y el tiempo necesario para restablecer la operación de la planta, el país enfrenta una nueva fase de inestabilidad eléctrica que refleja la fragilidad de un sistema sometido a una presión constante y con escaso margen de maniobra.


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