Cuba asegura que su espacio aéreo funciona mientras enfrenta escasez total de combustible para aviones

Foto: Cuenta de Facebook de Aeropuerto Internacional José Martí

Las autoridades de la Empresa Cubana de Navegación Aérea S.A. afirmaron que el espacio aéreo del país continúa operativo y bajo control, pese a la severa crisis energética y de combustible que afecta a la Isla y que ha impactado directamente al sector del transporte, incluida la aviación comercial. El pronunciamiento oficial surge en un momento marcado por la incertidumbre, la reducción visible de vuelos y la creciente preocupación de viajeros y aerolíneas.

De acuerdo con los organismos responsables, los servicios de control de tráfico aéreo en Cuba se mantienen activos las 24 horas del día, los siete días de la semana, garantizando —según el discurso oficial— la seguridad, el orden y el cumplimiento de los estándares internacionales en la gestión del espacio aéreo nacional.


Mensaje oficial para despejar dudas

En un comunicado divulgado a través de redes sociales, la entidad estatal aseguró que sus servicios continúan funcionando con normalidad, incluso en medio de las limitaciones provocadas por la escasez de combustible. La empresa destacó que mantiene activos los sistemas de vigilancia y control del tráfico aéreo, y que su prioridad sigue siendo la seguridad de las operaciones.

El mensaje buscó transmitir tranquilidad ante versiones que circulaban sobre posibles interrupciones o cierres del espacio aéreo, en un contexto donde múltiples sectores del país enfrentan apagones prolongados y restricciones severas de recursos energéticos.

«Continuamos trabajando sin pausa para garantizar la seguridad, fluidez y orden del espacio aéreo, apoyando las operaciones de las aerolíneas y asegurando que la aviación en Cuba mantenga los niveles de confiabilidad que nos caracterizan», escribieron en la cuenta de Facebook.

Aeropuertos operativos, pero bajo presión

En la misma línea, autoridades del Aeropuerto Internacional Juan Gualberto Gómez, en Varadero, informaron a través de la misma red social que las operaciones previstas continúan desarrollándose, aunque reconocieron las dificultades que impone la situación energética. El aeropuerto aseguró que mantiene su programación, aun cuando el entorno operativo es complejo y depende de una gestión cuidadosa de los recursos disponibles.

Estas declaraciones se producen mientras el país enfrenta una de las etapas más críticas de su crisis de combustible, con afectaciones visibles en el transporte público, la generación eléctrica y otros servicios esenciales.


El aviso que contradice el optimismo oficial

Pese a las garantías de operatividad, el aviso aeronáutico (NOTAM A0356/26) emitido por el Aeropuerto Internacional José Martí confirmó la falta total de combustible Jet A-1, indispensable para la aviación comercial. Según el documento, la indisponibilidad comenzó el 10 de febrero de 2026 y se extendería, al menos, hasta el 11 de marzo.

La ausencia de este combustible en el principal aeropuerto del país representa una limitación crítica, ya que impide el reabastecimiento de aeronaves y condiciona seriamente la viabilidad de muchas operaciones aéreas, incluso si el espacio aéreo permanece formalmente abierto.

Un cielo casi vacío sobre la Isla

La contradicción entre los comunicados oficiales y la realidad observable se hizo evidente cuando, tras los anuncios, el espacio aéreo cubano mostraba una actividad comercial mínima. Plataformas de monitoreo aéreo reflejaron la escasa presencia de vuelos, lo que sugiere un impacto directo de la crisis de combustible en el volumen real de operaciones.

Aunque las autoridades insisten en que el espacio aéreo sigue operativo y bajo control, la reducción del tráfico aéreo plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de las operaciones en el corto plazo y sobre la capacidad del sistema aeroportuario cubano para mantener un flujo regular de vuelos mientras persista la escasez de combustible.

Entre comunicados y realidad: un cielo abierto que no despega

Las autoridades insisten en que el espacio aéreo cubano sigue operativo, pero la realidad que se impone es la de un país donde los aviones apenas vuelan y el combustible brilla por su ausencia. Mientras los comunicados oficiales hablan de normalidad, los avisos aeronáuticos confirman limitaciones severas y los cielos sobre la Isla lucen cada vez más vacíos.

La contradicción no es nueva. En Cuba, lo que funciona “sobre el papel” rara vez coincide con lo que ocurre en la vida cotidiana. Mantener abierto el espacio aéreo sin garantizar combustible para los vuelos equivale a sostener una fachada operativa que no resuelve el problema de fondo: la incapacidad del sistema para sostener servicios básicos en medio de una crisis que ya no admite maquillajes.

Para los ciudadanos, viajeros y familias separadas, la incertidumbre persiste. Para la aviación comercial, el mensaje es claro: el espacio aéreo puede seguir abierto, pero sin combustible no hay despegue posible. Y en esa brecha entre el discurso oficial y la realidad concreta, el cielo cubano continúa siendo, cada día más, un símbolo del colapso que se intenta negar.


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