En un giro inesperado Nicaragua impone nuevamente visa a los cubanos: ¿Qué cambia ahora?

El gobierno de Nicaragua restableció oficialmente el requisito de visa para los ciudadanos de Cuba, poniendo fin al libre visado que estuvo vigente desde noviembre de 2021. La decisión supone un cambio de alto impacto en el panorama migratorio regional y afecta directamente a miles de cubanos que utilizaban el país centroamericano como punto de entrada para continuar su travesía hacia Estados Unidos.

La nueva disposición obliga a los viajeros cubanos a solicitar una visa consultada antes de abordar un vuelo con destino a Nicaragua, un requisito que vuelve a colocar filtros migratorios donde durante más de cuatro años no existían.


El regreso de la “visa consultada”

Según la información divulgada, el trámite deberá realizarse de forma anticipada y en línea, a través de los canales oficiales del Ministerio del Interior nicaragüense, dígase solicitudes@mint.gob.ni. Las autoridades precisaron que el proceso puede gestionarse desde cualquier país y que no tendrá costo para los cubanos que viajen con pasaporte ordinario y siempre que estos cumplan con los requisitos establecidos en la ley.

Sin embargo, aunque la visa sea gratuita, el punto central del cambio radica en que la entrada al país deja de ser automática. A partir de ahora, cada solicitud quedará sujeta a evaluación y aprobación previa, lo que introduce un factor de incertidumbre para quienes planeaban usar esta vía migratoria.

Presión internacional y contexto político

El restablecimiento del visado ocurre en un momento de mayor presión diplomática sobre el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo. En reiteradas ocasiones, autoridades estadounidenses han señalado a Nicaragua como uno de los países que contribuyeron indirectamente al aumento histórico de cruces irregulares en la frontera sur de Estados Unidos, al eliminar requisitos de entrada para ciudadanos de países con altos niveles de migración.

En ese contexto, la decisión de exigir nuevamente visa a los cubanos es interpretada como un intento del gobierno nicaragüense de reajustar su política migratoria y reducir el escrutinio internacional, sin romper formalmente con La Habana.

Un giro tras años de libre acceso

El libre visado convirtió a Nicaragua, desde 2021, en uno de los principales destinos iniciales para la migración cubana. La facilidad de viajar directamente a Managua permitió que decenas de miles de personas salieran de la isla y emprendieran luego un recorrido terrestre por Honduras, Guatemala y México, con el objetivo final de llegar a la frontera sur de Estados Unidos.


Ese flujo sostenido transformó al país en un nodo clave de la migración irregular en el hemisferio occidental y generó fuertes cuestionamientos internacionales, especialmente desde Washington, que acusó al gobierno nicaragüense de facilitar el tránsito masivo de migrantes.

Impacto directo en los planes de los migrantes

Para los cubanos, la medida representa un endurecimiento significativo de una de las rutas más utilizadas en los últimos años. Aunque no se cobre por la visa, el simple hecho de necesitar aprobación previa puede traducirse en demoras, rechazos o cambios forzados de itinerario.

Además, la decisión afecta a quienes ya tenían vuelos comprados, procesos de salida avanzados o planes familiares en marcha, obligándolos a replantear su estrategia migratoria en un escenario cada vez más restrictivo.

Reconfiguración de las rutas migratorias

Con Nicaragua fuera del libre acceso, es previsible que los flujos cubanos busquen rutas alternativas, potencialmente más largas, costosas o peligrosas. Expertos advierten que este tipo de cierres no detiene la migración, sino que la desplaza hacia caminos menos visibles y con mayores riesgos humanitarios.

Al mismo tiempo, el cambio podría reducir de manera inmediata el número de vuelos y viajeros cubanos con destino a Managua, impactando también en aerolíneas, agencias de viaje y redes logísticas que crecieron al calor del libre visado.

Una decisión con alcance regional

El regreso del requisito de visa no es solo un ajuste administrativo. Marca un punto de inflexión en la dinámica migratoria del Caribe y Centroamérica, y vuelve a colocar a los cubanos frente a un escenario conocido: el de fronteras cerradas, trámites inciertos y opciones cada vez más limitadas para salir del país.

En un contexto de crisis económica persistente en la isla y de políticas migratorias cada vez más restrictivas en la región, la decisión de Nicaragua redefine el mapa migratorio y deja claro que una de las puertas más utilizadas en los últimos años acaba de cerrarse.


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