
La imagen del espacio aéreo cubano prácticamente vacío volvió a poner en evidencia la profundidad de la crisis que atraviesa el país. Durante varias horas, solo un avión comercial despegó desde Cuba, una escena inédita que resume el impacto directo de la escasez de combustible para la aviación y sus consecuencias inmediatas sobre la conectividad internacional de la Isla.
Datos de seguimiento aéreo de Flightradar24 muestran que el único vuelo registrado fue el CMP245 de Copa Airlines, con destino a Ciudad de Panamá, que partió desde el Aeropuerto Internacional José Martí, en La Habana. Más allá de ese despegue puntual, el resto del tráfico comercial permaneció prácticamente paralizado.
El radar aéreo dibujaba una escena inusual: un único Boeing 737 MAX 8 dejando atrás La Habana con rumbo sur, mientras el cielo cubano permanecía casi desierto, sin apenas rastro de vuelos comerciales habituales.
Un aviso oficial que anticipa semanas de restricciones
Lejos de tratarse de una anomalía momentánea, la situación está respaldada por un aviso oficial a la aviación internacional (NOTAM A0356/26) por parte del Aeropuerto Internacional José Martí. En ese documento, las autoridades aeroportuarias cubanas notifican que nueve aeropuertos internacionales del país no dispondrán de combustible Jet A-1 durante un período prolongado.
El NOTAM establece que la restricción se extenderá del 10 de febrero al 11 de marzo de 2026, un lapso que compromete de forma directa la programación regular de vuelos comerciales y la viabilidad operativa de múltiples rutas.
Aerolíneas obligadas a replantear sus operaciones
Ante la imposibilidad de repostar combustible en territorio cubano, las aerolíneas que mantienen vuelos hacia la Isla se enfrentan a decisiones operativas complejas. Entre las alternativas se encuentran cargar combustible adicional en los aeropuertos de origen, realizar escalas técnicas en terceros países para repostar o cancelar operaciones si los costos y riesgos se vuelven insostenibles.
Estas medidas no solo encarecen los vuelos, sino que también generan incertidumbre sobre la continuidad de rutas regulares y la frecuencia de los servicios existentes.
Nueve aeropuertos internacionales sin Jet A-1
La falta de combustible afecta a las principales terminales aéreas de Cuba, tanto en la capital como en destinos turísticos y ciudades clave del interior del país. Entre los aeropuertos impactados figuran La Habana, Varadero, Cienfuegos, Santa Clara, Camagüey, Cayo Coco, Holguín, Santiago de Cuba y Manzanillo.
Estas instalaciones concentran buena parte del flujo de pasajeros internacionales y del turismo, lo que amplifica el alcance del problema y limita aún más la ya reducida conectividad aérea del país.
Una señal más de la crisis energética generalizada
El desplome del tráfico aéreo se inserta en un contexto más amplio de crisis energética y de combustibles que afecta a toda Cuba. Apagones prolongados, restricciones al transporte terrestre y dificultades logísticas forman parte de un escenario que ahora golpea de lleno a la aviación civil.
La imagen de un país del que apenas logra despegar un avión comercial funciona como un símbolo contundente del deterioro de la infraestructura energética y de sus efectos en sectores estratégicos como el transporte y el turismo.
Conectividad en mínimos históricos
Más allá de los números, la ausencia casi total de vuelos comerciales proyecta una imagen de aislamiento aéreo que tiene implicaciones directas para la movilidad de los ciudadanos, la llegada de visitantes y el funcionamiento básico de la economía. La crisis del combustible ha dejado al descubierto la fragilidad del sistema aeroportuario cubano y su dependencia de suministros cada vez más escasos.
Mientras el período señalado en el NOTAM avanza, el cielo casi vacío sobre Cuba se convierte en una postal que resume el alcance de una crisis que trasciende la aviación y refleja los profundos desafíos estructurales que enfrenta el país.





