Estados Unidos endurece la presión en el Caribe y aborda un buque petrolero sancionado tras varios días de seguimiento

Foto: Video de X de Departamento de Guerra de EE.UU

Las fuerzas armadas de Estados Unidos interceptaron y abordaron en alta mar al buque petrolero Aquila II, luego de una extensa persecución que comenzó en el mar Caribe y se prolongó hasta aguas del océano Índico, en una operación que marca uno de los episodios más contundentes de la cuarentena naval decretada por la administración de Donald Trump contra embarcaciones sancionadas.

El abordaje, que se realizó sin incidentes ni resistencia reportada, fue confirmado por el Departamento de Guerra estadounidense, que difundió imágenes y un mensaje enfático sobre el alcance global de sus capacidades militares y de vigilancia marítima.


Una persecución que cruzó océanos

De acuerdo con el comunicado oficial del Departamento de Guerra en su cuenta en X, el Aquila II ignoró de forma deliberada la orden de detenerse tras ser identificado como un buque sujeto a sanciones y restricciones bajo la cuarentena naval anunciada por Washington. La embarcación continuó su ruta durante días, intentando evadir a las fuerzas estadounidenses mientras se desplazaba desde el Caribe hacia rutas marítimas internacionales.

La persecución culminó cuando unidades militares estadounidenses ejecutaron un abordaje aéreo desde helicóptero, una maniobra que evidencia el nivel de planificación y seguimiento desplegado durante la operación. El Pentágono subrayó que el operativo se llevó a cabo conforme a protocolos de interdicción marítima y sin que se produjeran enfrentamientos.

“El Aquila II operaba en abierta desobediencia a la cuarentena establecida por el presidente Trump sobre buques sancionados en el Caribe. Huyó, y nosotros lo seguimos”, detalla el comunicado. “El Departamento de Guerra rastreó y cazó esta embarcación desde el Caribe hasta el océano Índico. Ninguna otra nación en el planeta tiene la capacidad de imponer su voluntad en cualquier dominio”, agregan.

La cuarentena naval como eje de presión

El incidente se inscribe dentro de la cuarentena naval impuesta por Estados Unidos a finales de 2025, una medida excepcional orientada a frenar el tránsito de buques petroleros y comerciales sancionados, particularmente aquellos vinculados al comercio de crudo desde Venezuela.


“Por tierra, aire o mar, nuestras Fuerzas Armadas te encontrarán y entregarán justicia. Te quedarás sin combustible mucho antes de que logres huir de nosotros”, advierten las autoridades. “El Departamento de Guerra negará a actores ilícitos y a sus aliados la capacidad de desafiar el poder estadounidense en el dominio marítimo global”, añadieron.

Según las autoridades estadounidenses, esta estrategia busca cerrar las rutas de evasión utilizadas por redes internacionales para burlar sanciones económicas, empleando cambios de bandera, apagado de sistemas de rastreo y desvíos hacia puertos lejanos.

Un mensaje político y militar

Más allá del resultado operativo, el abordaje del Aquila II se presenta como una demostración explícita de poder disuasivo.

La publicación del video del abordaje —con soldados descendiendo por cuerdas desde un helicóptero— refuerza el carácter simbólico del operativo, dirigido tanto a actores estatales como a compañías y armadores que continúan operando con buques sancionados.

Hasta el momento, no se han divulgado detalles sobre la carga exacta del buque, su tripulación ni el destino final de la nave una vez que la aseguraron, información que suele reservarse mientras avanzan las investigaciones administrativas y legales correspondientes.

Antecedentes recientes y escalada operativa

El caso del Aquila II no es casual, en semanas previas, diversos reportes señalaron que al menos una decena de buques sancionados lograron inicialmente evadir la cuarentena, transportando crudo venezolano hacia otros mercados. Esa situación llevó a Washington a endurecer la vigilancia y acelerar las interdicciones.

Como resultado, Estados Unidos ha incrementado los abordajes selectivos, priorizando embarcaciones que desafían de forma abierta las restricciones, incluso cuando estas operan fuera del Caribe y a miles de millas de la costa estadounidense.

A comienzos de enero, análisis de imágenes captadas por satélite dejaron al descubierto que un mínimo de once petroleros sujetos a sanciones estadounidenses consiguió sortear el cerco naval, movilizando en conjunto cerca de 9,4 millones de barriles de petróleo desde zonas marítimas de Venezuela hacia rutas del Caribe y del Atlántico.

El descubrimiento sembró dudas sobre la eficacia real de la cuarentena en su fase inicial, a pesar de que altos cargos del gobierno de Trump la presentaban como una pieza clave de su estrategia de presión. En ese contexto, el entonces secretario de Estado, Marco Rubio, sostuvo que la iniciativa brindaba a Washington “el máximo margen de influencia” frente al gobierno de Caracas.

Un precedente con impacto global

Analistas citados por medios internacionales coinciden en que este tipo de acciones sientan un precedente significativo en materia de control marítimo, al extender la aplicación de sanciones más allá de zonas regionales y proyectarlas a rutas oceánicas clave del comercio energético mundial.

Aunque algunos gobiernos han cuestionado estas medidas y las consideran controversiales desde el punto de vista del derecho marítimo internacional, Washington sostiene que actúa dentro de un marco de seguridad nacional y aplicación de sanciones vigentes.

El abordaje del Aquila II refuerza así la señal de que la cuarentena naval no es solo una declaración política, sino una política activa, con capacidad operativa real y alcance global, en un contexto de creciente tensión geopolítica y presión económica sobre los aliados del régimen venezolano.


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