
El Gobierno cubano anunció la transmisión de un programa especial del espacio televisivo Mesa Redonda, con el objetivo de explicar a la población las medidas aprobadas para enfrentar la profunda crisis de combustible que atraviesa el país. La decisión se produce en un contexto de apagones prolongados, paralización parcial del transporte y afectaciones crecientes en sectores clave de la vida económica y social.
La emisión, programada para los próximos días, se presenta por los medios oficiales como un ejercicio de “transparencia informativa”, aunque llega después de semanas de deterioro acelerado en el suministro energético y de un notable aumento del malestar ciudadano.
Altos funcionarios al frente del discurso oficial
Según la información divulgada en la cuenta de Facebook del programa oficialista, en el espacio informativo participarán altos funcionarios del Ejecutivo, entre ellos el viceprimer ministro Óscar Pérez-Oliva Fraga, así como ministros de carteras directamente vinculadas a los servicios más golpeados por la escasez de combustible: Transporte, Trabajo y Seguridad Social, Educación y Educación Superior.
La presencia de varios ministerios refleja el alcance transversal de la crisis, que ya no se limita al sistema eléctrico, sino que impacta el transporte público, el funcionamiento de centros laborales y la organización de la enseñanza en todos los niveles, no obstante, no se ofrecieron detalles sobre cómo enfrentarán este escenario energético.
Reconocimiento público de una crisis energética severa
El anuncio del programa especial se produce tras declaraciones del presidente Miguel Díaz-Canel, quien reconoció en el día de ayer en conferencia de prensa que desde diciembre de 2025 Cuba dejó de recibir petróleo procedente de Venezuela. Esta interrupción en el suministro ha agravado de forma significativa la ya frágil situación energética del país.
La admisión oficial confirma la dependencia estructural de la isla del crudo importado y la vulnerabilidad del sistema energético nacional ante cualquier interrupción prolongada, un problema que se ha convertido en uno de los principales desafíos del Gobierno en el inicio de 2026.
Medidas aprobadas, pero sin detalles concretos
El Consejo de Ministros aprobó un paquete de medidas para enfrentar el desabastecimiento de combustible, aunque en la convocatoria al programa televisivo no se especificaron de manera clara cuáles serán esas acciones ni su alcance real. La ausencia de información detallada ha generado incertidumbre entre la población, que ya enfrenta restricciones crecientes en su vida cotidiana.
De acuerdo con la narrativa oficial, las decisiones responden a un escenario de emergencia que obliga a redistribuir recursos escasos y a priorizar sectores considerados estratégicos por el Estado, sin que se haya explicado aún qué áreas asumirán los mayores recortes.
Transporte paralizado y ajustes en el sistema educativo
El texto original señala que los efectos de la crisis ya son visibles en varias provincias del país. En territorios como Granma, Las Tunas, Camagüey y Holguín se han suspendido rutas de transporte interprovincial debido a la falta de combustible, afectando la movilidad de miles de personas y limitando la conexión entre regiones.
En paralelo, universidades y centros de Educación Superior han tenido que modificar su funcionamiento, ajustando horarios, reduciendo actividades presenciales o reorganizando calendarios académicos ante las limitaciones energéticas. Estas decisiones evidencian cómo la crisis comienza a alterar de forma directa la rutina diaria de estudiantes y trabajadores.
Un discurso que recuerda etapas anteriores de ajuste
Aunque el texto no lo menciona de forma explícita, el anuncio de un programa especial para “explicar” medidas económicas en medio de una crisis profunda remite a estrategias comunicativas empleadas por el Gobierno en momentos críticos anteriores. El énfasis en preparar a la población para decisiones difíciles sugiere la posibilidad de un período prolongado de restricciones y ajustes.
Mientras el régimen se prepara para explicar en televisión unas medidas que todavía no ha detallado con claridad, millones de cubanos continúan enfrentando apagones prolongados, transporte paralizado y una rutina marcada por la incertidumbre. El anuncio de un programa especial no cambia, por sí solo, la realidad de un país que vuelve a acostumbrarse a vivir con lo mínimo.
La crisis de combustible ya no es una advertencia ni una posibilidad futura: es un hecho que se siente en cada hogar, en cada parada de ómnibus vacía y en cada centro laboral que reduce su actividad. Las explicaciones oficiales llegan tarde para una población agotada, que ha escuchado discursos similares en otros momentos críticos y que hoy enfrenta nuevas privaciones sin respuestas concretas.
En este escenario, la televisión estatal se convierte otra vez en el escenario elegido para pedir comprensión y sacrificio, mientras la vida diaria se vuelve cada vez más cuesta arriba. La pregunta que queda flotando entre apagones y promesas es hasta cuándo podrá sostenerse un país que sobrevive a base de explicaciones, mientras la solución real sigue sin llegar.





