
Un video grabado en plena oscuridad ha vuelto a colocar en el centro del debate la crisis energética que afecta a miles de hogares en Cuba. En las imágenes, difundidas inicialmente en redes sociales y luego replicadas por medios digitales, un padre cubano sostiene a su hijo pequeño mientras relata que llevan más de diez horas consecutivas sin servicio eléctrico.
El testimonio que se publicó en la cuenta de TikTok @maivisanta, de forma sencilla y directa, no muestra protestas organizadas ni discursos elaborados. Muestra, en cambio, una escena cotidiana que se repite en muchas casas del país: familias obligadas a reorganizar su vida alrededor de apagones prolongados que alteran desde el descanso nocturno hasta las actividades más básicas.
La vida cotidiana en medio del apagón
Durante el video, el padre describe la sensación de impotencia que genera no poder garantizar condiciones mínimas para criar a un hijo. La falta de electricidad impide cocinar con normalidad, conservar alimentos, ventilar la vivienda o simplemente dormir con tranquilidad en medio del calor y la oscuridad.
“Son más de diez horas sin corriente en Cuba y él durmiendo encima de mí… yo pensando a ver mañana. La gente te dice que no te vayas, que afuera está malo, que se trabaja mucho. Pero ¿y aquí qué es? ¿Trabajar sin corriente o criar a tus hijos en la oscuridad?”, dijo el padre de familia visiblemente cansado.
Su relato no se centra únicamente en el cansancio físico, sino también en el desgaste emocional que provoca la incertidumbre constante. La pregunta que plantea —cómo trabajar, cuidar y proyectar un futuro en estas condiciones— conecta con una preocupación compartida por muchas familias cubanas.
“Sin memoria, sin nada, sin dinero, sin contacto, solo con miedo y esperanza. Y, aun así, nadie mira. A esta hora nos robaron hasta el sueño y el futuro. Esto no es política, esto es un padre con su hijo en brazos esperando luz… y esperando libertad”, añadió mientras sostenía a su hijo dormida encima de él.
@maivisanta Nadie se va porque quiere. La gente se va porque no puede criar así. Cuba sin luz. Cuba sin futuro.#Cuba #ApagonEnCuba #PatriaYVida #CubaDuele #LibertadParaCuba ♬ Boundless Worship – Josué Novais Piano Worship
Un reflejo de la crisis energética
El caso no es aislado, los apagones de larga duración se han convertido en una constante en distintas regiones del país, como resultado de un sistema eléctrico marcado por plantas termoeléctricas obsoletas, falta de mantenimiento y dificultades para asegurar combustible. Aunque los cortes son anunciados en ocasiones como “programados”, su extensión y frecuencia han desbordado la planificación doméstica.
Para la población, estas interrupciones no solo significan incomodidad, sino también pérdidas económicas, deterioro de alimentos y un impacto directo en la salud y el bienestar, especialmente de niños y personas mayores.
El impacto emocional y social
Uno de los elementos que ha dado mayor fuerza al video es su carga emocional. El padre habla desde la experiencia personal, pero sus palabras han sido interpretadas como la voz de muchos. La imagen de un niño dormido en brazos, rodeado de oscuridad, se ha convertido en un símbolo del cansancio acumulado y de la preocupación por el futuro.
En redes sociales, numerosos usuarios han compartido el video acompañándolo de comentarios que relatan situaciones similares: noches sin dormir, jornadas laborales afectadas y la sensación de vivir en una permanente provisionalidad.
Reacciones en redes sociales: identificación, cansancio y desesperanza
El video del padre cubano sosteniendo a su hijo en plena oscuridad provocó una rápida ola de reacciones en redes sociales, donde miles de usuarios se identificaron con la escena y compartieron experiencias similares. En comentarios y publicaciones, muchos coincidieron en que el testimonio no muestra una situación excepcional, sino una realidad cotidiana para numerosas familias en Cuba.
“Esto no es un caso aislado, es la vida diaria de millones”, escribió un usuario, mientras otro comentaba: “Mis hijos también se duermen sin luz casi todas las noches, ya ni preguntan cuándo regresa”. Mensajes de este tipo se repitieron, subrayando el impacto que los apagones tienen especialmente en los niños.
Otros internautas destacaron el desgaste emocional que genera vivir en apagón permanente. “No es solo la falta de corriente, es la impotencia de no poder planificar nada”, señaló un comentario ampliamente compartido. Varios usuarios hablaron de ansiedad, insomnio y agotamiento acumulado tras meses —e incluso años— de interrupciones prolongadas del servicio eléctrico.
También hubo reacciones que conectaron el video con el fenómeno migratorio. “Nadie quiere irse de su país, pero ¿cómo se crían hijos así?”, escribió una usuaria, en una frase que resume el sentir de muchos. Para otros, la grabación funciona como una explicación visual de por qué tantas familias consideran la emigración como única salida.
En conjunto, las reacciones digitales transformaron el testimonio individual en una denuncia colectiva. La imagen del padre y su hijo en la oscuridad se convirtió en un símbolo compartido de cansancio, frustración y pérdida de esperanza, amplificando un mensaje que miles de cubanos aseguran vivir cada día, aunque no siempre puedan mostrarlo en un video.
Una escena que resume una realidad más amplia
Más allá de la viralidad del video, su relevancia radica en lo que representa. No es solo la historia de un padre y su hijo, sino el retrato de una situación que afecta a miles de hogares de forma recurrente. Diez horas sin luz no son una excepción para muchas familias, sino parte de una rutina que condiciona la vida diaria.
En ese contexto, la grabación se convierte en un documento social: una imagen sencilla que pone en evidencia cómo la crisis energética se traduce en incertidumbre, cansancio y una sensación generalizada de falta de horizonte. En la oscuridad de una vivienda cualquiera, se refleja una problemática que ya no puede medirse únicamente en megavatios, sino en el impacto humano que deja cada apagón prolongado.





