“Soy responsable de lo que hice»: detalles del asesinato de una cubana en Las Vegas

Foto: Perfil de Facebook de Crímenes Historias

Las autoridades policiales de Las Vegas continúan revelando información clave sobre el asesinato de una mujer cubana ocurrido dentro de una vivienda compartida, un crimen que ha generado una profunda conmoción tanto en Estados Unidos como en Cuba. El informe policial permite reconstruir paso a paso cómo se desarrollaron los hechos y cuál fue la versión ofrecida por el presunto agresor tras su arresto.

La víctima fue identificada como Yaimara Leyva-Cadet, quien murió tras ser atacada con un arma blanca por su pareja, el médico cubano José Emilio Galán Preval, en un episodio de violencia doméstica que terminó de manera fatal.


El inicio del conflicto dentro del hogar

Según el reporte de las autoridades, la pareja se encontraba en la sala de la vivienda cuando comenzó una discusión verbal. Aunque no se especifica el momento exacto en que la situación escaló, los investigadores señalan que el intercambio se tornó cada vez más tenso, hasta derivar en un desenlace violento.

En medio del altercado, Galán Preval se alejó brevemente del lugar donde se encontraban y regresó portando un cuchillo, con el cual atacó a Yaimara de forma reiterada.

El ataque frente a testigos

Uno de los elementos más relevantes del informe policial es que el ataque ocurrió frente a otras personas que también residían en la vivienda. Al percatarse de la gravedad de la agresión, los testigos intervinieron para detener al agresor y lograron desarmarlo.

A pesar de la intervención, la víctima ya presentaba múltiples heridas de arma blanca, lo que evidenciaba la severidad del ataque y la urgencia de atención médica inmediata.

Traslado de emergencia y fallecimiento

A Yaimara la trasladaron de urgencia al Sunrise Hospital, uno de los principales centros médicos de la ciudad. De acuerdo con el informe policial, la mujer presentaba lesiones graves en distintas partes del cuerpo, incluyendo heridas en el rostro y la espalda.


Pese a los esfuerzos del personal médico, la víctima falleció poco después debido a la gravedad de las lesiones sufridas durante el ataque.

La huida tras el crimen

Tras la agresión, el presunto autor abandonó la vivienda en una camioneta registrada a nombre de la propia víctima. Antes de huir, pronunció una frase que quedó recogida en el informe policial y que fue escuchada por testigos en el lugar: “Soy responsable de lo que hice”.

Este detalle ha sido incorporado al expediente como parte de la reconstrucción de los hechos realizada por las autoridades.

Localización y arresto del sospechoso

Horas después del crimen, la policía logró localizar a Galán Preval en una zona desértica al este de Las Vegas, tras recibir una llamada de emergencia. Cuando los agentes encontraron al sospechoso no ofreció resistencia y lo arrestaron sin incidentes. Posteriormente, lo trasladaron para interrogarlo por los investigadores encargados del caso.

La versión ofrecida a los detectives

Durante la entrevista con la policía, el acusado afirmó que la relación atravesaba conflictos recurrentes motivados por celos. Según su relato, la discusión que precedió al ataque se intensificó cuando Yaimara intentó revisar su teléfono móvil, ante sospechas de una posible infidelidad.

Galán Preval aseguró haber perdido el control emocional durante el altercado, una declaración que forma parte del expediente policial, aunque no altera la naturaleza ni la gravedad de los cargos que enfrenta.

Contexto migratorio y vida lejos de Cuba

El informe también señala que ambos habían llegado juntos desde Cuba y compartían una situación migratoria similar en Estados Unidos. Vivían lejos de sus familias y de redes de apoyo cercanas, un contexto que ahora se menciona por allegados como parte del entorno personal en el que se produjo la tragedia.

Este elemento ha sido citado como un factor contextual, aunque las autoridades no lo presentan como justificante del crimen.

Reacciones en redes sociales: conmoción, dolor y llamados de alerta

La revelación de nuevos detalles sobre el asesinato de Yaimara Leyva-Cadet provocó una oleada de reacciones en redes sociales, donde usuarios expresaron conmoción, tristeza e indignación ante la violencia del crimen.

En comentarios publicados tras la difusión del caso, numerosos internautas manifestaron su incredulidad por la brutalidad de los hechos. “No puedo creer que algo así haya pasado entre dos personas que llegaron juntas buscando un futuro mejor”, escribió una usuaria, reflejando un sentimiento recurrente entre la comunidad cubana en el exterior.

Otros mensajes se centraron en el impacto emocional del crimen y en el dolor de la familia de la víctima. “Una vida perdida y dos familias destruidas para siempre”, señaló otro comentario ampliamente compartido.

También hubo reacciones que subrayaron la gravedad de la violencia dentro de las relaciones de pareja. “Esto es una tragedia que pudo evitarse. La violencia nunca es una salida”, escribió un internauta, mientras otros llamaron a prestar mayor atención a las señales de conflictos graves en el ámbito doméstico.

Algunos usuarios destacaron el contexto migratorio de la pareja y el aislamiento emocional que enfrentan muchas personas lejos de su país de origen. “Vivir sin familia ni apoyo cercano puede pasar factura, pero nada justifica un crimen”, comentó otro lector.

José Emilio Galán Preval permanece detenido en Las Vegas sin derecho a fianza, mientras continúa el proceso judicial en su contra por homicidio. Las autoridades siguen recopilando pruebas y testimonios para completar la investigación de un caso que ha generado atención pública por la violencia del hecho y el contexto en el que ocurrió.

Un crimen que deja preguntas abiertas

El asesinato de Yaimara Leyva-Cadet no solo expone la crudeza de un acto de violencia extrema, sino que deja al descubierto una tragedia que trasciende lo individual. Una discusión doméstica terminó con una vida truncada, una familia devastada y un proceso judicial que ahora intenta dar respuesta a un daño irreversible.

Mientras la justicia avanza en Las Vegas, el caso sigue resonando entre quienes ven en esta historia un recordatorio doloroso de hasta dónde pueden escalar los conflictos no atendidos. Lejos de su país de origen y de redes de apoyo cercanas, la pareja quedó atrapada en una espiral que culminó de la peor manera posible.

Más allá de los detalles policiales y del proceso legal en curso, la muerte de Yaimara se suma a una larga lista de víctimas de la violencia dentro del hogar. Un desenlace que obliga a mirar con seriedad las señales de alerta, a rechazar cualquier forma de agresión y a recordar que ninguna discusión, por intensa que sea, justifica un final marcado por la pérdida y el dolor permanente.


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