
La Secretaria de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, Kristi Noem, realizó este sábado una visita oficial al Aeropuerto Internacional de Miami, donde habló con medios de prensa sobre aspectos de seguridad, modernización aeroportuaria y el rumbo de las políticas migratorias y de viajes hacia Cuba.
La visita de Noem se dio en un contexto político y diplomático marcado por tensiones entre Washington y La Habana. En las últimas semanas, el presidente Donald Trump designó al Gobierno cubano como una “amenaza nacional”, lo que ha intensificado el debate sobre las relaciones bilaterales y las normas que regulan los desplazamientos entre ambos países.
¿Qué dijo Noem sobre los viajes a Cuba?
Durante una rueda de prensa desde el aeropuerto, Noem fue preguntada sobre si el Gobierno planea suspender los vuelos y viajes entre Estados Unidos y Cuba de manera definitiva. Aunque evitó confirmar cualquier medida concreta en ese sentido, afirmó que:
“El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) está trabajando de forma conjunta con el Departamento de Estado para evaluar cómo será la relación entre nuestros países y cómo se manejarán los viajes en el futuro”.
Noem no ofreció detalles sobre posibles plazos ni decisiones específicas, lo que deja aún abierta la posibilidad de cambios, aunque no hay ninguna prohibición oficial confirmada hasta ahora.
Actualmente, por ley federal estadounidense los viajes turísticos a Cuba siguen prohibidos, aunque existen categorías autorizadas —por ejemplo, por motivos familiares, educativos o humanitarios— bajo las cuales los ciudadanos y residentes pueden viajar legalmente.
Debate en Washington y la comunidad cubano-americana
La pregunta sobre la suspensión de vuelos surgió luego de que algunos legisladores republicanos en el Congreso estadounidense solicitaran la eliminación total de los vuelos hacia Cuba, basándose en la reciente postura del Gobierno federal que considera al régimen de La Habana como un riesgo a la seguridad nacional.
Expertos migratorios y líderes de la comunidad cubano-americana en el sur de Florida han expresado preocupación por un endurecimiento de las políticas migratorias y de viaje, advirtiendo que cualquier cambio podría afectar no sólo al sector turístico, sino también a residentes y familiares que mantienen vínculos con la isla.





