
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ofreció declaraciones este domingo desde el avión presidencial en las que expuso con claridad la postura de su administración respecto a Cuba, en medio de un contexto de creciente presión económica y política sobre la isla.
Trump respondió a preguntas de la prensa sobre las recientes medidas de EE. UU. para restringir el suministro de petróleo y otros recursos energéticos hacia Cuba, asegurando que no cree que las acciones vayan a desencadenar una crisis humanitaria, sino que espera que el gobierno cubano busque un acuerdo negociado con Washington ante el deterioro de su situación económica.
“Probablemente vendrán a nosotros y querrán hacer un trato… Así Cuba sería libre de nuevo”, afirmó el mandatario, sugiriendo que la presión económica y diplomática está diseñada para forzar al régimen a sentarse a dialogar. Trump afirmó conocer “a muchísima gente de Cuba” y subrayó que hay cubanoamericanos que desearían poder regresar a la isla si se produjeran cambios sustanciales.
Medidas económicas y embargo energético
La administración Trump ha firmado una orden ejecutiva que declara una emergencia nacional sobre lo que califica como una amenaza extraordinaria por parte del gobierno cubano, autorizando la imposición de aranceles a bienes importados desde cualquier país que suministre petróleo a Cuba. Este paquete adicional de presión se suma al bloqueo existente y restringe aún más el acceso de la isla a recursos energéticos esenciales.
El suministro de petróleo hacia Cuba se ha vuelto crítico tras la interrupción de envíos desde Venezuela, tradicional aliado energético de la isla, y la reducción de envíos desde México. Analistas estiman que Cuba podría tener sólo entre 15 y 20 días de reservas de petróleo si no se reanuda el flujo de combustible esencial.
Reacciones internacionales y advertencias
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, advirtió que las nuevas sanciones y tarifas podrían desencadenar una crisis humanitaria en Cuba, dada la estrecha relación energética entre ambos países y la urgencia de suministrar recursos básicos para hospitales, transporte y electricidad. Trump respondió restando importancia a esa posibilidad, reiterando que su objetivo es lograr un acuerdo y no “ahogar” a la población.
Desde La Habana, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel calificó las medidas estadounidenses como un intento de “estrangular la economía” cubana, invocando el histórico lema revolucionario de “Patria o Muerte” y denunciando lo que considera un acto hostil y coercitivo contra el país.
Crisis en la isla y vida cotidiana
Mientras Washington y La Habana intercambian fuertes declaraciones, la vida diaria de los cubanos refleja la dureza de la crisis: largas filas para el combustible, apagones más frecuentes y escasez de bienes básicos. Organizaciones de derechos humanos y economistas han señalado el impacto profundo que las sanciones y la falta de acceso a recursos energéticos tienen sobre la población civil, agravando aún más la ya frágil situación económica de Cuba.
Presión política interna en EE. UU.
En Washington, líderes republicanos con fuerte influencia del exilio cubano han respaldado las medidas de Trump, argumentando que una política más dura podría finalmente conducir a un cambio profundo en Cuba. El congresista Mario Díaz-Balart dijo que la administración está “explorando otras opciones” para aumentar la presión sobre el régimen cubano y describió el enfoque como una oportunidad para que el pueblo cubano recupere su soberanía.




