Cuba le debe a México alrededor de 1.500 millones de dólares por concepto de petróleo y diésel

Barco petrolero en La Habana. Foto: Video de YouTube de Periódico Cubano

Cuba ha acumulado una deuda estimada en más de 1.500 millones de dólares con México por el suministro de petróleo crudo y diésel realizado entre mayo y noviembre de 2025, de acuerdo con cálculos basados en datos de comercio internacional y precios de mercado. La cifra vuelve a poner bajo escrutinio la profundidad de la crisis energética cubana y el alcance real de los acuerdos bilaterales que han permitido a la isla recibir combustible sin pagos inmediatos claramente documentados.

El origen de la deuda energética

El monto lo estimó el analista del sector energético Ramses Pech a partir de registros de importación y precios internacionales. Según este análisis, durante ese período México exportó a Cuba millones de barriles de crudo Istmo y diésel cuyo valor conjunto supera los 27.500 millones de pesos mexicanos, equivalentes a más de 1.500 millones de dólares, calculados sin descuentos comerciales y con un tipo de cambio promedio de 17,8 pesos por dólar.


El mayor peso de la deuda corresponde al petróleo crudo, con una cifra cercana a los 800 millones de dólares, mientras que el diésel representa alrededor de 740 millones de dólares. No existen evidencias públicas de pagos realizados por Cuba ni de contratos comerciales tradicionales, lo que ha llevado a expertos a considerar estos envíos como suministros subsidiados o créditos implícitos.

Impuestos no cobrados y efecto fiscal en México

Además del valor del combustible exportado, el análisis subraya el impacto fiscal para México. Al no aplicarse el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios ni el IVA en estas operaciones, el Estado mexicano habría dejado de recaudar más de 9.200 millones de pesos, una cifra cercana a los 520 millones de dólares.

Este elemento ha generado cuestionamientos internos sobre el costo real de la política energética hacia Cuba y sobre el nivel de transparencia con el que se han manejado estas exportaciones, especialmente en un contexto de presión presupuestaria y debate público en México.

Crisis energética persistente en Cuba

La acumulación de esta deuda se produce en medio de una crisis energética estructural en Cuba, caracterizada por apagones prolongados, reducción del transporte, afectaciones a la producción industrial y un fuerte impacto en la vida cotidiana de la población. La disminución del suministro de petróleo desde Venezuela y la falta de divisas han obligado al Gobierno cubano a buscar apoyos externos para sostener el sistema eléctrico.


En ese escenario, México se ha convertido en uno de los principales proveedores de combustible para la isla, desempeñando un papel clave en la mitigación parcial de la crisis, aunque sin resolver los problemas de fondo del sector energético cubano.

La postura oficial del Gobierno mexicano

Desde el Ejecutivo mexicano se ha defendido esta política como un gesto de solidaridad y apoyo humanitario. La presidenta Claudia Sheinbaum ha reiterado que México mantendrá su respaldo a Cuba, subrayando los vínculos históricos y diplomáticos entre ambos países.

“Si México puede ayudar a generar mejores condiciones para Cuba, siempre vamos a estar ahí. Es una relación con el pueblo cubano que vive en condiciones de mucha dificultad”, dijo Sheinbaum.

Sin embargo, en semanas recientes se reportó la cancelación de un cargamento de petróleo con destino a la isla, lo que fue interpretado por analistas como una señal de ajustes internos y de la complejidad creciente para sostener estos envíos de forma indefinida.

Presión internacional y contexto geopolítico

El tema también se inscribe en un escenario de tensión internacional. Desde Estados Unidos, el presidente Donald Trump ha reiterado su intención de endurecer la presión económica sobre el Gobierno cubano, advirtiendo que no debería fluir “ni petróleo ni dinero” hacia la isla.

Estas declaraciones han incrementado la presión sobre países que mantienen vínculos energéticos con Cuba, entre ellos México, que enfrenta el desafío de equilibrar su política exterior soberana con su relación estratégica con Washington.

Falta de claridad y preguntas abiertas

Uno de los aspectos más sensibles del caso es la falta de información pública detallada sobre la naturaleza de los acuerdos que sustentan estos envíos. No está claro si se trata de créditos a largo plazo, donaciones encubiertas o pagos diferidos sin un calendario definido, lo que alimenta la controversia y el debate político.

Mientras tanto, la deuda continúa acumulándose y la crisis energética cubana persiste, dejando abiertas interrogantes sobre la viabilidad de estos suministros en el mediano plazo y sobre la capacidad real de Cuba para saldar compromisos de esta magnitud.

Un vínculo energético bajo tensión

Más allá de las cifras, la deuda de Cuba con México se ha convertido en un reflejo de las tensiones económicas, energéticas y políticas que atraviesan la región. Para La Habana, evidencia una creciente dependencia externa; para México, plantea dudas sobre el costo fiscal y diplomático de su política hacia la isla. En un contexto de crisis prolongada y presión internacional, el futuro de estos envíos sigue siendo una incógnita.


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