Caos total en aeropuertos del sur de Florida: tormenta invernal y evacuación en MIA desatan retrasos, cancelaciones y molestias a los pasajeros

Pasajeros en MIA. Foto: Video de YouTube de WPLG Local 10

Los aeropuertos del sur de Florida vivieron uno de sus fines de semana más complejos en lo que va de la temporada invernal, con cientos de vuelos retrasados y cancelados, miles de pasajeros varados y un incidente de seguridad que obligó a evacuar varias terminales del Aeropuerto Internacional de Miami.

La combinación de una tormenta invernal que afectó gran parte de Estados Unidos y un operativo policial por equipaje sin supervisión generó frustración, largas esperas y escenas de desorganización en las principales terminales aéreas de la región.


Efecto dominó de la tormenta invernal en el tráfico aéreo

La tormenta invernal que golpeó amplias zonas del país provocó cierres de aeropuertos, pistas congeladas y cancelaciones masivas en ciudades clave del norte y el centro de Estados Unidos. Ese escenario tuvo un efecto dominó que impactó directamente a los aeropuertos del sur de Florida, incluso sin condiciones meteorológicas adversas locales.

En el Miami International Airport (MIA) y el Fort Lauderdale-Hollywood International Airport (FLL), los paneles electrónicos mostraron durante horas una sucesión constante de vuelos cancelados, retrasados o reprogramados, afectando tanto a salidas como a llegadas.

Pasajeros varados y gastos imprevistos

Decenas de viajeros relataron haber pasado horas —e incluso días— esperando una solución. Algunos vuelos se cancelaron más de una vez, obligando a los pasajeros a reorganizar itinerarios, buscar alojamiento de último momento o comprar nuevos boletos a precios elevados.

«[Nuestro vuelo] fue cancelado por la tormenta de nieve, así que luego nos reorganizaron; Eso se canceló, así que tuvimos que reservar una habitación de hotel. Esperamos volar hoy, si todo va a la altura», dijo Eva Antonie quien junto a su hermano llegaron desde Costa Rica.

La situación se volvió aún más complicada por la alta ocupación hotelera en zonas cercanas a los aeropuertos, lo que dejó a muchos viajeros con opciones limitadas o fuera de su presupuesto. En redes sociales, numerosos usuarios compartieron imágenes de personas durmiendo en el suelo, rodeadas de maletas, a la espera de nuevas salidas.


Daniel Herbert y su esposa volaron desde Irlanda para pasar su luna de miel, pero ahora están preocupados porque deben volver lo antes posible con sus hijos que le esperan en el país europeo. «Lo pasamos genial, de maravilla; llegó a un final muy malo. No pudimos contactar con nuestra aerolínea para cambiar nuestro vuelo porque lo cambiaron al martes, lo cual no tiene sentido para nosotros porque tenemos niños pequeños en casa y necesitamos ir a verlos y cuidarlos. Tuvimos que reservar un nuevo vuelo. Cuesta más de 1.000 dólares, que luego tuvimos que pagar más de 500 por un hotel, y ha sido un poco un dolor de cabeza», lamentó la pareja.

Evacuación en MIA por equipaje abandonado

Cuando el flujo aéreo ya estaba severamente afectado, un incidente de seguridad dentro de MIA agravó el panorama. El domingo por la tarde, las autoridades ordenaron la evacuación de varios concourses tras detectarse una maleta sin supervisión dentro del aeropuerto.

«No sabemos si nos vamos esta noche o si vamos a quedarnos aquí a dormir», expresó Alfredo Graci, que viajaba a Italia. Un viajero que pretende llegar a Londres, Inglaterra comentó sobre el momento de la evacuación en MIA

La policía del condado de Miami-Dade y el escuadrón antibombas acordonaron el área mientras se realizaba la inspección del objeto sospechoso. El procedimiento obligó a desalojar a pasajeros que ya enfrentaban retrasos, incrementando la congestión en otras zonas del aeropuerto. «Todos se detuvieron, y luego ‘fuera, fuera, fuera’, y era como ‘¿por qué?’ Pero nadie dijo nada», expresó.

Reapertura tras el “todo claro”

Luego de la evaluación de seguridad en los pasillos G, H y J por agentes de la Oficina del Sheriff de Miami-Dade, las autoridades emitieron el “todo claro”, permitiendo la reapertura de las terminales evacuadas y la reanudación gradual de las operaciones. No obstante, el cierre temporal añadió nuevas demoras logísticas, ya que muchos vuelos se reorganizaron y el personal aeroportuario redistribuido.

«Mucha gente simplemente salía corriendo, sin entender realmente lo que estaba pasando, y luego la policía estaba por todas partes», explicó Isabelle Álvarez quien iba a viajar a Roma. Aunque el incidente no representó una amenaza real, tuvo un impacto significativo en un contexto ya marcado por la saturación del sistema aéreo.

Recomendaciones oficiales a los viajeros

Ante el escenario de interrupciones, las autoridades aeroportuarias y aerolíneas reiteraron su recomendación de que los pasajeros verifiquen el estatus de sus vuelos antes de dirigirse al aeropuerto, mantengan contacto directo con sus aerolíneas y consideren posibles cambios de itinerario mientras persistan los efectos de la tormenta invernal en otras regiones del país.

Asimismo, se recordó la importancia de no dejar equipaje sin supervisión, una práctica que puede activar protocolos de seguridad y generar evacuaciones con consecuencias para miles de viajeros.

Un sistema aéreo bajo presión

La combinación de fenómenos climáticos extremos fuera del estado y alertas de seguridad locales volvió a poner en evidencia la fragilidad del sistema aéreo ante eventos simultáneos. Aunque Florida no sufrió directamente los efectos de la tormenta, su posición como nodo clave de conexiones nacionales e internacionales la convirtió en uno de los epicentros del colapso operativo.

De acuerdo con los registros de FlightAware, la operación aérea en los aeropuertos de Fort Lauderdale (FLL) y Miami (MIA) se vio fuertemente impactada, con casi 300 vuelos suspendidos y cerca de 700 afectados por retrasos. Frente a estas interrupciones, las aerolíneas instan a los pasajeros a revisar con antelación la información actualizada de sus vuelos antes de acudir al aeropuerto.

Mientras las operaciones se normalizan progresivamente, el episodio deja una advertencia clara: una sola incidencia puede multiplicar el impacto cuando el sistema ya se encuentra al límite, afectando de forma directa la experiencia y el bolsillo de miles de pasajeros.


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