
Más de medio millar de familias del poblado de El Cobre, en el oriente de Cuba, comenzaron a recibir ayuda humanitaria enviada desde Estados Unidos, en un contexto marcado por los efectos persistentes del huracán Melissa y por la profundización de la crisis económica que atraviesa el país. La asistencia llega en momentos en que numerosas comunidades continúan enfrentando escasez de alimentos, dificultades para acceder a productos de higiene y problemas en el suministro de agua potable.
La distribución inicial alcanzó a 521 familias, seleccionadas a partir de criterios de vulnerabilidad social, entre ellos la presencia de adultos mayores solos, personas con discapacidad, mujeres embarazadas y hogares con niños que padecen enfermedades crónicas.
“se extenderá hasta completar 660 familias ya identificadas que presentan mayores niveles de vulnerabilidad tras el paso del huracán”, comentó Ana María Piñol Navarrete, quien es directora de Caritas en una diósecis oriental y quien estuvo acompañada del Arzobispo de Santiago de Cuba, el párroco y rector de la Basílica Santuario de Nuestra Señora de la Caridad, Rogelio Deán Puerta y un representante de Catholic Relief Services.
Un programa de ayuda de mayor alcance en el oriente cubano
La entrega en El Cobre forma parte de un plan humanitario más amplio que prevé beneficiar a alrededor de 6.000 hogares en varias provincias orientales, entre ellas Santiago de Cuba, Holguín, Las Tunas, Granma y Guantánamo. Estas regiones resultaron especialmente afectadas por el paso del huracán Melissa, que dejó daños significativos en viviendas, redes eléctricas, caminos rurales y áreas agrícolas.
Según la información divulgada, la ayuda fue organizada en varias fases logísticas, con envíos realizados tanto por vía aérea como marítima, lo que permite una distribución escalonada y sostenida en el tiempo. El objetivo, de acuerdo con los organizadores, es cubrir necesidades inmediatas mientras se evalúa la posibilidad de ampliar los donativos a otras comunidades afectadas.
Desde La Habana, la Embajada de Estados Unidos expresó satisfacción al constatar que la ayuda está llegando a quienes más la necesitan y dejó claro que, mientras el reparto continúe de forma adecuada, nuevos envíos podrían sumarse en el futuro.
“Hemos tomado medidas extraordinarias para garantizar que esta asistencia llegue directamente al pueblo cubano, sin interferencias ni desvíos por parte del régimen ilegítimo”, dijo el Departamento de Estado en un comunicado en el que detalla que la ayuda forma parte de un paquete de tres millones de dólares.
Qué incluye la asistencia entregada a las familias
Los módulos distribuidos incluyen 528 kits de alimentos no perecederos, 660 kits de higiene personal y productos para el tratamiento del agua, elementos considerados prioritarios en zonas donde el acceso a estos recursos sigue siendo limitado. En algunos casos, los envíos también incorporan artículos de uso doméstico como mantas, sábanas, utensilios de cocina y linternas solares, pensados para familias que aún enfrentan interrupciones eléctricas frecuentes.
Este tipo de ayuda busca aliviar, al menos de forma temporal, las carencias más urgentes de los hogares beneficiados, en un escenario donde los precios de los alimentos y productos básicos continúan aumentando y la disponibilidad en el mercado interno sigue siendo irregular.
El papel de la Iglesia Católica en la distribución
La entrega de la ayuda se realiza a través de Cáritas Cuba, organización vinculada a la Iglesia Católica que cuenta con una red de voluntarios en distintas diócesis del país. Este mecanismo de distribución ha sido destacado por los organizadores como una vía para garantizar que la asistencia llegue directamente a las familias, sin intermediación de estructuras estatales.
Desde Washington, se ha subrayado que el canal eclesial permite una identificación más precisa de las personas en situación de mayor necesidad y facilita el seguimiento del destino final de los recursos.
Reacciones desde Estados Unidos y Cuba
La Embajada de Estados Unidos en La Habana destacó públicamente que la ayuda está dirigida a los sectores más vulnerables y señaló que, de desarrollarse de manera efectiva la distribución, podrían considerarse nuevos envíos en el futuro.
En contraste, el Gobierno cubano, a través del Ministerio de Relaciones Exteriores, criticó la iniciativa y acusó a Estados Unidos de instrumentalizar la ayuda con fines políticos y desacreditar a las autoridades de la isla. “El gobierno de EE. UU. está aprovechando con fines oportunistas y de manipulación política lo que parecería un gesto humanitario”, resalta el comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba (MINREX).
Asimismo, reiteraron su posición de que toda asistencia internacional debería canalizarse mediante las instituciones oficiales del Estado, una postura que ha generado controversia en anteriores episodios similares.
Por su parte, legisladores cubanoamericanos en Estados Unidos defendieron el modelo de distribución directa, argumentando que busca evitar prácticas denunciadas en el pasado, como el desvío o la comercialización de donativos destinados a la población.
“Todos sabemos durante años que la dictadura asesina en Cuba se roba las donaciones y luego se las revende al pueblo a precios exorbitantes”, explicó el congresista cubanoamericano Carlos Giménez. Por su parte, María Elvira Salazar señaló: “Al pasar por encima del régimen, apoyamos su lucha por la libertad, no a su represor”.
Un alivio puntual en medio de una crisis prolongada
El huracán Melissa agravó una situación ya compleja en el oriente cubano, donde muchas comunidades arrastran problemas estructurales desde antes del desastre natural. A los daños materiales se suman los apagones prolongados, la escasez de combustible y la inflación, factores que limitan la capacidad de recuperación de las familias afectadas.
Para los beneficiarios en El Cobre, la llegada de esta ayuda representa un alivio inmediato, aunque insuficiente para resolver dificultades de largo plazo. Mientras continúa el debate político en torno a la cooperación y la asistencia internacional, miles de hogares siguen dependiendo de iniciativas humanitarias para cubrir necesidades básicas en su vida cotidiana.
Este nuevo envío vuelve a poner sobre la mesa la discusión sobre los mecanismos más efectivos para hacer llegar ayuda a la población cubana en situaciones de emergencia, en un contexto donde las necesidades superan ampliamente los recursos disponibles.





