Crisis energética golpea a La Habana: más de 350 MW fuera del sistema en pocas horas

El régimen cubano reconoció oficialmente que el incremento de los apagones registrado en los últimos días responde, fundamentalmente, a la falta de combustible para la generación eléctrica y a la salida de servicio de numerosas plantas, tanto de generación distribuida como de grandes termoeléctricas. La admisión llega en un contexto de creciente inconformidad social, marcado por cortes prolongados que afectan la vida diaria en buena parte del país.

Las autoridades del sector energético confirmaron que el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) atraviesa una de sus etapas más frágiles, con una brecha cada vez mayor entre la electricidad que se puede generar y la demanda real de la población.


“La mayor incidencia es que la generación distribuida la tenemos fuera por falta de combustible prácticamente. No tenemos combustible diésel para la generación distribuida y eso hace que la disponibilidad se vea distribuida», dijo en la televisión nacional Lázaro Guerra Hernández”

Un déficit que no deja margen de maniobra

De acuerdo con los datos oficiales, la disponibilidad de generación ha llegado a situarse alrededor de 1.360 megavatios, mientras que la demanda nacional supera los 2.100 megavatios en los horarios pico. Esa diferencia obliga a aplicar apagones programados y eleva el riesgo de interrupciones imprevistas cuando ocurre cualquier nueva avería.

Uno de los factores más críticos es que más de 100 centrales de generación distribuida —pequeñas plantas que funcionan con diésel y fuel— permanecen fuera de servicio por escasez de combustible. Estas instalaciones suelen ser clave para aliviar la carga del sistema en momentos de alta demanda, pero su paralización deja al SEN con menos capacidad de respuesta.

La Empresa Eléctrica de La Habana detalló que, al caer la tarde del domingo, la capital quedó sumida casi por completo en la oscuridad. Desde las 6:39 p.m., el impacto del déficit energético se hizo generalizado, alcanzando su punto más crítico a las 6:20 p.m., cuando la afectación llegó a 359 MW y obligó a detener cinco de los seis bloques de distribución eléctrica en la ciudad.

Termoeléctricas envejecidas y mantenimientos prolongados

A la falta de combustible se suma el deterioro estructural de las principales centrales termoeléctricas del país. Varias unidades están detenidas por averías o sometidas a mantenimientos que se han extendido más de lo previsto, reduciendo aún más la generación disponible.


Especialistas del sector han reconocido en múltiples ocasiones que muchas de estas plantas operan con tecnología obsoleta, con décadas de explotación y reparaciones parciales que no resuelven los problemas de fondo. Cada salida de una unidad tiene un impacto inmediato en el equilibrio del sistema.

La Habana y las provincias, entre apagones programados y cortes imprevistos

En La Habana, los apagones se han extendido durante horas, especialmente en la noche y la madrugada de este fin de semana. Barrios completos han quedado a oscuras por más de seis horas consecutivas, una situación que se repite en distintas provincias, aunque con horarios variables según los bloques de distribución.

La Unión Eléctrica advirtió que, mientras persista la actual situación del SEN, no se descartan apagones fuera del cronograma, incluso en circuitos que normalmente cuentan con mayor estabilidad, lo que incrementa la incertidumbre entre la población.

Consecuencias directas en la vida cotidiana

Los apagones prolongados afectan de manera directa la rutina de millones de cubanos. La falta de electricidad dificulta la conservación de alimentos, limita el uso de equipos electrodomésticos y complica el descanso nocturno, sobre todo en un clima caracterizado por altas temperaturas.

Además, pequeños negocios, trabajadores por cuenta propia y servicios básicos se ven obligados a detener o reducir sus actividades, lo que tiene un impacto económico adicional en un contexto ya marcado por la escasez y la inflación.

Una crisis energética con raíces profundas

Aunque el Gobierno ha reconocido la causa inmediata del aumento de los apagones, no se anunciaron soluciones a corto plazo. Las autoridades han señalado que las limitaciones financieras del país dificultan la compra estable de combustible y la modernización de la infraestructura eléctrica.

Analistas coinciden en que la crisis energética cubana tiene un carácter estructural, resultado de años de falta de inversión, dependencia del combustible importado y un sistema eléctrico envejecido que opera al límite de sus capacidades.

Un panorama incierto para los próximos meses

Mientras no se logre garantizar el suministro de combustible ni se recuperen de forma sostenida las unidades fuera de servicio, el SEN continuará funcionando con un margen mínimo. En ese escenario, los apagones seguirán formando parte de la cotidianidad, sin una fecha clara para una mejora sustancial.

Por ahora, el reconocimiento oficial de las causas no se traduce en alivio inmediato para la población, que enfrenta un panorama energético complejo y sin soluciones visibles en el corto plazo.


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