
En un contexto marcado por la escasez prolongada y las dificultades de acceso a productos básicos, el Gobierno de Cuba decidió prorrogar de manera indefinida la exención de aranceles para la importación no comercial de alimentos, medicamentos, productos de aseo e insumos médicos. La medida, adoptada originalmente como una respuesta temporal a la crisis económica, se consolida ahora como una política sin fecha de vencimiento establecida.
Las autoridades indicaron que cualquier cambio en este régimen deberá ser anunciado con al menos 30 días de antelación, un detalle que busca ofrecer previsibilidad a viajeros y familias que dependen de estos envíos para cubrir necesidades básicas.
Un alivio sostenido ante la escasez estructural
La decisión llega en un escenario de desabastecimiento crónico, inflación persistente y limitada capacidad productiva interna. En los últimos años, la importación desde el exterior —ya sea a través de viajeros o envíos— se convirtió en una de las principales fuentes de alimentos, medicinas y artículos de higiene para millones de cubanos.
Aunque la medida no implica una solución estructural a los problemas de fondo de la economía, su extensión indefinida reconoce de facto que la situación que la originó no está superada y que la demanda de estos mecanismos de alivio continúa siendo alta.
Equipaje acompañado: sin límites de valor ni impuestos
Uno de los puntos centrales de la normativa es la posibilidad de que los viajeros que ingresen a Cuba continúen trayendo alimentos, medicamentos y productos de aseo en su equipaje acompañado sin límite de valor y sin pagar aranceles, siempre que se trate de importaciones con fines no comerciales.
La Aduana mantiene como requisito que estos artículos sean presentados separados del resto del equipaje, lo que permite identificar claramente los productos beneficiados por la exención. Esta disposición ha favorecido especialmente a cubanos residentes en el exterior y a viajeros frecuentes, que suelen transportar grandes volúmenes de artículos básicos para familiares y allegados.
Equipaje no acompañado: topes claros y exención total
La prórroga ratifica también las condiciones para el equipaje no acompañado, una modalidad ampliamente utilizada para enviar mercancías sin viajar. En este caso, se permite la importación de alimentos, productos de aseo y medicamentos hasta un valor de 500 dólares o un peso máximo de 50 kilogramos, totalmente libres de impuestos.
Este esquema ha permitido a muchas familias planificar envíos más voluminosos, reduciendo los costos asociados a los aranceles y facilitando un abastecimiento más estable frente a la irregularidad del mercado interno.
Envíos aéreos, marítimos y postales: qué se puede importar
En el caso de los envíos no comerciales desde el exterior, la normativa mantiene un marco diferenciado según el contenido y el valor del paquete. El límite general exento de impuestos se fija en 500 dólares, una ampliación significativa frente a regulaciones anteriores.
Se conserva además la franquicia de 30 dólares o 3 kilogramos, completamente libre de gravámenes. A partir de ese umbral, el excedente está sujeto a un impuesto del 30 %. Sin embargo, cuando los envíos contienen exclusivamente alimentos, productos de aseo, medicamentos o insumos médicos, la importación continúa siendo libre de impuestos hasta 200 dólares o 20 kilogramos, de acuerdo con la relación peso-valor establecida por la Aduana.
Este esquema es clave para el auge de las agencias de paquetería y envíos internacionales, que operan como intermediarias entre la diáspora y las familias dentro de la isla.
Medicamentos e insumos médicos: sin límites de peso
Uno de los aspectos más sensibles de la política es el relacionado con la salud. El Ministerio de Salud Pública ratificó que los medicamentos en envases originales pueden importarse sin límite de peso ni pago de impuestos, una disposición que responde a la escasez recurrente de fármacos y material médico en hospitales y farmacias.
La exención se extiende también a una amplia lista de insumos médicos, que anteriormente estaban sujetos a restricciones más severas, lo que ha permitido el ingreso de equipos y materiales básicos necesarios para tratamientos y cuidados domiciliarios.
Plantas eléctricas y crisis energética
De manera excepcional, la normativa mantiene la autorización para la importación no comercial de plantas eléctricas de más de 900 watts, con un gravamen reducido. Esta decisión está directamente relacionada con la crisis energética que atraviesa el país, caracterizada por apagones prolongados y fallas recurrentes en el sistema eléctrico.
La posibilidad de importar estos equipos se aprecia como una alternativa para hogares y pequeños emprendimientos que buscan garantizar un suministro mínimo de electricidad en medio de las interrupciones.
Impacto social y límites de la medida
Para miles de familias, la extensión indefinida de la libre importación representa un alivio inmediato y tangible, al reducir costos y facilitar el acceso a bienes esenciales. Sin embargo, analistas advierten que esta política también evidencia la dependencia creciente del país de las remesas y del apoyo externo, así como la incapacidad del mercado interno para satisfacer la demanda básica.
Mientras no se produzcan cambios estructurales en la producción nacional, la distribución y el sistema de comercio, la importación libre de aranceles seguirá funcionando como un mecanismo paliativo, indispensable para la vida cotidiana de la población, pero insuficiente para revertir las causas profundas de la crisis económica que enfrenta Cuba.




