
El régimen cubano anunció la aprobación de planes y medidas destinados a un eventual paso al estado de guerra, tras una reunión del Consejo de Defensa Nacional, celebrada en el contexto del Día de la Defensa. El anuncio, difundido por medios oficiales y replicado por Telemundo 51, se produjo sin revelar detalles operativos, pero con un fuerte énfasis en la preparación estratégica y la cohesión institucional.
Una decisión tomada al más alto nivel del Estado
De acuerdo con la información divulgada, el Consejo de Defensa Nacional evaluó el estado actual de los mecanismos de mando y control, así como la capacidad de respuesta de las principales estructuras del país. Tras ese análisis, aprobó los planes necesarios para pasar a un estado de guerra si las circunstancias lo exigieran.
El Gobierno no precisó qué medidas concretas incluyen esos planes, ni bajo qué condiciones se activarían, un patrón habitual en la comunicación oficial relacionada con temas de seguridad nacional. Las autoridades subrayaron que se trata de acciones de planificación preventiva, diseñadas para escenarios extremos.
“En cumplimiento de las actividades previstas para el Día de la Defensa y con el objetivo de incrementar y perfeccionar el nivel de preparación y cohesión de los órganos de dirección y del personal, este sábado se reunió el Consejo de Defensa Nacional para analizar y aprobar los planes y medidas del paso al estado de guerra”, destaca el comunicado de la dictadura que publico el Canal Caribe en su cuenta de X.
El papel del Consejo de Defensa Nacional
El Consejo de Defensa Nacional es el órgano encargado de dirigir el país en situaciones excepcionales, como conflictos armados, desastres naturales de gran magnitud o emergencias nacionales. Su función es coordinar a las instituciones civiles, militares y económicas para garantizar la continuidad del Estado.
La aprobación de planes de guerra por este órgano no implica automáticamente una movilización inmediata, pero sí confirma que el Gobierno mantiene actualizados sus protocolos ante posibles crisis de seguridad.
El Día de la Defensa: ejercicios, simulacros y control interno
El anuncio se enmarca en el Día de la Defensa, una jornada que forma parte del calendario oficial cubano y que cada año incluye ejercicios de mando, simulacros de respuesta y evaluaciones de coordinación entre los distintos niveles de gobierno.
Según la versión oficial, el objetivo central es elevar la preparación de los órganos de dirección, comprobar la eficacia de los planes existentes y corregir posibles deficiencias. Estas actividades suelen involucrar a instituciones estatales, fuerzas armadas, organizaciones de masas y estructuras locales de poder.
La doctrina de la “guerra de todo el pueblo”
Las autoridades reiteraron que la aprobación de estos planes responde a la doctrina de la “guerra de todo el pueblo”, uno de los pilares históricos de la estrategia militar cubana. Este concepto plantea que, ante una agresión externa, toda la sociedad debe estar preparada para participar en la defensa, no solo las fuerzas armadas. Incluye desde la movilización de reservas militares hasta el uso de recursos económicos, logísticos y civiles para sostener un esfuerzo prolongado. El Gobierno presenta esta doctrina como un elemento disuasorio, destinado a encarecer cualquier intento de intervención externa.
Raúl Castro, informado del proceso
El comunicado oficial señaló que el general de Ejército Raúl Castro fue informado del desarrollo de la reunión y valoró positivamente el ejercicio realizado. Su mención en el anuncio refuerza el carácter simbólico y político de la decisión, al subrayar la continuidad del enfoque estratégico que ha marcado la política de defensa cubana durante décadas.
El comunicado evita detallar de manera concreta las acciones aprobadas, pero subraya que estas se inscriben en la preparación del país bajo la llamada “concepción estratégica de la guerra de todo el pueblo”. Esa formulación no resulta aislada: conecta directamente con el discurso pronunciado días antes por el presidente Miguel Díaz-Canel, durante un acto oficial en el que se rindió homenaje a los 32 militares cubanos fallecidos en el contexto de la captura del mandatario venezolano Nicolás Maduro.
“Estaremos dispuestos al diálogo y al mejoramiento de relaciones entre los dos países, pero en igualdad de condiciones y sobre la base del respeto mutuo. Así ha sido por más de seis décadas”, manifestó el dictador cubano.
Contexto regional y lectura política del anuncio
Aunque el Gobierno cubano no detalló ninguna amenaza específica ni enumeró las medidas aprobadas, su comunicado subraya que estas forman parte de lo que denomina la “preparación del país bajo la concepción estratégica de la guerra de todo el pueblo”. Esa formulación, íntimamente ligada al discurso oficialista, cobra mayor relevancia en un escenario regional ya marcado por una extraordinaria tensión geopolítica.
A comienzos de enero de 2026, Estados Unidos lanzó una operación militar en Venezuela que incluyó bombardeos en zonas estratégicas del país y culminó con la captura del presidente Nicolás Maduro y de su esposa, trasladados después a Nueva York bajo cargos de narcoterrorismo, según informó fuentes abiertas. Ese ataque causó la muerte de decenas de militares cubanos desplegados en Venezuela, un hecho que La Habana ha definido como una agresión directa y que ha intensificado la crisis diplomática con Washington.
Paralelamente, desde mediados de 2025, la administración de Estados Unidos ha concentrado una de las mayores presencias militares en el Caribe en décadas, desplegando buques de guerra, portaaviones, aeronaves de combate y miles de tropas en operaciones que han sido justificadas públicamente por Washington como parte de una campaña para combatir el narcotráfico y el “narcoterrorismo” en la región.
Bajo la denominada Operation Southern Spear, fuerzas estadounidenses han atacado embarcaciones en el mar Caribe que -según la Casa Blanca- estarían ligadas a redes criminales y han intensificado sus acciones hasta poco antes del ataque principal en Venezuela.
Este despliegue ha superado en escala y duración operaciones previas en la región y evoca tensiones históricas como las de la Guerra Fría en el Caribe. Expertos independientes señalan que, más allá de los motivos declarados contra el narcotráfico, el peso político y militar que Estados Unidos ha acumulado apunta a una estrategia de presión coercitiva sobre el gobierno de Maduro y sus aliados, incluidos Cuba y otros países con gobiernos o alianzas de izquierda en el hemisferio.
Para los analistas de la región, anuncios oficiales como el cubano funcionan en varios niveles. A nivel interno, sirven para reforzar narrativas de soberanía, resistencia y unidad frente a lo que se presenta como una amenaza externa, legitimando medidas de preparación civil y militar en la opinión pública local. A nivel externo, este tipo de comunicación es interpretado como un mensaje político y de disuasión dirigido tanto a Estados Unidos como a otros actores regionales, subrayando que cualquier escalada en su contra tendría costos geopolíticos significativos.
En este complejo contexto, las acciones de Washington han generado reacciones variadas entre los países de América Latina y el Caribe, y han reabierto debates sobre la doctrina Monroe y la presencia militar estadounidense en el hemisferio, mientras actores como Cuba enfatizan la necesidad de alianzas con potencias extrarregionales como Rusia o China para contrarrestar lo que perciben como una política de hegemonía.
Impacto real en la población
Por el momento, las autoridades no han anunciado cambios en la vida cotidiana de los ciudadanos ni la aplicación de medidas extraordinarias como movilizaciones masivas, restricciones de movimiento o ajustes económicos vinculados a un estado de guerra. El mensaje oficial se mantiene en el plano de la preparación estratégica, sin señales de una escalada inmediata que afecte de forma directa a la población.
Qué puede venir después
El Gobierno no adelantó nuevas reuniones ni fases posteriores, pero la aprobación de estos planes deja claro que el Estado cubano mantiene activa su estructura de defensa y revisa periódicamente sus escenarios de riesgo. En ausencia de medidas concretas, el anuncio refuerza la idea de alerta permanente y preparación continua, un discurso recurrente en la política interna cubana y en su comunicación hacia el exterior.





