
La Institución Yoruba Kola Ifá Osha, con sede en Miami, presentó en los primeros días de enero un adelanto de la Letra del Año 2026, una ceremonia espiritual que cada año despierta amplio interés dentro y fuera de la comunidad religiosa afrocubana. El anuncio marca el inicio de un nuevo ciclo de interpretaciones que, según la tradición de Ifá, buscan orientar la conducta individual y colectiva frente a los desafíos que puedan presentarse a lo largo del año.
Con más de 26 años de celebraciones ininterrumpidas en el sur de Florida, la Letra del Año de Kola Ifá Osha se ha consolidado como un referente dentro de la diáspora cubana y yoruba, especialmente en Miami, ciudad donde confluyen creencias religiosas, identidad cultural y debates sociales que trascienden el ámbito estrictamente espiritual.
Un mensaje central: evitar conflictos y actuar con sabiduría
Uno de los ejes principales del adelanto divulgado es el llamado a evitar conflictos interpersonales, discusiones innecesarias y enfrentamientos que puedan derivar en consecuencias mayores. Según la lectura inicial, el año 2026 estará marcado por situaciones que exigirán prudencia, autocontrol y reflexión, tanto en el plano personal como en el social.
La Letra subraya que Orunmila, orisha de la sabiduría, el conocimiento y el destino, posee la solución a los problemas, pero esta solo puede alcanzarse a través de decisiones conscientes, diálogo y equilibrio emocional. En el contexto actual, este mensaje suele interpretarse como una advertencia ante posibles tensiones familiares, laborales o comunitarias, especialmente en entornos donde el estrés económico, migratorio o político continúa siendo elevado.
Oddún regente y testigos del año
Para el ciclo 2026, la casa Kola Ifá Osha anunció como Oddún regente a Ogunda She, acompañado por Otura Niko como primer testigo y Ogbe Wéñé como segundo testigo. Dentro del sistema adivinatorio de Ifá, estos signos contienen narrativas ancestrales que advierten sobre conflictos, decisiones apresuradas y la necesidad de actuar con firmeza, pero también con inteligencia.
Ogunda She suele asociarse a procesos de lucha, transformación y esfuerzo, lo que refuerza la idea de que el año exigirá determinación, pero también cautela para no caer en enfrentamientos innecesarios o acciones impulsivas.
Oggún y Oshún: fuerza y armonía como energías rectoras
Los orishas regentes del año serán Oggún y Oshún, una combinación que, dentro de la tradición yoruba, representa una dualidad significativa. Oggún está vinculado al trabajo duro, el hierro, la tecnología, la guerra y la acción directa; Oshún, por su parte, simboliza el amor, la prosperidad, la dulzura, la fertilidad y la armonía.
La presencia conjunta de ambas deidades suele interpretarse como un equilibrio entre fuerza y sensibilidad, entre la necesidad de luchar por objetivos concretos y la importancia de mantener la empatía, la diplomacia y el cuidado de los vínculos emocionales.
La simbología de los colores del 2026
Otro elemento revelado en el adelanto fue la bandera del año, que estará compuesta por los colores verde y negro, con un borde amarillo. En la simbología yoruba, el verde suele asociarse a la esperanza, la renovación y la vida; el negro, a la profundidad, la advertencia y la transformación; mientras que el amarillo se vincula a la prosperidad, la claridad y la energía de Oshún.
Estos colores refuerzan la lectura de un año complejo, marcado por retos importantes, pero también por oportunidades de crecimiento si se actúa con inteligencia y equilibrio.
Una ceremonia pendiente y expectativas en la comunidad
La institución aclaró que este anuncio constituye solo un adelanto preliminar. El análisis completo de la Letra del Año 2026, incluyendo recomendaciones específicas, prohibiciones, consejos de conducta y posibles ebboses (ofrendas), será presentado durante un tambor ceremonial previsto para el 17 de enero en Miami.
Este tipo de ceremonias suele congregar a practicantes religiosos, creyentes y curiosos, y genera un amplio intercambio de interpretaciones que luego se difunden en redes sociales, medios digitales y comunidades religiosas tanto en Estados Unidos como en Cuba.
Coincidencias con la Letra del Año en Cuba
El adelanto presentado por Kola Ifá Osha en Miami coincide en varios puntos con la Letra del Año anunciada en Cuba por la Asociación Cultural Yoruba. Ambas versiones comparten los mismos orishas regentes y un énfasis similar en evitar conflictos, preservar la armonía y actuar con cautela.
Estas coincidencias suelen interpretarse como una señal de continuidad espiritual entre las comunidades yorubas de la Isla y la diáspora, aunque cada institución adapta la lectura a su propio contexto social y cultural.
Una tradición espiritual con impacto cultural y mediático
Más allá del ámbito religioso, la Letra del Año se ha convertido en un fenómeno cultural y mediático. Cada enero, sus mensajes son analizados, debatidos y comparados, no solo por creyentes, sino también por sectores interesados en su lectura social y simbólica.
En ciudades como Miami, donde la religión afrocubana forma parte del tejido cultural de la diáspora, la Letra del Año funciona además como un espacio de memoria, identidad y reflexión colectiva sobre el rumbo del año que comienza, en un contexto marcado por cambios, tensiones y expectativas tanto locales como globales.




