
La entrada en vigor de una nueva ley estatal en Florida sobre el uso de marcos y accesorios en las placas vehiculares generó confusión y preocupación entre miles de conductores, ante versiones que sugerían una prohibición total de estos elementos. En respuesta, el Departamento de Seguridad Vial y Vehículos Motorizados de Florida (FLHSMV) emitió una aclaración oficial para precisar qué prácticas están permitidas y cuáles pueden derivar en sanciones severas.
La legislación, vigente desde el 1 de octubre de 2025, forma parte de un esfuerzo más amplio del estado para reforzar la identificación de los vehículos en circulación, en un contexto de aumento del uso de dispositivos diseñados para evadir cámaras de tráfico, lectores automáticos de placas y controles policiales.
El objetivo central de la ley: visibilidad y legibilidad total
Según explicaron las autoridades, la ley no busca penalizar a conductores que utilizan marcos con fines estéticos o comerciales, sino garantizar que la placa sea completamente visible y legible en todo momento. Esto incluye tanto el conjunto de números y letras como el adhesivo de registro, un elemento clave para verificar la vigencia legal del vehículo.
En este sentido, el FLHSMV subrayó que los marcos de placas continúan siendo legales, siempre que no cubran, obstruyan o distorsionen ninguna parte de la matrícula. El problema surge cuando estos accesorios interfieren, aunque sea parcialmente, con la lectura visual o electrónica de la placa.
Accesorios permitidos y prácticas que cruzan la línea legal
La aclaración oficial distingue entre accesorios pasivos —como marcos delgados que no alteran la visibilidad— y modificaciones activas o encubiertas que sí violan la ley. Entre las prácticas expresamente prohibidas se incluyen el uso de cubiertas transparentes o ahumadas, sprays antirreflectantes, películas protectoras, tintes, luces adicionales o dispositivos reflectantes que dificulten la lectura de la matrícula, especialmente en fotografías o grabaciones nocturnas.
También quedan prohibidos los mecanismos diseñados para ocultar, girar, desplegar o modificar la placa, así como cualquier alteración del color original aprobado por el estado. Estas prácticas, según las autoridades, han sido utilizadas en el pasado para evadir peajes electrónicos, multas por exceso de velocidad y otras infracciones captadas por sistemas automatizados.
«Francamente, es muy sencillo como eso. Es una recomendación que he dado a mis padres. Mi padre tiene 83 años y sigue conduciendo el de 80 de mi madre, y ellos siguen conduciendo. Y simplemente les dije que quitaran el marco de la matrícula del vehículo. Simplemente es más sencillo así. En vez de entrar en un tira y afloja sobre si algunos objetos están ocultos, otros bloqueados y otros no», aconsejó Edwin López, jefe de la policía de Doral.
De infracción de tránsito a delito penal
Uno de los aspectos más sensibles de la nueva ley es que eleva el nivel de penalidad para ciertas conductas. Mientras que algunas violaciones pueden resolverse como infracciones de tránsito con multas de hasta 500 dólares, otras pueden escalar a delitos penales si se determina que la manipulación de la placa fue intencional y estuvo relacionada con la comisión o encubrimiento de un delito.
En esos casos, las sanciones pueden incluir multas de hasta 5.000 dólares y penas de prisión, una severidad que explica en parte la alarma inicial entre los conductores tras conocerse la nueva normativa.
Análisis legal: cuándo una infracción puede convertirse en delito
Desde el punto de vista legal, uno de los aspectos más relevantes de la nueva normativa es la graduación de las sanciones. En términos generales, una placa parcialmente obstruida puede dar lugar a una infracción de tránsito con multas que pueden llegar hasta los 500 dólares. Sin embargo, la ley introduce un umbral más severo cuando se demuestra intención.
Expertos legales consultados señalan que el elemento clave será la intencionalidad del conductor. Si las autoridades determinan que la modificación de la placa fue diseñada para facilitar o encubrir un delito —como eludir investigaciones, cometer robos, fraudes o huir tras un accidente—, la conducta puede escalar a delito penal, con multas de hasta 5.000 dólares y posibles penas de prisión.
Este enfoque refuerza la discrecionalidad judicial y policial, pero también impone al conductor la carga de demostrar que cualquier obstrucción fue accidental o no intencional, un punto que ya genera debate entre abogados defensores.
Reacciones de conductores: preocupación y ajustes preventivos
Entre los conductores de Florida, la reacción inicial ha sido de cautela. Muchos han optado por retirar marcos decorativos, incluso aquellos entregados por concesionarios, ante el temor de sanciones severas.
Algunos automovilistas han expresado que la aclaración oficial llega después de semanas de incertidumbre, mientras que otros consideran que la ley obliga a prestar mayor atención a detalles que antes se pasaban por alto. En particular, conductores latinos y de comunidades urbanas señalan preocupación por posibles paradas selectivas, aunque reconocen que una normativa clara puede reducir abusos si se aplica de forma uniforme.
Un enfoque alineado con tendencias nacionales
Florida no es el único estado que ha endurecido sus normas sobre placas vehiculares. En los últimos años, varias jurisdicciones han reforzado sus regulaciones ante el uso creciente de tecnologías para evadir controles automatizados. En este contexto, la nueva ley estatal se alinea con una tendencia nacional que prioriza la transparencia, trazabilidad y seguridad vial.
Recomendaciones finales para evitar sanciones
Las autoridades reiteran que la mejor forma de evitar multas o problemas legales es mantener la placa limpia, bien iluminada y libre de accesorios innecesarios. Cualquier elemento que genere dudas sobre la legibilidad puede convertirse en motivo de detención o citación.
Con esta aclaración, Florida busca equilibrar la aplicación estricta de la ley con la información adecuada para los conductores, reduciendo la incertidumbre y enfocando los esfuerzos en quienes utilizan las matrículas como herramientas para evadir la ley.




